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PCM: Descarrilar la Unidad Nacional, enfrentar a la burguesía en todos los terrenos

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Resolución de la III Conferencia Política Nacional del PCM efectuada en Mayo del 2018

 

Preámbulo

La tarea del Partido, una vez reorganizado sobre la base ideológica del marxismo-leninismo, consiste en aplicar su método rigurosamente al estudio de la realidad para extraer las conclusiones para la estrategia y la táctica. Nuestra estrategia continúa ratificándose por los hechos de la realidad y por los propios acuerdos de congreso de nuestro Partido. Llamamos en este documento a la militancia asistente a la Conferencia Política Nacional a acompañar al Comité Central en su reflexión sobre la táctica a seguir tanto en la coyuntura como en el periodo que le sigue.

La táctica está determinada por los flujos y los reflujos del viraje en cuestión, el período estratégico dado, por la correlación de las fuerzas en lucha, por las formas de la lucha del movimiento, por el ritmo del movimiento, por el terreno de la lucha en cada momento dado, en cada zona dada.

 

  1. 1. Situación política actual y las clases sociales
  1. Contexto político general

Actualmente, como lo ha analizado nuestro IV y V Congreso, nos encontramos en la época del imperialismo, en la época del tránsito al socialismo comunismo. La contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción ha llegado a su límite, lo que abre un periodo de revolución social. Concretamente, el desarrollo del capitalismo, y con ello la contradicción capital-trabajo, en nuestro país ha llegado a tal punto que como lo señalo nuestro V Congreso, la Revolución Socialista es la tarea inmediata de la clase obrera, su objetivo inmediato.

Dentro de esa lucha estratégica, el momento actual de la lucha, se caracteriza por la crisis internacional del capitalismo iniciada en 2008. Sus efectos en la economía y en las condiciones de vida de la clase obrera y las capas populares.

En esta situación de crisis, la burguesía ha buscado consistente durante los últimos años pasarle los costos de la misma a la clase obrera, ha lanzado una ofensiva contra la clase obrera y los estratos populares. Los primeros rasgos de esta ofensiva son la desaparición de LyFC en 2009, como previo para la Reforma Laboral aprobada en 2012. Su intención era liberar de sus trabas jurídicas las limitantes para la explotación de la clase obrera. Se reguló legalmente la subcontratación; la reducción de salarios por debajo del salario mínimo vía el pago por horas; se facilitó el despido tanto individual como masivo; y el aumento de la jornada de trabajo por encima de 8 horas vía el trabajo discontinuo; se genera una inestabilidad e inseguridad laboral a través de los contratos a prueba y de capacitación inicial, etc.

El segundo momento de esta ofensiva, ocurrió con la firma del Pacto por México, y la aprobación de la Reforma Energética, la de Telecomunicaciones, la Hacendaria, que suponían una lucha inter-monopólica, pero que a su vez aumentaban la extracción de plusvalía a costa de la clase obrera. Lo que abrió una serie de golpes sectoriales para la clase obrera, como el sector salud, las pensiones, nuevos aspectos de la reforma laboral. Así como la reforma educativa, que era básicamente una reforma laboral para eliminar los derechos sindicales y laborales del magisterio. Uno de los últimos golpes, fue el aumento abrupto de los precios de la gasolina y el gas, posteriormente su liberalización, que supone un aumento de los costes de vida para la clase obrera, y también un golpe indiscriminado a sectores como pequeños comerciantes, transportistas a cuenta propia, pequeños propietarios, sectores precarios.

Dentro de esta ofensiva, se incluye el proceso de despojo hacia comunidades indígenas y campesinas, mediante desplazamientos forzosos, desaparición de pueblos completos, donde la actuación de grupos paramilitares ha sido funcional a los intereses de monopolios forestales, mineros, energéticos, etc.

En el plano político y militar, la entrada del Gobierno de Peña Nieto supuso un aumento de la represión (1), especialmente la selectiva, vemos el aumento de detenciones, desapariciones forzadas, y asesinatos por motivos políticos aproximadamente de 2008 o 2010 a la fecha(2). La mano de la contrainsurgencia colombiana (el general Óscar Naranjo fungió como asesor principal de seguridad durante el primer año y medio del gobierno de Peña Nieto), norteamericana (De acuerdo a datos y declaraciones del Departamento de Estado Norteamericano se han invertido 75 millones de dólares para que agentes norteamericanos instalen equipos de toma de medidas biométricas a migrantes en puestos de control mexicanos en la frontera sur, obteniendo hasta el momento datos de 30 mil migrantes. Agentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos, disfrazados como militares de la Marina y armados, participan en operativos antinarcóticos en México.) e israelí (Además de declaraciones de cooperación con El Mossad sin especificar más, se sabe que la empresa Israelí NSO vendió al gobierno mexicano el Sistema Remote Control System, con capacidades de invasión electrónica de las comunicaciones) que asesoró al gobierno mostró prontamente sus resultados: los asesinatos de comunistas y luchadores sociales, los atroces sucesos de Iguala, y el experimento que se les fue de las manos en Michoacán con las Autodefensas. Consideramos que existen diferencias fundamentales entre las llamadas Autodefensas con los rasgos y principios de poder popular como la Policía Comunitaria de Guerrero, de Ostula o de Aquila. En el caso de las Autodefensas se percibe la colaboración estrecha con el aparato represor del Estado, el armamento era adquirido por estos pequeños y medianos burgueses por cuenta propia, y se adoptaba la posición de beligerante defensa de los “planes de inversión y desarrollo” del gran capital. En el caso de la Policía Comunitaria campesinos colectivamente adquieren armamento para repeler a talamontes, narcotraficantes y otros criminales que servían al propósito de desplazarlos, donde los apresados son juzgados por instancias de la propia comunidad y dónde se les añade la oposición armada a los monopolios mineros, hoteleros, madereros, etc. Sin embargo, inclusive en éste último caso el estado burgués ha buscado desarticularlos mediante contradicciones, la descomposición y cooptación de algunas de sus expresiones para confrontarlas, etc.

