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Tirabuzón final y huida hacia adelante

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Darío Herchhoren

La crisis de Argentina que se ha desatado ahora es el resultado de un proceso que tuvo su inicio en el mes de diciembre de 2015, con la llegada a la presidencia de la república de Mauricio Macri.

Mauricio Macri, es un ingeniero civil, egresado de la Universidad Católica Argentina, uno de los institutos universitarios mas exclusivos y reaccionarios de Argentina, que hay que decirlo no tiene un gran nivel académico, ni tiene grandes cantidades de alumnos.

Macri, es egresado del colegio secundario Cardenal Newman, otro lugar exclusivo en la localidad de San Isidro, en el gran Buenos Aires, que es un conglomerado que abarca un diámetro de 60 kilómetros a la redonda de la ciudad de Buenos Aires, y que alberga a unos quince millones de habitantes. San Isidro es una ciudad dentro de ese círculo y donde vive una buena parte de la oligarquía argentina.

Toda la formación de Macri se desarrolló en ese ambiente exclusivo, y este aprendió muy bien los valores de la clase a que pertenece.

Desde el principio de su gobierno se dedicó a desarmar cuanta política inclusiva se había puesto en práctica durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y muy especialmente todo aquello que significaba una protección del ahorro, de las finanzas y el trabajo nacional.

Argentina no está entre los paises centrales del mundo. Se trata de un país de la periferia; y por lo tanto dependiente; y también por lo tanto es un país incapaz de generar cambios profundos en la estructura económica del país.

Toda la economía argentina gira en torno a la producción agricolo ganadera, y últimamente a la producción en masa de la soja, que es un haba ajena al país y cuyo cultivo ha sido impuesto por las grandes multinacionales de alimentos como Cargill, Purina y la Monsanto, que ha sido adquirida por Bayer.

Este cultivo ha sido utilizado para alimentar animales y humanos y se ha escrito hasta el cansancio sobre sus virtudes alimenticias, utilizando para ello el comodín de que puede reemplazar a la carne. Si ello fuera cierto, que nos dejen la carne a nosotros y se coman la soja ellos. Obviamente no es así. La proteina vegetal es muy distinta de la animal y no son fungibles.

Pero hay un problema básico en cuanto al sustento ideológico de esta política neoliberal. Todos los paises desarrollados, antes de alcanzar ese status fueron proteccionistas; y por esa simple razón alcanzaron el lugar donde se hallan. Al mismo tiempo; obligaron a los paises dependientes como Argentina, a aplicar políticas librecambistas; es decir de abrir sus economías a la competencia. Nada más falso que eso. Argentina no puede competir con paises como EEUU, ni como Inglaterra, ni como Francia ni como Italia. Carece de la tecnología propia para ello, y depende de las patentes extranjeras, y debe pagar royalties para su uso. Es decir que tiene un grillo en el pie.

Un país como Argentina no tiene más camino a seguir que el proteccionismo, y para ello deberá acabar con el gobierno de Macri y los chicos de Milton Friedman los Chicago Boys.

Una política proteccionista necesita del control de cambios, es decir que no puede dejar librado el valor de su moneda a los vaivenes del “mercado”. Debe prohibir la importación de manufacturas que se puedan fabricar en el país, y debe implementar una política de créditos a largo plazo y bajo interés para fomentar y proteger la producción nacional.

Además de ello deberá fomentar el gasto en las universidades, para que los científicos argentinos diseññen tecnología propia que no dependa de las patentes extranjeras y que no tengan que pagar royalties por su uso.

Ahora bien; hay un paso que se deberá dar inexorablemente; y es el desconocimiento de la deuda externa, en aplicación de la teoría de la “deuda odiosa” que es un concepto acuñado en Rusia sorprendentemente antes de la revolución bolchevique, y que consiste en no pagar la deuda que no haya sido beneficiosa para el propio pueblo.

Indudablemente las políticas de Macri y su pandilla van en dirección contraria, y se basan en una milagrosa “lluvia de inversiones” que prometió. Hasta ahora esa lluvia ha sido de desgracias y males de todo tipo. Se trata de la misma política de la dictadura militar y de Menem, que endeudó el país, y lo hundió en la miseria. Esa política solo puede imponerse con violencia y represión que ya se está aplicando por ese gobierno ilegítimo.

¿Hay alguna economía en el mundo que soporte intereses del 60% como ha fijado el Banco Central de Argentina? ¡El mismo Banco Central ha emitido letras a 100 años! Es escandaloso. Si no hay un cambio de rumbo inmediato Argentina caerá en un abismo del cual no podrá salir en mucho tiempo. Es imperioso por salud democrática acabar con ese gobierno.

Acabará muy pronto.

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