Con cuatro votos a favor, siete en contra y cuatro abstenciones, el Consejo de Seguridad de la ONU no ha aprobado el orden del día provisional propuesto por Rusia con respecto a lo que considera la violación por tres buques de la Armada de Ucrania de las fronteras nacionales.

El representante permanente adjunto ruso ante la organización, Dmitri Polianski, ha lamentado el resultado de la votación y ha reiterado que Moscú considera los movimientos de tres buques militares ucranianos como una violación de la soberanía rusa y como “una provocación planificada con anterioridad” ante los ojos de Rusia y “con una total connivencia de los países occidentales que prácticamente dieron carta blanca a sus tutelados ucranianos hace mucho para cualquier acción”.

En ese sentido, Polianski recordó que a principios de noviembre la delegación ucraniana presentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el proyecto de resolución sobre el mar de Azov, acusando a Rusia de estar militarizando la región. “Para que esta propaganda surtiera mejor efecto, decidieron involucrar ahora al Consejo de Seguridad”, declaró.

“Además, a lo largo de los últimos meses Kiev calentó con insistencia y con apoyo desde Washington el tema de la denominada militarización del mar de Azov, y eso que Rusia no tiene ningún plan de crear ahí una nueva base militar naval“, continuó Polianski, recordando que en la zona permanece la cantidad de fuerzas armadas rusas justamente necesaria para la protección del puente de Crimea.

El representante de Rusia también recordó que en septiembre los buques militares ucranianos, que se dirigían de Odesa a Berdiansk, no tuvieron ningún problema en cruzar el estrecho de Kerch y antes siempre respetaron las reglas del paso por esa zona, sometiéndose a una inspección de la guardia fronteriza rusa “que no dura más de tres horas” y es el “derecho legítimo [de los guardias fronterizos] para garantizar la seguridad en las aguas territoriales de Rusia, incluso en condiciones de amenazas de radicales ucranianos, que públicamente prometían hacer explotar el puente de Crimea”.

¿Maniobra para cancelar las presidenciales de 2019?

Polianski sostuvo que la actual escalada de tensión, de la que responsabiliza al Gobierno ucraniano, está vinculada con las elecciones presidenciales en Ucrania, previstas para la primavera de 2019, y alegó que el actual presidente Piotr Poroshenko ha perdido la confianza del pueblo ucraniano y busca cancelar la celebración de las elecciones con la imposición de la ley marcial, por lo que tilda de “agresión” rusa.

Según el embajador adjunto de Rusia ante la ONU, ahora para mantenerse en el poder el Gobierno de Kiev decidió “organizar una provocación y de nuevo acusar de todo a Rusia”, para convertirse ante sus ciudadanos en un “salvador de la nación de la mítica agresión rusa”, ya que para recuperar la popularidad “necesita una seria escalada de tensión, idealmente una guerra”.

“Nuestro país jamás ha dado el primer golpe, pero sabe protegerse. Los residentes de Crimea, al igual que de otras regiones de Rusia, están bajo una protección segura”, aseguró Polianski.

En lo que concierne a la próxima reunión del Consejo de Seguridad bajo la agenda de Ucrania, Polianski no se pronunciará en ella, ya que ―sostuvo― el organismo “se preocupa más del orden del día para la reunión y no de cómo resolver el problema”, poniendo “las cuestiones de procedimiento por encima de los intereses del caso”.

  • El pasado domingo los buques Berdiansk, Nikopol y Yany Kapu se acercaron al estrecho de Kerch. Según el FSB, los buques violaron la frontera de Rusia, ingresaron ilegalmente en el espacio acuático ruso sin haber solicitado el permiso para cruzar el estrecho, realizaron maniobras “peligrosas” e ignoraron las exigencias de que se detuvieran de inmediato.
  • Un buque de la Guardia Fronteriza rusa embistió al remolcador ucraniano Yany Kapu y los guardias fronterizos abrieron fuego, hiriendo a tres ucranianos que posteriormente recibieron asistencia médica. Finalmente los tres buques fueron apresados.
  • Kiev acusó a Moscú de agresión y afirmó que la parte rusa había sido informada sobre el acercamiento de los buques que planeaban cruzar el estrecho de Kerch, pero no respondió. El Gobierno ucraniano insiste en que sus buques se dirigían desde la ciudad ucraniana de Odesa a Mariúpol sin violar las reglas internacionales de navegación.

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