Protestas en Francia. Foto: AFP.

Más de 700 estudiantes de secundaria fueron detenidos para ser identificados por la policía en Francia, al cumplirse la cuarta jornada consecutiva de movilización, con incidentes en todo el país, indicó una fuente en el Ministerio de Interior.

Cerca de 280 institutos de secundaria se vieron perturbados, de los cuales 45 fueron totalmente bloqueados por los estudiantes, según la misma fuente.

El Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, redoblaba sus esfuerzos este jueves para evitar un nuevo estallido de violencia en las protestas de los chalecos amarillos previstas para el sábado, en un clima de descontento general que se extiende a otros sectores.

Las convocatorias a manifestar el sábado proliferaban en las redes sociales, despertando temores entre las autoridades de que se repitan las escenas de caos que dieron la vuelta al mundo el fin de semana pasado.

Para prevenir nuevos desmanes, las autoridades instaron a todas las tiendas y restaurantes de la avenida de los Campos Elíseos a cerrar sus puertas el sábado. La Torre Eiffel, la ópera de París y una decena de museos de la capital, incluyendo el Grand Palais y las Catacumbas, tampoco abrirán al público.

Los cierres preventivos no se limitaban a la capital. En Burdeos, donde se produjeron también choques violentos la semana pasada, la Alcaldía anunció el cierre de una decena de museos.

Gobierno de Francia moviliza medios excepcionales ante manifestaciones

El primer ministro francés, Edouard Philippe, instó esta jornada a mantener la calma en todo el país y anunció la movilización de medios excepcionales para controlar las manifestaciones de los llamados chalecos amarillos el próximo sábado.

Según precisó, los efectivos y recursos se sumarán a los más de 65 mil agentes desplegados en la nación europea, escenario de multitudinarias manifestaciones contra la gestión del presidente Emmanuel Macron.

Philippe pidió realizar los esfuerzos necesarios para preservar la Repúblicay solicitó a los chalecos amarillos no realizar demostraciones en París, donde -dijo- grupos extremistas promueven la violencia.

Al acercarse el cuarto sábado consecutivo de demostraciones, el Gobierno intentó aplacar a los ciudadanos con la suspensión de medidas como el alza de los precios del combustible.

No obstante, según medios locales, las convocatorias a nuevas acciones aumentan en las redes sociales.

Además, continúan paralizados cientos de colegios, cuyos estudiantes y maestros exigen el respeto a sus derechos y un mayor acceso a la educación .

Bajo presión desde el 17 de noviembre, la dirección del país teme que las protestas no puedan ser controladas y que se repitan los sucesos de los últimos días, cuando cientos de personas fueron arrestadas y más de 200 resultaron heridas.

En un inicio, las manifestaciones fueron organizadas para denunciar el incremento de los costos del combustible, pero después se convirtieron en tribuna de otras demandas como la reducción de los impuestos en general, el acceso igualitario a la seguridad social y el aumento de los pagos por jubilación.

Los participantes también piden el respeto a los derechos de los trabajadores, el fin de la política de austeridad y la protección a los migrantes.

Un estudio divulgado por el diario Le Fígaro apunta que Macron cuenta con el respaldo de sólo el 21 por ciento de los ciudadanos, frente al 64 registrado al comienzo de su mandato.

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