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Los chistes antigitanos de rober bodegas que defiendes dicen lo que eres

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Por Marat

El pasado domingo vi por casualidad un vídeo en una red social en la que se hacían “¿¿¿chistes???” sobre gitanos con la excusa de hacerlos sobre payos.

El chistoso era de un tal Rober Bodegas, “¿humorista?” monologuista en Paramount Comedy, uno de tantos canales de la TDT. La parte de su monólogo que reproducía la red social tenía una duración de 2 minutos 11 segundos. Las perlas que este individuo soltó por su boca no tenían desperdicio. Durante esos breves momentos en los que el tal Rober, muy conocido en su casa a la hora de comer -ni yo ni, me atrevo a decir, la inmensa mayoría de quienes estos dos días han participado en la polémica sabíamos de su existencia antes de ella-, experimenté una mezcla de estupor, ira cainita y sensación de preguntarme dónde estaba la gracia de su actuación. Y digo esto porque la risa es algo incontenible, que no tiene que ver con la voluntad y me atrevo a decir con tus puntos de vista racionales sobre lo que el chiste trate en cada momento. “El chiste y su relación con el inconsciente” es algo que fue tratado por Freud en su momento. Es una obra que recomiendo porque delata mucho de lo que hace que el humor funcione o no y la ideología (cómo conjunto de valores y visión sobre el mundo) que subyace detrás de lo que en un momento dado nos divierte.

Parece ser que estas gracietas del cómico tienen más de un año. Su aparición en el contexto de una fascistización de la sociedad española, tomando como base los inmigrantes, no es casual. Los gitanos españoles lo son desde el siglo XV pero sirven como comodín para exacerbar odios y canalizaciones de frustraciones colectivas. Demasiadas veces en la historia de este país han sido instrumento de desahogos colectivos.

Pero no, con el tal Rober Bodegas me sucedió como con los gags de Novhevieja de los últimos años de Martes y Trece: que me quedaba con la extraña sensación de preguntarme “¿dónde está la gracia?” . Imagino que porque la perdieron acabaron separándose.

Y ahora vayamos al tipo de “humor” de este sujeto, veamos de qué se compone, qué es lo que hacía que aquellos jóvenes del vídeo que escuchaban sus chistes se riesen tanto -admito que, cada vez con más frecuencia, me siento un extraterrestre en este mundo de imbéciles con galones- y porqué lo que decía es libertad de expresión para muchos y para mí solo era una licencia para insultar y vejar.

Como no me gusta traducir lo que dice nadie, sin que se exprese por su boca y sin que sea posible ver de modo directa el alcance de sus palabras, dejo aquí la introducción a sus “chistes”

Cuando se empieza hablando de razas, y no de las de gatos o perros, sino de las humanas, no dejo de experimentar una extraña desazón, más aún cuando se alude a una expresión hoy ya muy cuestionada por los antropólogos para referirse a la diversidad étnica del ser humano. Si el término “raza” la pone el “cómico” en relación con la idea de poder (“más poderosa que otra [en España] son los gitanos”, a mí ya me recorre un sudor frío por el espinazo ¿Será necesario aludir a la idea del poder de los judíos expresada en el Mein Kampf? Carece de sentido asociar a los gitanos con la idea de poder -como etnia no lo tienen a nivel económico, ni político. Tampoco en las esferas judicial, profesional o cultural- si no es desde una inconsciente intención de satanizar a un grupo social concreto. Estas cosas, en tiempos de crisis social, de legitimación política y de civilización son muy útiles para dar salida sistémica a la frustración y la rabia sociales. No creo que haga falta explicarlo. Es historia.

