«Las conclusiones del V Pleno del Comité Central han reiterado su fidelidad al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario como parte de él, y el compromiso de redoblar sus esfuerzos para defender y aplicar con resolución este principio. La defensa de la teoría marxista no consiste sólo en difundirla y en esforzarse por aplicarla; también es indispensable luchar intransigentemente contra las posiciones y prácticas anticomunistas, oportunistas y contrarrevolucionarias.

El V Pleno ha llamado la atención sobre las enormes exigencias que implican para los partidos marxista-leninista el desarrollo del movimiento revolucionario y los compromisos con las tareas comunes del Movimiento Comunista Internacional (MCI). Nuestro Partido ha tenido presente esta realidad y por eso ha reiterado su apoyo a la construcción del socialismo en Albania, su solidaridad con los partidos y organizaciones marxista-leninistas y con los movimientos revolucionarios que pugnan por el socialismo y al mismo tiempo ha insistido en la obligación de influir efectivamente en las luchas de liberación de los pueblos.

Del mismo modo el V Pleno del Comité Central, se preocupó por buscar una elevación en el nivel teórico y político de los análisis sobré los problemas que afectan al MCI.

La construcción y desarrollo del socialismo en un sólo país es un elemento importante de nuestras preocupaciones. El apoyo a Albania Socialista es un asunto de particular relieve y exige a todo el MCI un esfuerzo teórico y práctico para lograr su avance exitoso para bien de los comunistas del mundo.

Ha resaltado su compromiso con las tareas que se desarrollan en favor del fortalecimiento de la unidad fundamentada en los principios. La vinculación a la revista «Teoría y Práctica», las tareas de preparación y realización de reuniones multilaterales, la contribución al éxito de los Campamentos Internacionales de la Juventud, son tareas que asumimos en la plenitud de su significado político, con la trascendencia que tienen en favor de la unidad entre los partidos marxista-leninistas.

Estamos convencidos de que la unidad del MCI sólo podrá avanzar en lucha permanente contra las ideologías burguesa y revisionista, que no sólo ejercen una influencia extraña o externa, sino que están presentes en el seno del MCI y constituyen un peligro permanente dentro y fuera de los partidos marxista-leninistas.

La agudización de la lucha de clases a nivel mundial se refleja necesariamente en el MCI y se manifiesta tanto en los análisis de las situaciones complejas de esta lucha como en las respuestas que se requieren para enfrentar y combatir con éxito a los enemigos de la lucha revolucionaria del proletariado y de los pueblos, contra las fuerzas que se oponen violentamente al desarrollo de la sociedad.

No es correcto, desde nuestro punto de vista, pretender la búsqueda de la unidad conciliando con las tergiversaciones a la teoría marxista, con las violaciones a los principios o las políticas erróneas. Estas, cualquiera que sea su origen, deben ser desenmascaradas y repudiadas sin vacilación. Por supuesto, asumir una posición pasiva, indiferente o «neutral» es profundamente erróneo y nocivo para los partidos que adoptan tal actitud.

Consideramos que no es una conducta comunista guardar silencio ante los errores políticos, pues la experiencia nos enseña que tales errores no causan daño y tarde o temprano salen a la luz pública, ya sea en los documentos o en la práctica. En tales condiciones, ninguna consideración puede justificar la pasividad que, en tal caso, sena complicidad con los errores. No es aceptable recurrir a la «independencia» de cada partido o al respeto mutuo, porque no puede haber independencia para mantenerse en posturas incorrectas y además, nadie puede reclamar que se le respeten sus errores.

El V Pleno resaltó la validez de la lucha intransigente contra el oportunismo, basado en la realidad de que él es una punta de lanza en el seno del movimiento obrero y el principal peligro para nuestros partidos.

El V Pleno prestó particular atención al examen de los problemas que en su opinión obstaculizan la dinámica de la unidad entre los partidos y organizaciones marxista-leninistas. Resalta en este ámbito el hecho de que en la actualidad no sólo la burguesía, sino sus agentes y colaboradores, propagan la supuesta «crisis del marxismo», cuando en verdad lo que está en crisis no es el marxismo sino las teorías y divagaciones que se le oponen o lo tergiversan.

Otros no llegan a ese extremo pero dejan notar el pesimismo y la desconfianza en la validez del marxismo y con tales conductas alimentan el oportunismo y la búsqueda de «nuevas» teorías para responder al desenvolvimiento de la realidad política, con salidas diferentes a la revolución y al socialismo.

En ese cuadro, es conocido el efecto perjudicial de las posiciones que niegan o disminuyen el papel de vanguardia de la clase obrera y de su partido político, con lo cual se oscurece la perspectiva del socialismo y se reduce el objetivo de la lucha revolucionaria al nivel de las transformaciones democrático-burguesas. En ese orden de pensamiento, se pretende someter el destino de los pueblos a los intereses de la burguesía o de la pequeña burguesía. Lógicamente, en el fondo se reniega de la posibilidad de convertir en realidad la victoria del proletariado y la posibilidad de construir el socialismo». (Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista; Sobre las conclusiones del V Pleno del C.C.; Por nuevos niveles de unidad entre los partidos marxista-leninistas; Publicado en «Teoría y práctica», Nº 7, 1987)

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