Imagen ilustrativa es.m.wikipedia.org / Andrew Regan / CC BY-SA 3.0

Una infección viral, que se propaga a través de la sangre y los fluidos corporales e invade las células hepáticas hasta afectar gravemente el hígado, está provocando cada año la muerte de un millón de personas en todo el planeta. Actualmente, más de 250 millones de personas son portadoras del virus de hepatitis B, cifra que es más de siete veces mayor que la de pacientes con VIH, informó Nature la semana pasada.

En el año 2016, las muertes ocasionadas por hepatitis B –que a su vez desencadenó cáncer de hígado o cirrosis– superaron el número de decesos por causa de enfermedades más temidas, como el sida, la tuberculosis o la malaria. Esto a pesar de que esa  variante de hepatitis puede ser prevenida a través de una vacuna, y también es posible tratarla con los mismos medicamentos antirretrovirales utilizados para combatir el VIH.

La infección es conocida como epidemia silenciosa porque inicialmente sus portadores no presentan síntomas. Las principales vías de transmisión son sanguíneas –de la madre al hijo durante el parto, o por inyecciones y transfusiones de sangre contaminadas– y el contacto sexual sin protección.

La Organización Mundial de la Salud señala que la forma de protegerse de esta enfermedad es a través de una vacuna, la cual tiene una eficacia del 95 % para evitar toda infección crónica, es muy segura y su protección dura al menos 20 años.

La región más afectada es el África subsahariana. Se estima que el 6 % de su población está infectada y que menos de la décima parte de sus niños reciben las vacunas correspondientes. Además, la publicación afirma que esta zona ocupa el último lugar en las intervenciones que realizan diversos países en cuanto a diagnóstico y tratamiento de las personas que viven con el virus.

«Es un momento crítico para la región», expresó Philippa Matthews, inmunóloga de la Universidad de Oxford (Reino Unido). Asimismo aseguró que, a diferencia del VIH, frente a la hepatitis B no se ha actuado con los recursos y la educación necesarios para contrarrestar una enfermedad que ha estado presente en la humanidad durante miles de años.

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