Sin embargo, la crisis y la ofensiva de la burguesía, tuvieron como resultado predecible el aumento de las contradicciones de clase, y un elemento que no había estado presente en el periodo anterior: la entrada en escena de las masas explotadas. El proceso que caminaba lentamente, como el topo de la historia, y que reportábamos a partir de 2012 y 2013 como la tendencia de la insumisión que mostraba un aumento silencioso de luchas obreras y campesinas, tuvo su explosión a partir del 26 de septiembre de 2014. El movimiento que desató fue uno de los más grandes en los últimos años, y tuvo la característica de estar generado por un elemento político y no económico (aunque principalmente dirigido por consignas político-morales). Ese movimiento en conjunto con los procesos de lucha en el sur del país y el magisterio desencadenó la ANP, protestas importantes en un 90% de los municipios del país y las jornadas de lucha en Guerrero de 2014 a 2015, con la toma de municipios (aproximadamente 15 municipios bajo control de Asambleas Populares), desfiles masivos con campesinos armados y el plantón de Chilpancingo, así como los intentos de boicot activo en las elecciones de julio de 2015. Al año siguiente la lucha magisterial volvió a incendiar la pradera. Finalmente en 2017 vimos por fin el estallamiento por una consigna económica a partir de los gasolinazos, incluyendo las fuertes confrontaciones en Ixmiquilpan y Ensenada. Así como luchas espontáneas y desorganizadas de la clase obrera: En la maquila en Ciudad Juárez y Matamoros; paros de petroleros en Salina Cruz, Tamaulipas, Coatzacoalcos y Minatitlán; paro en varios estados de trabajadores comerciales (Liverpool, Aurrera, Sam’s, Walmart); paro reciente en Aeroméxico, paro y confrontación en la siderurgia de Lázaro Cárdenas, así como diversas protestas en Monclova y Saltillo; paros en sector Transporte, paros en Audi (Puebla); huelga más prolongada en Nissan (Cuernavaca), etc.

A diferencia del anterior periodo, en este vemos la insumisión, la participación de la clase obrera y las masas explotadas cuando el ciclo del capital aún no se recupera de su más grande crisis, ni hay elementos que indiquen una pronta recuperación.

Encontrar datos estadísticos oficiales de éste asalto bárbaro contra el valor de la fuerza de trabajo y los choques que ha provocado es complicado debido a la naturaleza contradictoria de ésta estadística cuando es pasada por el tamiz de la pretensión oficial del gobierno mexicano de vender la imagen de una “paz laboral” a cualquier costo. Así vemos, por ejemplo, en el gobierno de Calderón se informaba de 54,563 emplazamientos, que solo se traducían en un inverosímil 0.1% a huelgas estalladas de acuerdo a la STPS. Al mismo tiempo que el gobierno federal reconocía solo 92 huelgas tan solo en su rama la Cámara Minera de México; más interesada en contabilizar sus pérdidas con exactitud, reportaba 183 huelgas –de las cuales 158 fueron declaradas “inexistentes” y no contabilizadas por la estadística oficial pese a que se prolongaron por semanas, meses o años, llegando hasta el enfrentamiento con la policía. El caso de Peña Nieto es más extremo aún, pues existe básicamente una esquizofrenia de datos entre dependencias. Según la Presidencia en su último informe anual al Congreso no existió desde inicios del sexenio hasta ese momento ninguna huelga estallada, según respuesta de la STPS tras una solicitud del IFAI se reconocen 22 huelgas estalladas (en un simple repaso hemerográfico podemos duplicar la cifra con huelgas declaradas inexistentes: Nissan en 2 ocasiones, CIAD, Colegio de Bachilleres de Campeche, SUTIEMS, Mineros de Lázaro Cárdenas, Universidad Michoacana, La Jornada, Calzado Sandak, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado de Michoacán, Universidad de Sonora, Universidad Autónoma de Chapingo, Transportes Cuauhtémoc, Seguro Popular en Oaxaca, Transportes Amarillo y Blanco, Driscoll’s en Baja California, maquila The Original Mexican Jean Company, maquila RBC, maquila Johnson, maquila Delphi, camioneros de FEMSA-Coca Cola, paros magisteriales), y según el INEGI recopilando datos de las juntas locales han estallado 295 para el mismo periodo. Al mismo tiempo los datos de un crecimiento exponencial de los conflictos laborales individuales no parecen corresponderse con esa supuesta “paz laboral y buen entendimiento”.

Lo que si podemos desentrañar con cifras es el sentido más general de la ofensiva, que es el incremento del grado de explotación a través de algunos de sus reflejos. Al mismo tiempo que los monopolios en México incrementan sus ganancias a un ritmo varias veces superior a la de otras economías y a un ritmo superior al crecimiento del PIB (2.5%), los salarios participan de un porcentaje decreciente del PIB –Mientras en los 70’s representaba el 40% para la década de los 90’s se redujo al 35%, en los sexenios de Fox y Calderón descendió del 34.5% al 32.2%, y el resultado de las medidas de choque de sexenio de Peña Nieto hizo descender ésta participación aún más hasta alcanzar el 23%. El valor de la fuerza de trabajo ha sido tan golpeada que inclusive un 41% de los trabajadores asalariados no podría adquirir con su solo salario la canasta alimentaria recomendada –reproducir su propia fuerza de trabajo-, si se eliminasen los programas de asistencia como prospera, los subsidios y las remesas el porcentaje de la población que descendería por debajo de la línea de la pobreza sería de un apabullante 63%.

