Darío Herchhoren

La guera que se está desarrollando desde hace siete años largos en Siria, ha sido un conflicto perfectamente planificado desde el año 2001 por el ex secretario de defensa de los EEUUen del gobierno de Bush Junior Donald Rumsfeld, y por el almirante Cebrowski, oficial de estado mayor de la armada de los EEUU, y consiste en una nueva proyección del mapa que abarca al próximo oriente (Jordania, Siria, Líbano e Israel), y lo que se viene llamando el cercano oriente ampliado, que incluye además de los paises mencionados, a Arabia, Omán, Yemen, emiratos árabes, Irán y Pakistán.

El plan Rumsfeld Cebrowski, consiste en el redibujo de los mapas conocidos, y su reemplazo por otros que reflejen las diversas formas de interpretación del islam. Es decir que se trata de establecer nuevas fronteras y estados no en función de su historia, ni de sus peculiaridades nacionales, sino de sus diversas formas de entender su religión. Hay que decir que ya en la década de los años 70 y 80 del pasado siglo hubo un intento por parte de los USA de partir el Líbano en dos paises, uno cristiano y otro musulmán que fracasaron ostensiblemente, y donde la intervención gringa acabó con graves pérdidas de vidas humanas para los mismos.

Indudablemente el imperio es tozudo y aprende poco de sus malas experiencias. La guerra de Vietnam, fue un hito importante en la historia militar de los EEUU, ya que era la primera vez, que su ejército volvía derrotado. Muchos, entre los cuales me cuento, creimos que esa lección iba a ser de provecho para el imperio. Sin duda era una pura ingenuidad. La esencia del imperio es justamente eso: ser un imperio, y para ser un imperio hay que aplicar esas políticas que se repiten una y otra vez.

Si miramos los planes del dúo Rumsfeld Cebrowski, comprenderemos que es producto de su concepción supremacista, que tiene sus raíces en las viejas tradiciones judías del “pueblo elegido”, y más cerca en el tiempo de la concepción germana del nazismo del “Deutschland uber alles” (Alemania por encima de todo) y de todos agrego yo.

Un plan como ese indudablemente no tiene en cuenta que los pueblos afectados se defenderán de los mismos, y ese es el talón de Aquiles de la intervención militar de los EEU en Siria.

Ahora estamos viendo que la pérdida de la guerra en Siria ha hecho que ya no sirvan las intervenciones vicarias de los EEUU que se expresan por el armado de los ejército yihadistas, salafistas, wahabistas y de Al Qaeda, a través de sus sucursales, sino que debe ser el propio imperio que debe salir a dar la cara, en el territorio sirio, y lo hace a través de lo que llama “coalición internacional”, formado por los propios USA, Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Holanda. Estos socios menores esperan que caiga de la mesa del imaginario festín alguna migaja.

La situación de la guerra en Siria es harto complicada porque entre otras cosas ha hecho aflorar viejas glorias, entre las cuales los sueños imperiales de Inglaterra que quiere volver a los tiempos del Coronel Tomas Lawrence (Lawrence de Arabia), o los de los colonialistas franceses que sueñan con la vuelta de los tiempos del fin de la primera guerra mundial, donde la Sociedad de las Naciones otorgó a Francia e Inglaterra el fideicomiso sobre Irak, Siria y Líbano, ex despojos del imperio otomano. Lo mismo pasa con Turquía que imagina la vuelta a los tiempos del Sultán Otomán, pero esta vez con el “sultán” Erdogan. Sin duda es un tablero complicado.

Ahora se está jugando en Siria la última mano de esta partida; y la segura derrota del imperio en Idlib, que acabará la guerra en Siria será particularmente dura ya que ello significará enterrar los arrogantes delirios de Rumsfeld y Cebrowski, y lo que es lo mismo la derrota de los USA y sus aliados filibusteros.

Siria es en este momento la primera linea de fuego en la lucha antiimperialista; y su triunfo junto a sus aliados Rusia, Irán, China y Hezbolah será un durísimo golpe del que quizá nunca se recupere el imperio que ya ha entrado en el ocaso. Las maniobras militares de Rusia, China y Mongolia que se desarrollan en el lejano oriente ruso no son una casualidad. Más bien son una demostración de músculo, y harán pensar a los imperialistas, que esta vez su territorio será bombardeado, y que ciudades como Nueva York, Washington, Baltimore, Houston, Los Angeles o San Francisco pueden convertirse en ruinas en pocos minutos merced a las potentísimas armas que poseen Rusia y China, y que sus portaaviones no servirán de nada ya que volarán en pedazos. Esta vez el país norteamericano será escenario de guerra por primera vez. Esto quizá haga reflexionar a los imperialistas y frene sus ansias de saquear el Medio Oriente Ampliado o achicado robando su petróleo. En Siria se juega el futuro de la humanidad para muchos años.

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