La Guerra de Siria ha sido la puerta de entrada de la modernidad en el arte de matar y morir. La Batalla de Alepo fue la primera en la que los robots de combate se distinguieron junto a los soldados de infantería, hasta el punto de obligar a los planificadores militares rusos a introducir reformas que hasta entonces se habían considerado como una herejía en la ciencia militar: el desarrollo de nuevas tácticas y nuevas reglas de combate para la infantería.

Por primera vez los robots operaron en coordinación con soldados de infantería en movimiento. El uso de drones terrestres en operaciones de combate se remonta a la contrainsurgencia de Estados Unidos en Irak, pero una serie de incidentes con fuego amigo llevaron al mando militar estadounidense a posponer la integración de los sistemas de armas autónomos y móviles en las unidades de infantería.

Ha sido la naturaleza de la guerra en Siria la que ha llevado al mando ruso a utilizar nuevas tácticas, incluyendo la inserción de robots de combate en unidades especiales que operan en zonas urbanas densas y hostiles.

Este cambio sutil, que ha pasado casi desapercibido en un mundo en el que cada soldado tiene su propio microprocesador y cámara, integrados en un móvil, todavía no ha sido entendido en lo que vale. Sin embargo, supone una verdadera revolución en los asuntos militares ya que, a partir de ahora, el soldado de infantería se moverá trás un robot cibernético.

Sin embargo, la posición y el papel táctico del cibercombatiente está destinado a evolucionar. Hasta ahora es sólo un elemento biológico dentro de una guerra en la que participan cada vez más autómatas de aleaciones y materiales especiales equipados con una “inteligencia artificial” rudimentaria, pero que pronto serán capaces de aprender como lo hacen los sistemas expertos a partir de datos de entrada en un entorno de combate.

Durante los combates de Siria, los Uran 9 lograron contener los ataques de flanco de yihadistas equipados con fusiles PKM y lanzagranadas RPG en un entorno urbano muy propicio para las emboscadas y trampas.

En 1916 los británicos intentaron romper el bloqueo de la guerra de trincheras estática utilizando tanques por primera vez. Su primer uso tuvo un impacto más psicológico que táctico, pero habían nacido los ejércitos de blindados.

En 2018 los robots de combate acompañan a soldados humanos en los combates en Siria. Los planes militares de los sirios y rusos para tomar el control de la provincia de Idlib verán un mayor uso de robots de combate cuyo comportamiento e impacto determinarán el futuro del soldado cibernético.

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