
El IL-18 abandona Nueva Delhi y alcanza los 22 000 pies de altura. Atrás quedaba la participación de Fidel en la Cumbre de los No Alineados en Argel y está latente la preocupación por el desenlace del golpe de Estado perpetrado a Salvador Allende en Chile. Tras cinco horas y 40 minutos de vuelo, arriba a Hanoi en Vietnam.
Corre el mes de septiembre de 1973 y el pájaro de aluminio sobrevoló el río Rojo, se ve enorme por estar desbordado por las lluvias, la belleza de los campos de arroz y los caseríos típicos se aprecia.

Fidel es recibido en el norte del país por las principales autoridades del Partido y el Gobierno. Cumple en Hanoi y sus alrededores un amplio programa. El grupo de prensa que le acompaña sale muy temprano rumbo a la ciudad portuaria Hai Phong sobre el delta del río Rojo, en el norte vietnamita, a esperar su llegada. Nunca llegó.

Precisamente en ese momento Pham Van Dong analiza con Fidel la situación del sur y el paso de un ciclón por la zona, lo que puede hacer peligroso el viaje. Fidel decide ir de todas formas.
El cielo ligeramente encapotado acoge el vuelo del AN-24 de la Fuerza Aérea de la República Democrática de Vietnam, rumbo a la provincia de Quan Binh, abajo se puede observar la cantidad de cráteres de las bombas de 500 libras lanzadas por los yanquis. Comienza así la visita de Fidel a la zona liberada. En esta provincia el enemigo tiró un millón de bombas y 60 aldeas fueron arrasadas.

Fidel está visiblemente emocionado. Un jefe de batallón de las Fuerzas Armadas de Liberación Popular (FAPL), quien combatió durante 82 días, le pone en sus manos la bandera de la victoria. La ondea ante el aplauso y los vítores de las tropas. Allí, conmovido, expresó: «…lleven esta invencible bandera hasta el último rincón» y agregó: «…sólo viéndolo se puede captar en toda su magnitud el crimen cometido contra este pueblo heroico».
Es la primera vez que un jefe de Estado visita la zona liberada y precisamente lo hace dos años antes de la estampida de las fuerzas de ocupación yanqui de Vietnam.
La presencia inédita de Fidel en territorio recién liberado constituyó un fuerte aliento para los combatientes vietnamitas.

Juvenal Balán