Hace 20 años se planteó la lucha contra el imperio, la globalización, el neoliberalismo. Varias organizaciones dicen que el Estado Mexicano es un caporal de las multinacionales. Al fortalecerse la tendencia proteccionista se revela con más claridad como la realización del capital tiene su génesis en la nación. La revolución si tiene un marco nacional. El capital social tiene su desarrollo en los marcos nacionales. La burguesía tiene un mismo interés de clase, aunque diferentes expresiones políticas, como ejemplo: todos están de acuerdo en la paz social. Existen y tenemos que tomar en cuenta las contradicciones inter-burguesas.

Un elemento determinante son las contradicciones interimperialistas que atraviesan a todos los acontecimientos en el planeta y cuyo agravamiento futuro puede tener consecuencias cataclísmicas. La Ley del Desarrollo Desigual es una ley absoluta del capitalismo y determina que los capitales y las economías capitalistas se desarrollen a ritmos diferentes, conviviendo aquellas con procesos de declive y aquellas con procesos de expansión a ritmo lento o acelerado. La naturaleza misma del imperialismo hace que exista el reclamo de una mayor esfera de influencia de aquellas economías imperialistas en ascenso a costa de aquellas en declive. La crisis capitalista mundial agrava estas contradicciones a un punto exacerbado, algunos centros imperialistas optan virar al proteccionismo para evitar sucumbir ante sus rivales y otros centros imperialistas salen en defensa del liberalismo –es decir cada uno en defensa de lo que mejor exprese sus intereses, y por el momento se pasa a la guerra comercial. Presiones diplomáticas, intervenciones descaradas, derrocamientos, guerras de secesión y elecciones son atravesadas en todo el mundo por esas contradicciones. En todos los países las expresiones políticas burguesas pasan a expresar la toma de partido por una u otra alianza como una de las principales cuestiones a dirimir junto con la forma de gestión de la crisis, arropando cada expresión sus intereses con un ropaje ideológico a conveniencia, lo mismo en Ucrania, en Venezuela, en Grecia, en España, en los propios EEUU.

México no es la excepción. Aquí se venía usando el TLC como mecanismo para re-exportar 50% de las importaciones de China hacia Estados Unidos y la alianza preferente que la burguesía de nuestro país tenía con la de Estados Unidos –que inclusive por cambios en la legalidad y decretos del año pasado parecía perfilarse hacia la integración a la OTAN- se ha visto complicada. Una fracción de la burguesía se posiciona a favor de la llamada diversificación de sus relaciones internacionales, mientras otra fracción desea preservar lo más posible el TLCAN con algunas líneas rojas y usando a los migrantes como moneda de cambio en la negociación.

  1. Significado de la elección del 2018

Frente a la profundización de la crisis y la respuesta popular, hasta ahora espontanea, que amenaza con desbordar las capacidades de maniobra y reacción del Estado en el plano nacional; así como la agudización de las contradicciones interimperialistas, la burguesía está interesada en encontrar una salida.  Ésta es definida en gran medida por su necesidad de un gobierno que tenga el respaldo de la mayoría de los grupos monopólicos, y que exprese la política de “unidad nacional” para la supervivencia del sistema capitalista. El primer precedente de este proceso lo podemos observar en el Pacto por México, que tuvo carácter temporal, tras lograr la mayoría de sus objetivos. A partir de sus fisuras internas esta “unidad nacional” intenta agrupar a las fuerzas políticas de la burguesía en un solo bloque, que someta a todas las demás clases a sus intereses. Manifestaciones de esto fueron la firma de un Pacto de Unidad promovida por MORENA; las manifestaciones de “unidad nacional” directamente promovida por órganos empresariales, etc.

Si bien en las últimas décadas se había descartado como credo oficial la “Ideología de la Revolución Mexicana” la burguesía y sobre todo nueva socialdemocracia la han desempolvado como aparato ideológico para mantener a las masas dormidas, en tanto muchas de sus ideas-fuerza siguen permeando entre los sectores populares. Esta ideología plantea la colaboración de clases, el gobierno para pobres y ricos, al Estado burgués como un ente moral por encima de las clases y que busca la armonía de ambas, etc.

Las elecciones federales en curso expresan la lucha entre los grupos monopólicos (nacionales y extranjeros), junto con sus representantes políticos, por la gestión estatal y por la opción preferencial de sus relaciones internacionales. La disputa no es sobre diferentes formas de gestión económica, sino en la forma de sortear la crisis económica y la creciente  insumisión. Las expresiones en pugna buscan realizar un reacomodo que asegure la dominación, y no quieren ni pueden modificar el rumbo económico-político. Entre más se asemejan en lo fundamental de las definiciones políticas y económicas las opciones electorales burguesas más buscan dar la apariencia de polarización sobre la base de aspectos secundarios y de adorno, las características personales, la fraseología, etc.

  1. Intereses monopólicos a dirimirse

En lo político-electoral las opciones que se presentan con posibilidad de hacerse con la dirección del Gobierno coinciden con una política para preservar la naturaleza de clase del Estado, asegurar la extracción de plusvalía frente a la crisis y ante las resistencias que enfrente, defender la posición internacional que han conquistado los monopolios mexicanos.

En la búsqueda de conformar el agrupamiento de fuerzas burguesas que logre los objetivos anteriores se han formado tres alianzas político-electorales. Estas tres alianzas se han despojado en gran medida del ropaje ideológico, como mostró la alianza MORENA-PES, o PAN-PRD, por no mencionar el grotesco juego de alianzas a niveles estatales y locales. Los tres grupos tienen esencialmente los mismos objetivos, la diferencia entre cada uno de ellos se encuentra en matices de propuesta de la gestión de la crisis. Así como una desigual capacidad de lograr algún apoyo de las masas explotadas, para ofrecer a la burguesía cierta estabilidad política.

