“El Gobierno sabe que lo que está vendiendo son láser de alta precisión y, por tanto, no se van a equivocar matando a yemeníes”. Esa es la explicación que da el Ejecutivo de Pedro Sánchez sobre la venta de bombas que finalmente ha ejecutado el Ministerio de Defensa y que se puso en duda por parte de la ministra Margarita Robles precisamente por las dudas que suscita que se utilicen para atacar a la población civil.

La portavoz del Consejo de Ministras, Isabel Celaá, no ha garantizado al 100% que esas armas no vayan a usarse contra la población de Yemen -a la que anteriormente se ha atacado con bombas similares, según los observadores internacionales- ya que “no hay especificación en el contrato”, según ha contestado a los periodistas en la rueda de prensa tras la reunión del gabinete.

“Por las características de los misiles láser no parece que vayan orientadas a ese fin”, ha sorteado la portavoz.

El Gobierno ha decidido finalmente mantener la venta de 400 bombas a Arabia Saudí por un importe de 9,2 millones de euros. Defensa paralizó esa decisión provocando una crisis diplomática con el reino absolutista, que amenazó con romper un contrato multimillonario con Navantia para la construcción de cinco corbetas.

El Ejecutivo optó por desautorizar a la ministra de Defensa asegurando que solo había marcado una “declaración de intenciones” y el pasado miércoles ejecutó la venta de las armas que se había sellado en 2015 con Mariano Rajoy en el poder. “Hubo una opinión que el Gobierno ha cerrado decidiendo el cumplimiento de ese contrato con Arabia Saudí”, ha zanjado Celaá, que ha asegurado que se ha actuado “de forma colegiada”.

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