Francisco Arias Fernández

La Ciudad de Los Ángeles, la más poblada del estado de California y la segunda de Estados Unidos, es mundialmente famosa por su gran influencia en ámbitos tan diversos como los negocios, el comercio internacional, el entretenimiento, la cultura, los medios de comunicación, la moda, la ciencia, los deportes, la tecnología, la educación, la medicina o la investigación.

Las imágenes más comunes son las que nos llegan en paquetes de galas de premiaciones de los Oscar con su alfombra roja, cual pasarela de estrellas mundiales del cine, millonarios, marcas y modistas; los Grammy de música y otros espectáculos del entretenimiento con cobertura global, derroche de tecnología y gastos astronómicos de luces, pantallas, vestuario y escenografías.

El barrio angelino de Hollywood es líder mundial en la creación de producciones de televisión, videojuegos, música y cine.

Sin embargo, el espectáculo poco conocido y divulgado por los medios sobre esa ciudad es la situación de extrema pobreza en que viven decenas de miles de personas sin techo, que le hacen merecer el título de «capital de la miseria de EE. UU.», pese a que su producto regional bruto, lo colocan como el tercero más importante del mundo tras Tokio y Nueva York.

El número de personas sin hogar ha aumentado un 1% en EE. UU., el primer aumento en siete años, al dispararse la situación de emergencia en Los Ángeles, donde se produjo un incremento espectacular del 23%, llegando casi a los 58 000 sin techo, cifra similar al total de habitantes de cualquier municipio nuestro.

No es algo exclusivo de esta ciudad, las cifras han aumentado en toda la costa Oeste de EE. UU. De las siete zonas urbanas con más personas sin techo, cinco están en el Pacífico (Los Ángeles, Seattle, San Diego, San José y San Francisco).

En Estados Unidos hay 553 000 personas sin hogar según el último censo del Departamento de Vivienda, publicado a principios de diciembre. Uno de cada cinco vive en Nueva York o en Los Ángeles. En números absolutos, la «ciudad que nunca duerme» es la de mayor cantidad de sin techo con más de 76 000. La diferencia es que en Nueva York, el 90% tiene donde pasar la noche. Tres de cada cuatro personas sin hogar en Los Ángeles no tienen cama en ningún albergue o solución temporal.

En el barrio Skid Row es donde ese teatro de la miseria norteamericana muestra su cara más cruda. En sus 50 manzanas se concentra la mitad de los sin techo de la ciudad de Los Ángeles. La policía patrulla a pie por la calzada porque no se pueden usar las aceras, que están llenas de tiendas de campaña, basura, chatarra y malos olores en la que se hacinan miles de personas. Quienes viven allí también se han convertido en víctimas de las bandas, que cobran por el sitio en las aceras, en dinero o en servicios, del tráfico de drogas y la prostitución. En algunas de estas tiendas de campaña, también se han encontrado armas.

Allí son habituales el trapicheo, las violaciones, las personas inconscientes ignoradas en la acera, mientras el crimen «está fuera de control» en toda la zona, atraído por el tráfico de drogas.

Las causas del aumento de los sin techo son diversas y profundas, pero la crisis de vivienda que sufre el condado de Los Ángeles, donde el aumento de los precios está erosionando rápidamente la clase media, es la razón más admitida por las autoridades locales, a lo que se suman los efectos de la crisis económica y el auge del consumo de drogas.

Según medios internacionales, la situación lleva dos años creciendo fuera del centro de la ciudad. Las tiendas de campaña aparecen de la noche a la mañana en todo Los Ángeles.

Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo y la «tierra de la oportunidad», se está convirtiendo en el campeón de la desigualdad. Esta es la frase con la que comienza el comunicado del pasado 15 de diciembre de Phillip Alston, el relator especial de Naciones Unidas para la extrema pobreza. Alston acabó en Skid Row, Los Ángeles, un viaje de dos semanas por California, Alabama, Georgia, West Virginia, Washington DC y Puerto Rico para observar el estado de la pobreza en el país más rico del mundo.

El relator, que también es profesor de Derechos Humanos en la Universidad de Nueva York (NYU), cita las cifras del censo, según las cuales 40 millones de estadounidenses viven en la pobreza y de ellos 18,5 millones en extrema pobreza. Alston se mete en política y pasa a continuación a criticar los posibles efectos de la reforma fiscal de Donald Trump sobre los más pobres. Dice que el plan «va a desgarrar partes cruciales de una red de seguridad que ya estaba llena de agujeros».

En el problema de los sin techo, en concreto, Alston considera que las cifras oficiales son inferiores a las reales. El relator critica la «criminalización» de la pobreza por los arrestos por delitos menores de personas que viven en la calle. Alston publicó una versión preliminar de un informe, cuya versión definitiva se publicará en abril.

Sin embargo, la conclusión que adelanta es clara: «el sueño americano se está convirtiendo rápidamente en el espejismo americano».

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