Las tres  alianzas han sido explícitas y diáfanas en cuanto a que “no habrá expropiaciones, socializaciones o nacionalizaciones”, “se respetarán los intereses de los banqueros”, “se dará garantías a los contratos petroleros firmados”, “se darán garantías a los inversionistas”, etc., Descartado el tema toral de la propiedad sobre los recursos estratégicos y los medios de producción centrales, las tres alianzas compiten por ser la más socialdemócrata en materia social –“entrada directa y apoyos para los estudiantes universitarios”, “Ingreso básico universal”, “registro nacional de necesidades”, etc. En esto se ve el sentido con el cual las fuerzas políticas de la burguesía modelan el futuro gobierno, utilizar el gasto social para posponer a un momento más ventajoso para la burguesía los estallidos sociales de descontento, inyectar mediante programas apenas el mínimo indispensable para evitar que una proporción de la población pase por debajo de la línea de la pobreza por un tiempo. Podemos anticipar, independientemente del ocupante del poder ejecutivo, que el siguiente será un Gobierno de la Demagogia.

El capitalismo como modo de producción económico tiene también su propia ideología, que es la ideología del capital. A partir de sus planteamientos programáticos, es posible conocer las posiciones ideológicas de todos los candidatos al gobierno de la república. La continuación de la actual forma de gestión, sin matices, no sólo como modelo económico, sino también como ideología, o sea como gestión del capital sigue siendo la posición predominante entre prácticamente todas las propuestas. Sólo en el caso de AMLO se ha insistido en querer comparar su propuesta de gobierno con la de los gobiernos de corte progresista que se instalaron en Sudamérica desde principios de siglo, en oposición y como alternativa al neoliberalismo en el terreno de la economía, así como ideológicamente se presenta la disputa como una de izquierda contra derecha.

Esta comparación está basada en el discurso de AMLO y en la composición de las fuerzas sociales que lo apoyan, no de los partidos políticos que sostienen su candidatura y que de hecho ejercerán el poder gubernamental, de los cuales por lo menos uno tiene una ideología absolutamente reaccionaria. Y es que desde el punto de vista discursivo López Obrador ofrece humanizar el capitalismo, principalmente combatiendo la corrupción, lo que resulta atractivo a fuerzas reformistas y oportunistas autodenominadas de “izquierda” pero que en realidad son afines al partido del capital, ya que ellas tampoco luchan por transformar la sociedad sino que pretenden mantener la sumisión del pueblo trabajador.

Estas fuerzas sociales, desde distintas posiciones de “izquierda” creen y hacen creer a sus seguidores que AMLO representa desde un “cambio de régimen”, “la defensa de la soberanía nacional”, “que va a permitir avanzar a la izquierda”, que representa la “unidad nacional” “una opción pacífica” hasta de que es “el mal menor” o “el menos peor”. Los enemigos políticos de AMLO o, como los llama él, sus adversarios, por su parte tratan de denostarlo y alejarle simpatías con argumentos como que “va a convertir a México en Venezuela” o caracterizándolo como “comunista”, “socialista”, “radical”, “populista”, empatando muy bien estos argumentos a los de sus seguidores para presentarlos con cierta coherencia.

Todos estos argumentos no resisten el peso de un análisis clasista. El propio AMLO es el más interesado en poner distancia entre ésas caracterizaciones y su posición política.

MORENA-PES-PT, que es proyectado por prácticamente todos los grupos editoriales como el claro puntero, en general se caracteriza por haber virado aceleradamente a posiciones más reaccionarias conforme sumó apoyo de los grupos burgueses. De nuestra investigación hasta ahora podemos extraer que Grupo Azteca, Monsanto, Seminis, Grupo financiero Norte, Grupo Gruma, Grupo Iberdrola, Grupo Pegaso, Grupo comercial Chedraui, Grupo Televisa, Grupo Bimbo, ITP Aereo, Grupo IDESA-Brasken, Walmart, Grupo financiero BBVA-Bancomer, Telmex, CANACO-Servytur, CANACINTRA, la Fundación Nacional para la Democracia y la Sociedad Abierta (ambas del banquero George Soros) tienen posiciones a través de representantes en el gabinete propuesto de AMLO o en su equipo de asesores. En las candidaturas a senadores, diputados y gobernadores podemos ver a otros grupos capitalistas alinearse, como por ejemplo a las mineras canadienses, a Minera Frisco, a Fertimex, a Jumex, la Asociación de Industriales de Tlalnepantla, Grupo Domos, Laboratorios Solfrán, cuadros regionales del CCE, de la CANACINTRA, etc.

También tenemos elementos para identificar en AMLO la opción preferente de la diversificación de tratados inter-imperialistas y de la apertura hacia China. Para esto nos sustentamos en su propuesta de negociador para el TLC, en guiños realizados por Alfonso Romo y en un viraje de sus posiciones al respecto. Así como por oposición la actitud asumida por el gobierno de Trump, como el de Peña Nieto y Videgaray en el sentido de acelerar las negociaciones y concluirlas antes de que éstas pasen por un negociador más afín a Beijing.

Ideológicamente la propuesta de AMLO es fortalecer la ideología de la clase dominante. Por un lado, ha sumado dos ex dirigentes nacionales del PAN, de franca ideología conservadora Germán Martínez y Manuel Espino, éste último, en su tiempo fue también dirigente de la Organización Demócrata Cristiana de América; Alfonso Romo íntimamente ligado al Opus Dei y a los Legionarios de Cristo, en particular a Marcial Maciel, fue coordinador del Proyecto alternativo de nación y hoy es enlace empresarial de la campaña de AMLO, y según éste su próximo jefe de asesores. Por el otro, la cúpula del PES, con su dirigente nacional  Hugo Eric Flores, y otros dirigentes estatales como Luis Moreno, en Baja California; Guillermo Trujillo Álvarez, en Veracruz; todos ellos empresarios y ministros o ex ministros evangélicos, con una plataforma política totalmente reaccionaria. Además de su propuesta de una “constitución moral” proyecto que, por cierto, va caminando de la mano de Alejandro Solalinde, sacerdote en activo y promotor del voto a favor de AMLO, hay una recurrencia en sus planteamientos programáticos, por ejemplo, sobre educación, se insiste en que ésta debe ir junto a valores y con una clara brújula moral.

