Santo Domingo, 9 oct (PL) El alza de los precios de los combustibles que se registra desde hace meses en República Dominicana, al parecer llegó a su momento álgido, y detonó en una serie de protestas las cuales hoy van in crescendo.

La causa esgrimida no es nueva en el país, durante muchas semanas en este año, el Ministerio de Industria Comercio y MiPymes, informaron incrementos en los precios de los derivados del petróleo, los que llegaron a topes considerados insoportables por la población y transportistas.

Por un lado, los dolientes ven como sus arcas no dan para más y exigen del gobierno detener los incrementos y analizar la Ley de Hidrocarburos, sostén de las alzas, y por el otro, el ejecutivo esgrime como causas el aumento de la factura petrolera y la necesidad de cobrar los impuestos previstos en el presupuesto.

Ante esa situación, que a simple inspección denota una medición de fuerzas donde el ejecutivo señala por encima de todo los intereses de la nación, los gremios del transporte salieron a las calles para protestar en lo que hasta el momento parece una estrategia no homogénea pero impactante.

Asimismo, aunque no todos los sindicatos comenzaron vinculados a las huelgas, se han sumado y en estos momentos mantienen en jaque a las autoridades con sus reclamos y exigencias.

En las últimas semanas, además de las protestas, los gremios del trasporte incrementaron precios a los pasajes para la población y hasta hubo enfrentamientos en varios lugares del país con fuerzas del orden público.

La Central Nacional de Organizaciones del Transporte amagó con sumarse a las acciones, pero lo pospuso luego de la intermediación de varios ministros, quienes pidieron sentarse a conversar y evitar crear caos en el país.

Las reuniones comenzaron y detuvieron temporalmente las manifestaciones por parte de los sindicatos, pero algunos de sus directivos aclararon que de no existir respuesta volverían a las calles.

Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de Transporte la Nueva Opción, Juan Hubieres, responsable de varios de los paros, manifestó estar a la espera de repuestas del ejecutivo para decidir pasos futuros.

El ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, quien presidió las conversaciones iniciadas a finales de septiembre con dirigentes gremiales, expresó en aquel momento que evaluarían a fondo los puntos propuestos hasta encontrar un punto de entendimiento.

Pero aclaró que se harían las reuniones necesarias siempre tomando en cuenta que las soluciones adoptadas deberán estar ajustadas a las normas y la libre competencia del mercado.

Desde ese momento se trabaja en función de buscar soluciones. Mientras, corre el tiempo y la impaciencia actúa, de ahí lo ocurrido la víspera cuando la capital dominicana amaneció bajo un paro del trasporte convocado por la Federación Nacional.

Motivado por esas acciones, el ministro administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, advirtió a los grupos sindicales promotores de las protestas que el gobierno se mantiene abierto al diálogo pero sin alteración del orden.

En declaraciones a la prensa el funcionario expresó que las autoridades no permitirán acciones violentas porque vulneran la Constitución y las leyes fundamentales del país.

El gobierno mantiene permanentemente abiertas las puertas del diálogo a los diversos sectores para la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales, sin embargo, ‘no permitiremos que sectores del transporte recurran al chantaje y alteren el orden público’, agregó.

Todo parece indicar que la situación está en un punto tal que basta una pequeña chispa para producir una explosión indeseada por todos, aunque se espera que tanto gobierno como transportistas encuentren, si no una solución, al menos un entendimiento.

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