En la provincia de Idlib el ejército sirio se prepara para atacar el último gran bastión yihadista, defendido por Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), el principal grupo armado de la región, situada en la frontera con Turquía.

El grupo ha cambiado a menudo de nombre, pero el núcleo dirigente siempre ha estado formado por la rama siria de Al-Qaeda, siempre ha estado excluido de las treguas patrocinadas por la ONU o por Rusia y está clasificado como grupo terrorista tanto por Estados Unidos, como por la Unión Europea y la ONU.

Desde que apareció en enero de 2012 HTS se conoció como Frente Al-Nosra, el nombre con el que el gobierno de Bashar al-Assad y Rusia le siguen denominando. Era una extensión de la rama irakí de Al-Qaeda. Su dirigente es un sirio que se hace llamar Abu Mohammad Al-Jolani y dio sus primeros tiros en Irak.

En 2013 el grupo confesó su lealtad a Al-Qaeda, aunque en julio de 2016 renunció al patrocinio para renombrarse como Frente Fatah Al-Sham. A principios de 2017 se disolvió para convertirse en el componente principal de HTS.

En julio de 2014 el dirigente de Al-Nosra anunció su propósito de formar un emirato islámico, siguiendo el ejemplo del califato proclamado un mes antes por el Califato Islámico.

El grupo está formado principalmente por yihadistas sirios muy bien organizados y con experiencia en combate. En total suman unos 30.000 hombres, de los que los extranjeros representan quizá un 20 por ciento y proceden de Jordania, Arabia saudí, Túnez, Egipto o Asia central.

La organización controla casi el 60 por ciento de la provincia de Idlib, donde ha formado una administración civil que recauda los derechos de aduana en la frontera con Turquía y los impuestos de los comerciantes.

La influencia de HTS se debe en gran medida al hecho de que controla los flujos comerciales de entrada y salida de Idlib, lo que ayuda a financiar al grupo y le da más poder que tamaño.

En el pasado su feudo estaba en las cercanías de Damasco o en el sur de Siria, pero a medida que el ejército sirio recuperó el terreno perdido, sus combatientes fueron evacuados hacia el norte, donde han sido el blanco de los feroces ataques aéreos de la aviación siria y rusa.

A principios de este año, Ahrar Al-Sham y Nurredin Al-Zinki anunciaron una fusión bajo el patrocinio de Turquía, lo que desató una guerra interna dentro de HTS.

El mes pasado se unieron a otras cuatro facciones yihadistas para formar una nueva coalición, el Frente de Liberación Nacional.

En las últimas semanas HTS ha comenzado a atacar al Califato Islámico, que ha reivindicado la responsabilidad de los asesinatos y ataques con bombas contra los dirigentes y combatientes de dicha organización.

Las dos organizaciones yihadistas se han enfrentaron en varias zonas de Siria, pero especialmente en Raqa.

El 22 de agosto Jolani reiteró la determinación del grupo de resistir una ofensiva de Damasco, pero Turquía, que les patrocina, intenta negociar una solución pactada para evitar una gran ofensiva que desestabilizaría la frontera. El viernes Ankara designó oficialmente a HTS como organización terrorista. Una disolución de HTS por orden de Turquía le privaría de gran parte de su poder.

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