La incorporación de cuadros políticos de la burguesía como Germán Martínez, Esteban Moctezuma o Tatiana Clouthier no se corresponde con el simple interés en puestos, sino que obedece a una decisión política de una fracción importante de la burguesía. La decisión de contar con un “Partido Fuerte”, es decir un Partido que encarne la consigna de la “Unidad Nacional”, que no solo tenga el consenso de la mayoría de la burguesía sino el control efectivo de una fracción mayoritaria del campesinado organizado, la pequeña burguesía agrupada y de los sindicatos con vida orgánica, que contando con ese activo político contenga la insumisión y le permita a la burguesía transitar con relativa tranquilidad por un periodo de crisis en el que además necesita reorganizar sus relaciones internacionales.

Pero aunque un acumulado de la burguesía mexicana, cuyas fortunas sobrepasan a las de sus contrincantes, ha venido respaldando a la opción de gestión que presenta AMLO, no toda esa clase está monolíticamente de acuerdo y su proyecto tampoco avanza sin contradicciones.

A la opción de diversificación en los tratados inter-imperialistas y a la apertura con China evidentemente se le oponen en primer lugar el poderoso complejo industrial militar, el sector automotriz, metal-mecánico, del carbón y del petróleo de los Estados Unidos; que es expresado por Trump. Es de suponerse que este sector sustenta al candidato del PRI como su opción preferida.

Los intereses de algunos capitalistas en lo particular serían los afectados por el interés general de la burguesía como clase y por supuesto que se oponen a ser afectados. Tal es el caso de Germán Larrea y Grupo Industrial Minera México que retrocedería ante las mineras canadienses y chinas y cuyo personero, Javier Lozano, actúa de coordinador de campaña de Meade. Otros capitalistas que sostienen su campaña incluyen aquellos agrupados en la Funsalud, el GACM, Pinfra, OHL, cuadros del CCE, Concamin, etc.

La española OHL y la mexicana Pinfra; que han sido las 2 empresas constructoras más beneficiadas por la gestión actual, también deben esperar ser desplazadas en los contratos de obras públicas. De hecho fueron estos grupos los que determinaron cerrarle el paso a su candidata en el Estado de México para blindar sus intereses y contra quien van dirigidos los dardos de Obrador al referirse a la revisión de contratos en el Aeropuerto. Sin embargo, Carlos Slim ha chocado públicamente con Obrador en este aspecto, haciéndole saber tanto por la divulgación del financiamiento mediante los fondos de ahorro como por declaración directa que se trata de un proyecto de la burguesía en su conjunto. Este choque se deriva de que AMLO ha reunido tantos apoyos de grupos burgueses que éstos ya rivalizan entre sí en lo particular –en este caso Grupo Roibóo y Grupo ICA-, de diferencias de opción de gestión -entre inversiones colosales en obra pública para activar ramas de la economía contra la contención y austeridad en el gasto público; curiosamente el adoptando la posición neoliberal frente a la Keynesiana- y de la necesidad de autoafirmar su autoridad como poder político.

Tampoco toda la burguesía está de acuerdo con aspectos parciales de la gestión que propone AMLO, como el tema de la revisión parcial de la reforma educativa en la que choca con Claudio X. González que opera en su contra. Por el momento Claudio X. González (Kimberly-Clark), ha reunido un bloque con las cabezas de Grupo BAL, Grupo México, Cinépolis y Lalá para tratar de determinar un escenario que asegure la derrota del bloque encabezado por AMLO. Su apuesta es sacrificar aún más al PRI haciéndolo declinar por el Frente PAN-PRD para unificar el voto de las dos coaliciones.

Por último, la existencia de fisuras determina que existan otras propuestas burguesas, fuerzas de reserva que en este momento no aparecen entre las primeras opciones. Ejemplo de esto son las candidaturas independientes, junto con su reflejo ideológico de la “ciudadanización” de la política, que significa en realidad la privatización de la política(3). En casi su totalidad, las candidaturas independientes han servido a expresiones burguesas, desde grupos locales hasta monopolios que hayan quedado en desventaja política. Sin embargo, en algún momento dado esta reserva puede pasar a primer plano e incidir en los resultados político-electorales.

Nuestra hipótesis es un escenario donde se confirmará el triunfo del bloque encabezado por AMLO; al ser el que mejores condiciones de contención de la insumisión da para el futuro gobierno de la demagogia, el que expresa la necesidad de diversificar los tratados inter-imperialistas para dotar de mercados a la burguesía mexicana, el que expresa mejor la política de “Unidad Nacional”, y al reunir la suficiente fuerza relativa de grupos monopólicos como para neutralizar los que se le oponen. Observamos que se juegan el apoyo de distintas fuerzas para trasladar la disputa real a la composición de las mayorías en las cámaras legislativas.

Este escenario se cancelaría si el bloque de monopolios tras AMLO no logra llegar a un acuerdo en la cuestión estratégica del aeropuerto, aumentando sus fisuras –pues muchos otros de los monopolios con posiciones claves en su equipo y futuro gobierno tienen intereses entrelazados en muchísimas ramas con Grupo Carso y por ello suponemos un arreglo al final del día- al mismo tiempo que el proyecto de una coalición de las otras 2 alianzas fructificara. Un escenario improbable dados los sacrificios a estructuras políticas completas y los riesgos que implicaría para la propia burguesía pero que no puede ser descartado por completo.

  1. Amenazas tras las elecciones

Todo apunta a que el bloque mayoritario le está apostando al triunfo de Morena, ya que requiere una política como la que mejor expresa Morena. A su vez el triunfo de Morena (y la propia dinámica actual) apunta a una mutación de ese partido (principalmente de los cuadros medios y de su programa político) y a la conformación de un nuevo escenario político.