El humorista, para curarse en salud sobre lo que luego vendrá de sus chistes, sugiere a la idea de que hay una censura del pueblo gitano para impedir que se cuenten chistes de gitanos (volvemos a la idea de conspiración del poder gitano): “Pero ya no se pueden hacer chistes de gitanos. Desde hace unos años, cuando alguien hacía un chiste sobre gitanos llegaba una carta —sorprendentemente bien escrita— pidiendo que no se hiciesen más. Ya es difícil ver un chiste sobre gitanos en la tele, y me parece bien.”. No, no te parece bien, no os parece bien a los defensores de Rober Bodegas y de su libertad de insultar a todos un colectivo, no a personas en particular, por la vía del cinismo. Le jode/os jode. Y parece, al menos a él joderle más aún que haya gitanos que escriban cartas, “sorprendentemente bien escritas” pidiendo respeto hacia su etnia. Porque, por mucho que a algunos les sorprenda, hay una evolución en el pueblo gitano que no ve ni comprende ni quiere ver ni comprender quién lo mira desde el estereotipo del odio y del desprecio. Y la aparición de sectores jóvenes, y no tan jóvenes, del pueblo gitano que se preocupan por la cultura y la educación es un hecho instalado desde hace décadas. Yo lo pude comprobar personalmente hace unos 25 años. El asociacionismo gitano ha ido abriendo camino hacia el cambio social.

El añadido del “clown” de “nosotros hemos pedido que vivan acorde a nuestras normas sociales y ellos supongo que necesitan tiempo” es de esos que hacen historia.

Los gitanos, ese pueblo que no llega a 800.000 miembros en España y que tanto odio público y, mal disimulado en tantas ocasiones, concentra en este país, vivió hace 38 la expulsión de los gitanos de Hernani con el apoyo del PNV, Herri Batasuna y Euskadiko Ezqkerra, que hace 34 años una revuelta antigitana en Torredonjimeno, hace 32 años una revuelta antigitana en Martos (incendios de sus viviendas) o en Mancha Real en 1991 (también con quemas de casas de gitanos), algo que viví entonces personalmente como responsable de la sección de Racismo y Xenofobia de la APDHE (Asociación Pro Derechos Humanos de España).

No me vengan con el argumento de la droga entre los gitanos porque saben que es un mercado controlado predominantemente por payos ¿o debemos olvidarnos de la historia de Galicia, Euskadi, Andalucía y tantos lugares de las costas españolas en los últimos 40 años? Claro que hay gitanos delincuentes ¿Y payos no? ¿Se han preguntado, cuando el figura del cómico éste habla de que no se integran, cuantas oportunidades laborales se les han brindado a los gitanos? Yo les puedo hablar, y sé de qué hablo mucho mejor que ustedes, que los gitanos se organizan como comerciantes en los mercados de calle, en la venta de ropa, calzado y fruta porque es su más directa posibilidad, el autoempleo. Nada se ha hecho por integrarles laboralmente en las empresas. Por eso, han ido creando sus propios negocios desde la venta de flores hasta las peluquerías, a veces de iniciativa privada y otras en forma de cooperativas, cosa que ustedes desconocen. Por eso se han preocupado de ir formando líderes, que no son el Presidente de la Sociedad Gitana Española, Sinaí Giménez, al cuál han elegido ustedes como el enemigo fácil a abatir porque es un ser impresentable, sino los de otras muchas desde la Unión Romaní hasta el Secretariado General Gitano, pasando por Presencia Gitana entre otras. Se sorprenderían de la amplia existencia de organizaciones de mujeres gitanas desde Romí Sersení hasta la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad, pasando por la Asociación Alboreá y muchas otras. Y lo del pañuelo se lo cuentan a otros porque las mujeres jóvenes gitanas cada vez rechazan más firmemente cosas como esa, sin que ello signifique que renuncien, no tienen porqué, a ser gitanas ¿Deberé recordarles que hasta 1981, anteayer, las mujeres españolas debían pedir permiso a sus maridos para abrir una cuenta en el banco?

Así que, cuando vuestro gracioso paladín de la libertad de expresión, dijo aquello de “Yo, como payo, voy a hacer chistes de payo. Puedo reírme sobre las cositas que tenemos los payos. Si me lo permitís, os voy a contar unos chistes de payos” ya me quedó claro que iba a hacer todo lo contrario porque el cuerpo le pedía fiesta y sabía muy bien a costa de quienes.

