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5 cosas que tal vez no conocías sobre Neruda

A 45 años de su despedida física, honramos al poeta latinoamericano que supo cantar como el mejor demiurgo, un canto de arte y de lucha por la vida, y te obsequiamos el tesoro de sus incomparables versos

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1 – Neruda no solo fue uno de los más grandes poetas de la lengua española en el siglo XX, Premio Nobel de Literatura y diplomático destacado del Chile socialista, sino que como intelectual comprometido, hizo su parte por permanecer informado e incidir en el camino ideológico de su patria. Amigo del presidente Salvador Allende, muere el 23 de septiembre de 1973, 12 días después del golpe castrense que derribó al presidente socialista, y militó en el Partido Comunista hasta su muerte, a los 69 años.

Ricardo reyes Neftalí, usó el seudónimo Pablo Neruda para no avergonzar a su padre por tener un hijo poeta. Foto: Twitter

2- Para otro de los grandes latinoamericanos, Gabriel García Márquez, Neruda fue «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma» mientras para el afamado crítico literario Harold Bloom, «Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él».

3- Como político, fue activista, senador, miembro del Comité Central del Partido Comunista, precandidato a la presidencia de su país y embajador en Francia.

Neruda junto a Nicolás Guillén. Foto: Pictwitter

4- Se cree que su apodo está inspirado en un personaje de la novela de Arthur Conan Doyle titulada Estudio en escarlata (1887), donde, en el capítulo IV, el personaje Sherlock Holmes dice ir a escuchar un concierto de Norman-Neruda, una famosa violinista, Guillermina María Francisca Neruda, casada con el músico sueco Ludwig Norman, conociéndosela entonces como Wilma Norman-Neruda

Gabriel García Márquez junto a Pablo Neruda. Foto: Twitter

5- Su última aparición pública fue el 5 de diciembre de 1972, cuando el pueblo chileno realizó un homenaje al poeta, ya enfermo de un cáncer de próstata, en el Estadio Nacional de Chile.

El cadáver del poeta tuvo varios paraderos, hasta descansar en su casa de Isla Negra, según sus deseos. Foto: Twitter

Sobre su muerte ha habido varias sospechas de un asesinato, en el convulso contexto de la toma del poder de Augusto Pinochet.

Después del golpe militar del 11 de septiembre su salud se agravó y el 19 fue trasladado de urgencia desde su casa de Isla Negra a Santiago, donde muere supuestamente debido a complicaciones por el cáncer de próstata el 23 en la Clínica Santa María.

El cuerpo sin vida del poeta descansó en primera instancia en el mausoleo de la familia Dittborn, siete meses más tarde fue trasladado a la tumba del módulo México. Tiempo después el 11 de diciembre de 1992, los cadáveres de Pablo Neruda y Matilde Urrutia fueron desenterrados y trasladados a un velatorio simbólico en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional; el 12 de diciembre los restos de la pareja se sepultaron en la vivienda de Isla Negra, cumpliendo los deseos de Neruda.

En 2011 un artículo recogió declaraciones de Manuel Araya Osorio, asistente del poeta desde noviembre de 1972 hasta su muerte, quien aseguraba que Neruda habría sido asesinado en la clínica por envenenamiento. Aunque la información fue desmentida por la Fundación Pablo Neruda,​ el Partido Comunista solicitó, el 6 de diciembre, la exhumación de los restos del Nobel de Literatura, para verificar si fue envenenado.

Hace casi un año, un grupo de expertos internacionales, que estudia las causas del deceso del vate, arribó a la conclusión de que su fallecimiento no fue provocado por un cáncer a la próstata, sino probablemente por una toxina.

«No tenemos la determinación de que, efectivamente, hubo intervención de terceros, sino que tenemos la posibilidad de que sí hubo intervención de terceros», declaró entonces Mario Carroza, el juez a cargo del caso, cuando recibió las  conclusiones de los 16 expertos de España, Francia, Dinamarca, Estados Unidos, Canadá y Chile.

El proceso de exhumación de los restos de Neruda. Foto: Archivo digital JR

JR les regala a sus lectores un fragmento del discurso que ofreció cuando recibiera el  Premio Nobel de Literatura, en Suecia, el 21 de octubre de 1971 y uno de los más leídos poemas del creador :

Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría. Si he narrado en este discurso ciertos sucesos del pasado, si he revivido un nunca olvidado relato en esta ocasión y en este sitio tan diferentes a lo acontecido, es porque en el curso de mi vida he encontrado siempre en alguna parte la aseveración necesaria, la fórmula que me aguardaba, no para endurecerse en mis palabras sino para explicarme a mí mismo.

En aquella larga jornada encontré las dosis necesarias a la formación del poema. Allí me fueron dadas las aportaciones de la tierra y del alma. Y pienso que la poesía es una acción pasajera o solemne en que entran por parejas medidas la soledad y la solidaridad, el sentimiento y la acción…

Oda a la alegría

Alegría,
hoja verde
caída en la ventana,
minúscula
claridad
recién nacida,
elefante sonoro,
deslumbrante
moneda,
a veces
ráfaga quebradiza,
pero
más bien
pan permanente,
esperanza cumplida,
deber desarrollado.
Te desdeñé, alegría.
Fui mal aconsejado.
La luna
me llevó por sus caminos.
Los antiguos poetas
me prestaron anteojos
y junto a cada cosa
un nimbo oscuro
puse,
sobre la flor una corona negra,
sobre la boca amada
un triste beso.
Aún es temprano.
Déjame arrepentirme.
Pensé que solamente
si quemaba
mi corazón
la zarza del tormento,
si mojaba la lluvia
mi vestido
en la comarca cárdena del luto,
si cerraba
los ojos a la rosa
y tocaba la herida,
si compartía todos los dolores,
yo ayudaba a los hombres.
No fui justo.
Equivoqué mis pasos
y hoy te llamo, alegría.

Como la tierra
eres
necesaria.

Como el fuego
sustentas
los hogares.

Como el pan
eres pura.

Como el agua de un río
eres sonora.

Como una abeja
repartes miel volando.

Alegría,
fui un joven taciturno,
hallé tu cabellera
escandalosa.

No era verdad, lo supe
cuando en mi pecho
desató su cascada.

Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:

contigo
quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas
o erizados, augustos
picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos
en su lucha.

Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto
de la estrella,
y con el regocijo
de la espuma!

Voy a cumplir con todos
porque debo
a todos mi alegría.

No se sorprenda nadie porque quiero
entregar a los hombres
los dones de la tierra,
porque aprendí luchando
que es mi deber terrestre
propagar la alegría.
Y cumplo mi destino con mi canto.

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