Dos adultos y varios niños en una tienda del campo para refugiados en la isla Lesbos, Grecia, el 18 de septiembre de 2018. Giorgos Moutafis / Reuters

El Gobierno de Grecia se ha comprometido a trasladar este mes a la parte continental del país a unos 2.000 solicitantes de asilo del campo de refugiados Moria en la isla de Lesbos, que alberga a 9.000 personas en una instalación con una capacidad inicial de 3.100, informa Reuters.

La decisión se produce mientras distintos grupos de derechos humanos continúan criticando a las autoridades griegas por las condiciones inhumanas de este campo superpoblado y “la política de contención” con respecto a los solicitantes de asilo.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF), que viene trabajando cerca de Moria desde finales de 2017, publicó recientemente una carta abierta en la que denuncia la crisis de salud sin precedentes en el campo. La organización insiste en que en esta “prisión isleña” muchos de sus pacientes no pueden realizar funciones básicas diarias, “como dormir, comer bien, mantener la higiene personal y comunicarse”.

Alrededor de un tercio de la población del campo se compone  de niños. Los médicos reportaron un aumento en los intentos de suicidio y de autolesiones entre los niños en Moria, así como de ataques sexuales.

“Violan a hombres, mujeres y niños”

Alessandro Barberio, psiquiatra clínico de MSF y autor de la carta, ha detallado a RT las terribles condiciones en el campo de refugiados de Moria. “Es una especie de infierno en la Tierra en Europa”, asevera Barberio, agregando que las personas en el campo sufren de falta de agua y atención médica. “Es imposible permanecer allí“.

Según el médico, los solicitantes de asilo son sometidos a violencia “noche y día”. “También hay violencia sexual” que lleva a “problemas de salud mental”, según enfatiza Barberio, subrayando que todas las categorías de personas en el campamento pueden estar sujetos a ella.

“Violan a hombres, mujeres y niños”, y las víctimas de la violencia sexual a menudo tienen pesadillas y alucinaciones, afirma Barberio. Los refugiados en Moria “tienen un miedo constante a la violencia“, y estos temores no son infundados. “Tales casos ocurren cada semana”, apunta el psiquiatra.

“No hay perspectiva”

“Hay un baño para 72 personas, una ducha para 84 personas. El saneamiento es malo. La gente padece malas condiciones”, agrega, por su parte, Michael Raeber, un trabajador humanitario del campo.

Sufren de problemas de salud mental porque permanecen durante mucho tiempo en ese lugar, según Raeber. “No hay perspectiva, no saben cómo va a continuar su caso, cuándo podrán abandonar la isla”, explica el hombre, que define el campamento como un “lugar donde no existe un estado de derecho”, donde prolifera la violencia desenfrenada y la drogadicción.

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