Solo cabía el juego de la paradoja y para esa finta hay que estar cargado de razones, inteligencia, sentido del humor y una pizca de tierna y humana ironía. Robert Bodegas está huérfano de todo eso.

Y ahora vayamos a lo mejor y más granado de sus “¿¿¿chistes???”

Oiga, qué buenos son los payos que pasan todos la ITV. Más de 2.000.000 millones de vehículos no pasan la ITV pero solo tenemos unos 800.000 gitanos y, digo yo, que niños, ancianos, una parte de adultos hombres y mujeres gitanos no tienen coche. No me salen las cuentas, payaso.

De 30 millones de vehículos que hay en España, más de 7 millones circulan sin seguro. No me sale la cifra que explica el chiste de los gitanos sin seguro, ni con 25 brazos, en plan Shiva a lo bestia, conduciendo tanto coche sin seguro.

En cuanto al payo que va a un polígono y no vende droga, mejor no dar datos de quienes son los mayores camellos de este país y de cómo sale mucho ejecutivo de su trabajo, sonándole la nariz más que a un trompetista.

Por lo que se refiere al payo que no le mete el pañuelo a su mujer el día de su boda y que espera a que tenga más de 13 años para casarse, puede que sea un payo cura que revienta todo lo infantil que encuentra a su paso o que no meta pañuelos pero sea un putero redomado.

Claro que hay que ser provocador, “señor” Bodegas, pero usted no provoca. Usted busca herir a los más débiles. Si es usted un provocador ¿por qué no ha provocado a la Familia Real, hablando del putero, comisionista jefe de su yerno comisionista? Ya qué actúa en Paramount Comedy ¿no se le ocurrió hacer chistes sobre la situación de los trabajadores de las televisiones y de las ganancias de sus empresarios? ¿Qué tal uno sobre la sensibilidad social de Amancio Ortega? Ah, que hay que comer y no se puede morder la mano del amo. Pero descojonarse de los gitanos sí, ¿verdad?

Y aquí ya, con el conjunto del humor de mierda del carapolla -¿por qué no debo de ponerme a su divertida altura, demócratas?- del amigo Bodegas, podemos disfrutar de su elocuente amor por el pueblo rom

Mire, que después de la bronca que le ha caído por su ni puñetera gracia, usted haya intentado justificarlo porque ha recibido “más de 400 amenazas de muerte” es indecente cuando no ha presentado ni una sola prueba. Denuncie en comisaría y no llore, presente pruebas o deje de echar mierda sobre sus víctimas. Que todos los medios de intoxicación y sus impresentables periodistas hayan dado por ciertas tanto las amenazas como la cifra, sin un solo tuit de demostración, es aberrante. Que usted diga que retira el vídeo por las (falsas) amenazas, que no ha denunciado porque son mentira, es como para encarcelarlo por difamación. Si, además de todo ello, afirma, sin presentar prueba alguna, que “se han llegado a organizar batidas para buscarle” es usted un canalla indecente y difamador, y quienes le dan crédito, sus correligionarios antigitanos y los “cómicos” corporativistas, unos tipejos repugnantes, dispuestos a creer en lo que sea para justificar su racismo.

Que un sujeto como Juan Soto Ivars diga que usted no debe pedir perdón porque quienes condenamos su racismo antigitano contra los débiles somos los que tenemos “la capacidad para montarte una quema de brujas con linchamiento incorporado, para amenazarte de muerte sin que venga la policía a poner orden” es para decirle que sabemos hace tiempo que su izquierdismo sigue el mismo camino que el de Vargas Llosa y, en un cercano futuro, el de Raúl del Pozo. Si llega a viejo, se parecerá a Ricardo Cid Cañaveral o a Antonio Pérez Henares (Chani). Si llega a ser un poco más longevo no me atrevo a decirle dónde llegaría ¿Quizás a esa frase de “La personificación del diablo como el símbolo de todos los males asume la forma de vida del judío” (gitano).

