La célula terrorista neonazi del ejército alemán asociada al teniente Franco A. es mucho mayor de lo que se había informado anteriormente, según una investigación publicada por la revista Focus.

Sobre la base de las investigaciones realizadas por la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA), la revista asegura que existe una red de al menos 200 soldados en servicio activo o retirados, entre ellos miembros del Comando de las Fuerzas Especiales (KSK) y del Servicio de Inteligencia Militar (MAD).

El caso del teniente Franco A. era coocido porque fue detenido el 3 de febrero del año pasado en el aeropuerto de Viena mientras intentaba recuperar un arma que había estado escondida. Luego se supo que Franco había colaborado con otros dos cómplices, Maximilian T. y Matthias F., para atacar a políticos de alto rango, entre ellos el Presidente de la República Joachim Gauck, el ministro de Justicia Heiko Maas y el ministro presidente de Die Linke de Turingia Bodo Ramelow. También planeaban atacar instituciones como el Consejo Central de Judíos y el Consejo Central de Musulmanes.

A pesar de ello, como es habitual, Franco A. quedó en libertad a finales del año pasado. En noviembre de 2017 el Tribunal Federal alemán revocó su orden de prisión. La explicación oficial fue que no había pruebas suficientes para indicar la amenaza inmediata de actos delictivos relacionados con un acto grave de violencia.

El Tribunal de Apelación de Frankfurt repitió lo mismo este año. En una decisión de 7 de junio, confirmó que a Franco A. no le acusarían de preparar un acto de violencia grave.

Las decisiones de ambos tribunales son falsas. Como en los tiempos de la República de Weimar, una red nazi prepara el asesinato de políticos y la represión violenta de las luchas revolucionarias. Aunque se retiraron las acusaciones contra Franco A., la investigación de la BKA (policía federal) había proporcionado pruebas de la existencia de un ejército en la sombra.

El 13 de julio de 2017 el comandante en la reserva de la Fuerza Aérea, Horst S., dijo en su interrogatorio que un grupo nazi compuesto principalmente por soldados de élite “se preparaba para un desastre el día X”. El comandante añadió que el Día X tendría lugar durante una crisis extrema causada por “ataques a mujeres y niños por parte de refugiados, violaciones, atentados terroristas o la aparición de barrios de chabolas en las ciudades alemanas”.

“Temo que el Estado pierda su monopolio de la violencia y, por lo tanto, no pueda llevar a cabo su tarea. Esto me llevó a una reflexión sobre lo que se puede hacer si ocurre tal caso”, dijo el comandante.

“Debemos tomar precauciones en diferentes aspectos de la vida para tal caso. Esto significa que debemos comprar, por ejemplo, gasóleo para alimentar generadores de emergencia, radios y alimentos sostenibles. Las municiones también deben ser almacenadas para que podamos luchar”.

Los planes de ataque estaban muy avanzados. El comandante Horst S. “designó a participantes individuales que, en su odio profundamente arraigado a la izquierda y a los refugiados, habían creado un archivo con direcciones e imágenes de las personas a las que se dirigían los ataques, que debían marcharse.

Dos conocidos de Horst S. vieron las listas personas y también un armario de armas bien surtido y surgieron discusiones dentro de un pequeño círculo para llevar a las personas objetivo a un lugar donde serían asesinadas.

El escuadrón incluía a miembros de la fuerza de élite de la KSK. Por esta razón, las autoridades han mantenido en secreto las pruebas iniciales de una posible red clandestina dispuesta a cometer crímenes.

También tenía vínculos con la organización Uniter, compuesta principalmente por miembros de la KSK, paracaidistas, tropas de reconocimiento, miembros de unidades de policía de las fuerzas especiales, abogados y médicos. Un empleado de la Agencia Bávara de Inteligencia del Estado también es miembro de Uniter.

Dentro de la asociación se formó una red de unos 200 soldados en servicio activo o retirados. El atestado policial describe un cuadro compuesto por soldados conspiradores que aparentemente estaban dispuestos incluso a considerar asesinatos selectivos de opositores políticos.

Los soldados tenían escondites secretos para sus armas, municiones, combustible y alimentos en las fronteras con Austria y Suiza.

En Alemania llueve sobre mojado, sin necesidad de remontarse a la República de Weimar. Los servicios secretos y de la policía tenían varias decenas de informantes dentro del grupo terrorista neonazi NSU, responsable del asesinato de nueve inmigrantes y de un policía. Las últimas revelaciones sobre la dimisión del antiguo presidente de la agencia nacional de inteligencia Hans-Georg Maassen confirman que los servicios de inteligencia estaban dirigidos por nazis.

Un teniente del Servicio de Inteligencia Militar (MAD) comparece actualmente ante un tribunal de Colonia acusado de revelación de secretos en el caso Franco A. El teniente está acusado de advertir a los sospechosos asociados con él de una investigación inminente del Fiscal General. El hombre era el contacto entre la BKA y el Fiscal General del servicio de inteligencia militar.

Peter W., de 42 años, es el teniente de MAD que el pasado otoño, “advirtió a un miembro de la KSK contra los ataques a los miembros de Uniter”. Antes de trabajar para los servicios de inteligencia fue miembro del KSK.

El principal beneficiario de la denuncia fue el sargento Andre S., un entrenador de KSK responsable de la seguridad militar de la unidad. Según algunos testimonios, S., que ahora dirige Uniter, era un confidente del MAD en Uniter y presentó la única información creíble sobre los procesos internos de la KSK.

Según un artículo publicado en el diario Tageszeitung, S. tenía contactos con Franco A. Bajo el seudónimo de Aníbal, S. fue administrador de grupos de discusión de los que Franco A. también fue miembro. Los investigadores no han querido confirmar si Franco A. y S. se conocían personal o virtualmente. El portavoz del tribunal de Colonia sugirió que uno podría haber evolucionado en la órbita del otro.

Es obvio constatar que las principales cadenas y diarios apenas han informado sobre esta red terrorista nazi, mientras los portavoces del gobierno y del ejército han permanecido callados como perros.

En la rueda de prensa del 9 de noviembre, el portavoz del Ministerio de Defensa, Jens Flossdorf, confirmó que se había abierto un proceso contra un miembro del MAD, añadiendo que no podía proporcionar más información.

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