La base chipriota de Acrotiri, de donde partieron los cazas británicos para bombardear Siria en la noche del viernes al sábado, ha sido escenario de una protesta convocada por organizaciones comunistas locales para exigir su cierre y condenar la agresión, coordinada con EE.UU. y Francia.
“No queremos que Chipre se vea envuelto en ninguna operación militar, incluido el uso de las bases británicas como plataforma de lanzamiento para ataques a Siria”, ha declarado este domingo al diario The Guardian Stefanos Stefanou, portavoz del Partido Progresista de los Trabajadores (AKEL, por su acrónimo en griego), principal formación de la oposición.
En consonancia con los cientos de manifestantes, Stefanou tacha de “anacronismo” las bases soberanas británicas de Acrotiri y Dhekelia, en el suroeste y sureste de la isla, respectivamente, por lo que llama a “discutir su función” con Londres, antigua potencia colonial en Chipre (1878-1960).
Más contundentes se han mostrado los participantes en la protesta, en su mayoría miembros del Partido Comunista de Grecia (KKE, por sus siglas griegas), que han insistido en el cierre de la base y han dejado escrito en rojo en un muro a la entrada: “¡Idos a casa, asesinos de la OTAN (acrónimo de Organización del Tratado del Atlántico Norte)!”.
El Gobierno de la República de Chipre, señala el rotativo británico, está siendo muy criticado por haber permitido el uso de la base de la Fuerza Aérea británica para el ataque a Siria, lanzado con el pretexto de un supuesto uso no demostrado de armas químicas por Damasco —denunciado como puesta en escena para facilitar una intervención externa—.
Las críticas se centran en que las autoridades británicas no se dignaran siquiera informar al Gobierno chipriota antes de su (ineficiente) agresión. La primera ministra británica, Theresa May, sólo llamó a su homólogo Nicos Anastasiades para informarlo horas después de la operación. Mañana lunes hay prevista también una manifestación de protesta frente a la embajada estadounidense.
“El Gobierno hubiera debido actuar de manera preventiva para que no se usara la base”, considera Stefanou, frente a la postura del Ejecutivo, que a través de su portavoz Prodromos Prodromou ha indicado que Londres no tenía obligación de informar a Nicosia y que May dijo a Anastasiades que el “uso limitado de las bases” no ponía la isla en peligro.
De Acrotiri —principal base de las operaciones aéreas británicas en el oeste de Asia— salieron el sábado a las 3:00 (hora local) cuatro cazabombarderos Tornado con misiles Storm Shadow para atacar una antigua base militar en la que Londres afirma (sin haber presentado pruebas) que había una “fábrica de armas químicas”.