En 1991 expliqué en un estudio que los madrileños eran más racistas con los gitanos que con los inmigrantes del Tercer Mundo. Durante un tiempo eso dio la vuelta en toda España para reorganizar jerárquicamente los odios. Aumentó hacia los inmigrantes y disminuyó hacia los gitanos porque los racistas ya tenía un nuevo muñeco del pim pam pum en el que verter todos sus odios. Hoy hay quienes quieren extender ese odio por igual. a unos y a otros.

Si uno lee los comentarios del público a los artículos que se han escrito sobre su infortunada actuación, señor Bodegas, llega a la conclusión de que ha conectado usted directamente con lo más fascista y antigitano de este país. Si uno mira lo que se ha escrito en alguna red social, defendiendo su “libertad de expresión”, descubre la descomposición de la izquierda que insulta al comunismo diciendo serlo y que ha aprovechado, en redes sociales como twitter, para comparar a Bodegas con Shalman Rusdie (vaya, los gitanos son tan poderosos como el fundamentalismo islámico para hacer fatwas), que disculpan su asqueroso racismo por las denuncias del impresentable Sinaí Giménez, que no representa a nadie dentro del pueblo gitano, excepto a lo que los antigitanos quieren que represente y que defienden el “derecho al insulto” como forma de libertad de expresión.

Quienes desde cierto pretendido progresismo defienden la libertad de expresión, que no es otro que el de “la libertad de criminalización” de todo un grupo social (étnico), a tenor de los tres chistes del histrión, deben saber que no están solos. Les acompañan Vicktor Orban desde Hungría, Marine Le Pen desde Francia, Donald Trump desde EEUU, Pegida desde Alemania, Salvini desde Italia y todo un elenco de prefascistas y fascistas. ¡wow, wow, wow!

Lo que hoy pasa con el entorno social y político descompuesto del PCE/IU pasó en los 90 con la involución del PCF y del PSF en Francia. La izquierda, vieja cómplice del Estado del Bienestar burgués, descubría que mientras éste se iba hundiendo ya no tenía suelo político bajo sus pies. La frustración social de sus bases les condujo hacia el Frente Nacional. Ayer, los chistes de un racista antigitano les descubrió su futura esencia. Si ustedes se preocupan de echar una mirada en twitter descubrirán “comunistas” con la bandera franquista-monárquica, iberistas, nazbols y agrocarlistas y mucho progre del entorno político que antes les he señalado, convirtiendo en héroe de la libertad de expresión al tal Bodegas. Vomitan su odio antigitano que llevaban tantos años escondido en nombre de la libertad de expresión (de difamación en sus actos). Lenin, despierta y fusílales.

A quienes dicen que los que defendemos a los gitanos no seríamos capaces de convivir con ellos no les voy a explicar mis 8 primeros años de vida. No tienen derecho a conocerlos.

En cuanto a los que han escurrido el bulto, han callado, lo que es otorgar ante esta forma de criminalización contra el pueblo gitano, para no verse involucrados en la polémica, o no recibir la sanción de sus amigos virtuales por hacerlo, todo mi desprecio. No merecéis otra cosa, miserables cobardes.

2 COMENTARIOS

  1. No podía faltar la crítica “al entorno social y político descompuesto del PCE/IU”… aunque no venga a cuento. Toda la culpa suya, como siempre… Eso sí que es un chiste y no los de los gitanos.

    • Voy a decirte algo porque veo que ignoras de qué habla el artículo. Yo mismo he podido comprobar que más de 30 personas de IU, una parte de ellas del PCE reían y disculpaban la actuación de Bodegas e incluso algunos de ellos aludían con recochineo y hasta sadismo los tópicos de los que hacía gana. Si te pica, te rascas. Y ya veo que criminalidad a los gitanos te es indiferente. Quizá tú seas uno de esos racistas.

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