Desde la invasión de Afganistán por la OTAN en 2001, encabezada por Estados Unidos, la producción de opio en el país no ha hecho más que multiplicarse, según el Servicio Federal de Control de Drogas de Rusia, alimentando con ello el crimen organizado y la muerte generalizada.

El jefe de FSKN, Viktor Ivanov, explicó la clarificadora tendencia en una conferencia celebrada el pasado mes de marzo en la ONU, sobre drogas en Afganistán. El crecimiento del opio en Afganistán aumentó un 18 por ciento, de 131 000 hectáreas a 154 000, según las estimaciones de Ivanov.

“La heroína afgana ha matado a más de un millón de personas en todo el mundo desde que comenzó la ‘Operación Libertad Duradera’ y más de un billón de dólares se han invertido en el crimen organizado transnacional a partir de la venta de drogas”, dijo Ivanov según Counter Current News.

Antes de la invasión de Afganistán, la producción de opio fue prohibida por los talibanes, aunque en parte todavía subsistido cuando se perpetró la invasión. y fueron los únicos que han estado a punto de acabar con la producción de la tan, para los occidetentales, deseada flor en Afganistan. En el año 2000, poco antes de la invasión, se impuso con éxito una prohibición al cultivo de amapola. El resultado: el mundo se quedó sin heroína, cuya oferta mundial se desplomó un 75%.

Como consecuencia, y tal como pasara en la Guerra del Opio que Inglaterra declaró a China a mitad del siglo XIX para controlar el negocio que la dió nombre, a la Casa Blanca y Bruselas les entró el miedo ante la caída del mercado de heroina, un fructífero negocio que llena los bolsillos de los grandes capitalistas del mundo entero.

Estados Unidos y sus aliados han sido acusados ​​de alentar y ayudar en la producción de opio y el tráfico de drogas dentro de la región. Ivanov afirmó que solo alrededor del 1 por ciento del rendimiento total de opio en Afganistán fue destruido y que “la comunidad internacional no ha logrado frenar la producción de heroína en Afganistán desde el inicio de la operación de la OTAN”.

Se cree que Afganistán produce más del 90 por ciento del suministro mundial de opio, que luego se utiliza para fabricar heroína y otras drogas peligrosas que se despachan en grandes cantidades en todo el mundo. La producción de opio proporciona a muchas comunidades afganas unos ingresos importantes, sobre todo en un país empobrecido y devastado por la guerra.

Según las cifras oficiales de la ONU, el comercio de opio contribuyó con alrededor de 2.300 millones de dólares estadounidenses o alrededor del 19 por ciento del PIB de Afganistán en 2009.

Alrededor del 43 por ciento de las drogas producidas en Afganistán se mueven a través de Pakistán, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Según los informes, el Grupo de Estado Islámico ha asumido recientemente la producción y el tráfico de opio. En noviembre , se estimó que el grupo islamista estaba ganando más de $ 1 mil millones del comercio de opio. En realidad, no son más que los nuevos gestores del negocio que sobre todo enriquece a las mafias occidentales,

Las ganancias, por supuesto, también van a los cárteles internacionales de la droga y los bancos de blanqueo de dinero, a través de los cuales las corporaciones y grandes magnates capitalistas, con la complicidad de sus gobiernos, llenan sus bolsillos mientras mantienen su apariencia de legalidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.