Este escenario representa una seria amenaza a la organización y el desarrollo político de nuestra clase, en cuanto supone la cooptación y la integración en el Partido y a la administración gubernamental, de cuadros y sectores de la clase obrera y el campo popular, auspiciados por el oportunismo. Una operación permanente a lo largo de los próximos años de desmovilización, repliegue, desarme ideológico, a fomentar la ilusión de las masas de que se puede solucionar la crisis combatiendo la corrupción, invirtiendo en infraestructura y aplicando programas asistencialistas masivos. Alejando de la subjetividad la solución revolucionaria de la cuestión de la crisis y por supuesto obstaculizando toda clase de medidas preparativas serias y a gran escala. No se trata de graciosas concesiones del enemigo de clase, sino la decisión de aplazar a un momento más favorable para ellos los choques decisivos para lograr un sometimiento a largo plazo mediante fuego y sangre.

El paso de los años comprobará la incapacidad de esa gestión de resolver la cuestión de la crisis. Cuando ya a estas alturas de la crisis hasta un 68% de la población no puede vivir del solo producto de su trabajo, y depende de subsidios, remesas o transferencias de programas sociales para completar su ingreso y superar la línea de miseria, entendemos que el capitalismo a duras penas puede manejar sus contradicciones Ésta pobreza creciente no ha sido ni será resuelta por apoyos, pues tiene su origen en el crecimiento de la población excedente relativa desplazada por el desarrollo del capital más intensivo, por la propia necesidad de los capitalistas de intensificar la explotación, etc. y eso solo se resuelve mediante la superación de la contradicción entre capital y trabajo, es decir socializando los medios de producción. El fracaso ulterior de la gestión encabezada por Morena no en automático se traduce en una radicalización de las masas o en una disposición de combate. Desarmadas ideológicamente y enfrentadas a ese resultado la siguiente amenaza será la desilusión y desmoralización.

Por un tiempo, cuando el gobierno goce de altos niveles de aceptación y tenga cooptadas estructuras sindicales, campesinas, del campo popular, etc., podrá aprobar medidas bárbaras con apenas unos cambios cosméticos sin gran oposición, inclusive reprimiendo a quien se oponga con el aplauso de quienes deberían conformar los aliados naturales de tales opositores. Algunas de las amenazas más inmediatas que se avizoran será lo que impliquen en cuanto a procesos de depredación, despojo y explotación intensificada las Zonas Económicas Especiales. Sobre las pensiones y su reforma no se ha dicho una sola palabra por parte de Morena, por lo cual debemos suponer que el proceso de su privatización no se revertirá sino que se continuará profundizando –con el paliativo de los apoyos a adultos menores a ocupar el lugar de los fondos saqueados por los banqueros.

En el remoto caso de la cancelación de este escenario, la amenaza es enfrentar la represión abierta a grandes sectores de la clase obrera y del campo popular que fueron dirigidos por una fuerza política que jamás movió un dedo para prepararlos para un escenario así. Evidentemente su aparato se desmoronaría y estará a la orden del día en un primer momento una lucha por reorientar a las fuerzas dispuestas al combate, organizar su repliegue en el momento oportuno y pasar a tareas similares a la del otro escenario. Es decir, combatir el desarme ideológico, la desmoralización, desilusión, arrancar las masas de la influencia de la socialdemocracia, darles un norte político revolucionario.

  1. La táctica del PCM ante el proceso electoral de 2018

Formalmente, existirían elementos para hablar de una mayor democracia, hay más partidos registrados, hay la posibilidad de candidaturas independientes, los gobiernos que se conforman tienen la necesidad de ser de coalición, etc. La famosa transición democrática ha triunfado. La traducción real de esto para la clase obrera y los demás sectores oprimidos es que, a mayor democracia mayor dictadura. Sin fisuras de la clase dominante, y sin desafío de ninguna de sus expresiones políticas, se ha aprobado la Ley de Seguridad Interior, junto con la Ley Mordaza, que fortalecen al Estado independientemente del gobierno que quede al frente. La burguesía reafirma que si todo lo demás falla, aún mantiene los fusiles apuntando contra la clase obrera.

Frente a esta táctica de la burguesía, aún hay grandes sectores de la clase obrera, o bien controlados, o bien esperanzados a alguna de estas propuestas. Inclusive, es previsible una menor abstención durante las siguientes elecciones, que se explican por la situación de crisis, que lleva a apuestas desesperadas, sobre todo de ciertos sectores de la clase. Es muy claro el caso del magisterio, los petroleros, los burócratas, que buscan particularmente alivio a su situación de gremio, sin identificarse en una opción de clase.

Esto determina que organizaciones que disputan la dirección de estos sectores se vean obligados a intentar disputar ese terreno, merced a las fisuras, para mantener su base política. Un ejemplo de ello es la candidatura independiente del CNI y el EZLN, que trata de aprovechar el nuevo escenario. Otro ejemplo, en el mismo sentido, fue el intento de candidatura de una trabajadora de la maquila juarense en 2016, apoyada por grupos trotskistas y pequeñoburgueses; sin embargo, su derrota en la recolección de firmas supuso una desbandada en la organización obrera que se estaba formando.

Como Partido, no podemos apoyar a ninguna de las alianzas burguesas, ya que esto significaría mentirle a la clase obrera, fomentarle ilusiones sobre la posibilidad de mejorar sus condiciones bajo el capitalismo, oscurecería el sentido de sus medidas económicas y de su actuación al interior y al exterior del país, anularía nuestras posibilidades de confrontar la ofensiva burguesa. Como Partido, tampoco podemos ser ciegos a la correlación de fuerzas, a la dinámica de la lucha de clases, y proponer una táctica como el boicot activo sería mentirnos a nosotros mismos. Debemos partir de la situación real, la situación del Partido y la de la Clase Obrera.

Los sectores sindicales se realinean políticamente en estos momentos; petroleros, mineros, magisterio con Morena; los sectores de trabajadores al servicio del Estado y campesinos del PRD se irán con el frente; algunos sectores de CTM, CROC con PRI, etc. Actualmente la base social que le aporta votos al PRI es en gran medida en el sector popular: colonos, beneficiarios de programas sociales, y estratos lumpenizados de sus sectores obrero y campesino y popular. Sin embargo si aparecen tan mermados es precisamente porque a partir de las reformas constitucionales han perdido el control corporativo de porciones enormes de las centrales obreras y sindicales. Los sectores “independientes” y en el campo popular discretamente se colocan a la cola de Morena, ya sea bajo adscripción directa o bajo el derrotismo y la pasividad.

Las masas obreras se dividen entre a abstención y el voto para Morena, pero puede observarse cierta tendencia a que en esta coyuntura muchos se decanten a la segunda. En los sectores campesinos, pequeño burguesía comerciante y profesionistas podemos suponer que esta tendencia es aún más acentuada.

Entre las masas obreras y populares prima el descredito ante las dos anteriores gestiones, la idea confusa de la necesidad de un cambio. Se consolida la idea de que “el fin justifica los medios”, es decir, que no importa que tan bajo pueda caer Morena (ingreso de priistas, panistas, alianza con pes, alianza con empresarios, sindicalistas corruptos, antidemocracia en las bases del partido, abierto rechazo a sus propias consignas de hace 2 años; aceptación de las reformas, amnistía a narcotraficantes; no persecución a corruptos) TODO puede ser tolerado para lograr un cambio. Esto no sólo es ley para los militantes de Morena, también va afianzándose en la clase obrera y en general entre los trabajadores todos.

La posición de los comunistas deberá ser de ABSTENCIÓN. No se llamará a votar por ninguna de las coaliciones, por ninguno de los independientes, ni al voto útil, ni al voto de castigo, se llamará a la militancia partidaria, a los simpatizantes y a nuestro entorno a no participar. Estamos obligados a desenmascarar sin concesiones la naturaleza de clases de estas alianzas, y del gobierno que de ellas emane, y principalmente demostrar la falsedad de las ilusiones que genera AMLO y su propuesta. Pero esto es insuficiente si no presentamos una alternativa política para que la clase obrera se agrupe y exprese en este terreno y en cualquiera que le imponga la lucha de clases. Hay que tener cuidado de jugar UNICAMENTE la carta del “se los dijimos” cuando no cumpla su programa. Esperar que la crisis de la socialdemocracia sea en beneficio revolucionario por si mismo es un error que se paga demasiado caro. Por eso será de suma importancia importante contrarrestar la propaganda de morena comparándola con  nuestro programa, para lo cual es necesario hacer mención de los alcances del mismo. Nuestro cuestionamiento no es solo de forma a las tres alianzas que compiten, sino de fondo contra el sistema mismo que las sustenta.

“LLEGUE QUIEN LLEGUE DEFENDER NUESTRA CLASE,”

Manteniéndose el escenario y la tendencia debemos aceptar la incapacidad de modificar el resultado de la elección(4). Debemos utilizar nuestras fuerzas de la mejor forma y utilizarlas para intentar modificar el sentido de la votación no parece serlo. Por lo tanto proponemos concentrarnos en:

– Tomar posiciones favorables

– Crear y formar un pequeño ejército

Es decir, prepararnos para la batalla posterior a las elecciones.

Una vez asumido que esta no es “nuestra” batalla, no debemos ignorar que esta existe, ni que eso significa que la táctica sea defensiva, o peor aún que la pasividad. Debemos aprovechar la “guerra florida” de la burguesía (es decir, que no tiene el objetivo de destruir al enemigo, sino de medir fuerzas, negociar y obtener prebendas) para lanzar una ofensiva que corresponda a nivel real -no imaginario- de nuestras fuerzas y a nuestros objetivos estratégicos. Es ofensiva en tanto que la iniciativa nos corresponde a nosotros y sólo puede funcionar si atacamos, sólo que es indirecta ya que va en contra de los lugares desprotegidos del enemigo.

Táctica:

Tomar posiciones ideológicas y organizativas estables en torno a pequeños grupos de masas obreras y populares en torno del Partido.

Forma de Lucha: La principal es contacto directo con la clase obrera. Las secundarias es la propaganda y agitación. Podríamos desear que la movilización fuera la principal; pero si por el momento no tenemos posibilidad de convocar a sectores de la clase para que se movilicen, y no hay una tendencia a la movilización espontánea(5) -por ejemplo del magisterio-, no pasaría de papel.

Esto significa que a través de la difusión masiva y además grupal (6) de nuestro proyecto político en términos positivos (proponiendo soluciones a los problemas generales y particulares de la clase) se logre crear ligazón real y duradero a mediano plazo con núcleos de obreros.

Objetivo: Conseguir que en torno al partido existan obreros (y sectores populares) que acepten la necesidad de prepararse, organizarse y defender un determinado proyecto político.

Formas de aplicar la táctica:

*Encontrar los ejes políticos más sensibles de la clase obrera que permitan su participación política, aunque sea sólo a unas pocas personas.

*Plantear una solución específica para cada uno de estos problemas, pero que en su conjunto corresponde a la concreción de la Revolución Socialista. [Ojo: No es un listado de demandas económicas, sino la explicación de cómo resolverlas de manera revolucionaria]

*Establecer un dialogo con la clase obrera y los sectores populares en torno a los ejes y propuestas hechas por el Partido para vincularnos y además probar nuestro propio discurso y su aceptación.

*Realizar una campaña de propaganda inteligente y masiva, que sea homogénea para toda la estructura y combine diferentes formatos: prensa, internet, propaganda de calle, medios burgueses, etc.

*Combinar de ser posible las labores cotidianas del Partido y la agitación cotidiana con los temas políticas y la campaña en particular.

*Organizar a pequeños sectores de obreros de vanguardia en torno a dicho proyecto político.

[Puede combinarse y transformarse en luchas económicas, y a su vez la idea sería conectarla a su termino con el Congreso del Partido. Pero debe entenderse que No es una jornada de agitación económica, Ni una campaña de crecimiento. Sino una campaña de vinculación con la clase obrera]

*Construir Partido allí donde no lo hay o es muy débil tomando en cuenta las necesidades urgentes: Cd. Juárez. Y las áreas de oportunidad: San Luis Potosí, Querétaro.

  1. Campaña Política

 

Contenido:

 

Determinar cuales son los “problemas” más importantes es en sí mismo una batalla ideológica. Mientras que en 2006 el PAN logró determinar el “narco” como el número uno de la agenda pública, actualmente Morena ha logrado colocar el tema de la corrupción. No basta con enunciar los problemas principales, si de por sí estos no han sido comprendidos -no sólo sentidos- por la gente. Podemos suponer que los temas más visibles son la gestión estatal (“el mal gobierno”, “la corrupción”, “peña nieto”, “el priismo”) y su gestión económica (“la gasolina”, “la inflación”). El tema de sus condiciones laborales se ve como algo dependiente a los dos anteriores, o como un tema meramente particular en su contradicción obrero-patrón particular.

Los temas fundamentales de los problemas deben ser:

*¿Quién Gobierna?

*¿Cómo se organiza la riqueza social?

*¿Cómo salir de la desorganización en la clase obrera?

En el primer punto debemos enfocarnos en mostrar que el Gobierno y los que compiten por él pertenecen a una clase social y Gobiernan en favor a ella.

En el segundo punto debemos enfocarnos en mostrar la magnitud de la plusvalía en México, y la imposibilidad de utilizarla en favor de la sociedad bajo las condiciones actuales.

[Obsérvese que el primer punto no responde a la naturaleza del Estado, sino a la forma en como esta se expresa. Lo primero es el objetivo al que queremos llegar, pero que no se va a explicar a las masas en tres meses (vaya que cuando se entiende eso estamos en los preludios de la situación revolucionaria). La manera de lograrlo es a través de la composición de clase de su administración. Pasar de ahí para introducir la posibilidad de una nueva composición de clase. Y ahí si necesariamente llegar a la naturaleza de clase del Estado.

En el segundo punto, tampoco se enfoca de principio la esencia que es el monopolio de los medios de producción por la clase burguesa, sino su expresión. Una nueva organización de la riqueza (no la “redistribución”) llevaría a ocupar toda la riqueza en favor del conjunto de la sociedad.]

De esta forma nuestra propuesta política debe girar únicamente en torno a dos ideas, y sobre ellas organizar las demás:

*Nuevo Gobierno (Poder obrero y popular)

*Nueva Economía (socialización de los medios de producción y producción centralizada)

*Conquista y formación de órganos de lucha

Respecto a los problemas secundarios del primer punto

*La inseguridad de la clase popular

*La impunidad de políticos y funcionarios

*La disfuncionalidad de muchos órganos del Estado (parlamento, INE, secretarias, etc.).

*El papel criminal de grandes sectores de la policía, el ejército y la marina; así como la existencia para militar.

Del segundo punto tendríamos

*Condiciones de trabajo

*La familia obrera: salud, vivienda, educación, transporte, ocio.

*El campo

Forma:

Por su forma, la Campaña Política debe aprovechar el ambiente electoral, pero no corresponde a una campaña electoral. El objetivo no es lograr votos, ni difundir una plataforma electoral masivamente. Sino establecer vínculos y organizar a segmentos obreros alrededor del Partido.

  1. Táctica general para el periodo posterior a las elecciones

Agotada la coyuntura se agota el límite para este documento. Refrendamos la teoría leninista de la combinación de todas las formas de lucha. Nos reservamos el derecho a utilizar cualquier combinación de las mismas según se desprenda su utilidad del análisis concreto de la realidad concreta en cada momento y lugar. El norte para definir nuestra táctica inmediata posterior a la coyuntura será arrancar a las masas de la influencia de la socialdemocracia, aprovechar las contradicciones y reacomodos en las cadenas de mando como son los aparatos sindicales, dinamitar la paz social y la unidad nacional haciendo todos los esfuerzos por impulsar la movilización y la lucha, no dar 3 años de tregua, no permitir el perdón y olvido, no detener la confrontación capital-trabajo, etc. Llegue quien llegue defenderemos nuestros intereses de clase.

(1)Tan solo la compra de armamentos del gobierno mexicano se cuadruplicó, entre ellos el de equipos, vehículos antimotines.

(2)Encontramos datos con certeza tan solo para el periodo de Junio 2016 a Mayo de 2017, de 123 ejecuciones extrajudiciales, 795 detenciones arbitrarias, 11 desapariciones forzadas, 579 agresiones de otras categorías.

(3)Por ejemplo, la consigna de eliminar el presupuesto público a los partidos políticos, que ha logrado cierta popularidad ante la masa, no es otra cosa que decir que los únicos que pueden hacer política son los que tengan apoyo financiero privado. Otro ejemplo es la consigna de “ya no más políticos”, en el que primero se metieron actores, futbolistas, etc., que cumplieron exactamente el mismo rol -es decir, representar los intereses de la burguesía que los colocó- que los charlatanes profesionales, ahora se traduce en colocar, no representantes de los empresarios, sino a los empresarios mismos (ver el caso de Yeidckol Polevnsky, Susana Harp, Armando Guadiana, José Luis González Barraza, etc.).

(4)Salvo que aparezca otras condiciones: rebelión espontánea de masas o golpe de estado; nuestras posibilidades no cambiarían. Las cuales tienen muy pocas probabilidades.

(5)En donde no tenemos posibilidad de responder, como en las huelgas espontáneas de Ciudad Juárez, Monclova o Matamoros de los últimos dos años.

(6)Platicas con pequeños grupos, actividades dispersas en barrios o fábricas (no sólo marchas o mítines centrales)

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