Un amplio dispositivo policial ha sido preparado este año para velar por el “normal desarrollo” de la celebración del “Día de la Toma” de Granada, que no permitirá “simbología radical” que, a criterio discrecional de las “autoridades” consideren que puede “incitar a la violencia”, así como “instrumentos de megafonía o bocinas que alteren la pacífica convivencia” entre los que asistan la celebración del “La Toma” el próximo 2 de enero.

Así se ha decidido en el transcurso de la Junta Local de Seguridad celebrada este jueves para terminar de perfilar el dispositivo de seguridad de Navidad, el llamado Plan Reno, de cara a los tres eventos de estas fechas, las Campanadas, el Día de La Toma y la Cabalgata de los Reyes Magos, para los que habrá unos 200 efectivos sólo de la Policía Local, a los que se sumarán otros tantos de la Policía Nacional y el resto de cuerpos implicados.

A la reunión, presidida por el alcalde de Granada, Francisco Cuenca (PSOE), han asistido representantes de los distintos cuerpos policiales, como la estatal, la Guardia Civil, la Autonómica y la Local. Todos ellos bajo mando de “progresistas” gobiernos del PSOE.

Para el Día de “La Toma” se ha previsto desde primera hora de la mañana un amplio “dispositivo especial” de Policía Nacional y Policía Local que con carácter “preventivo” actuará para “disuadir” a posibles “grupos radicales” que quieran “fastidiar la fiesta”, según han informado fuentes de esta Junta de Seguridad a los medios.

Sólo de la Policía Local se desplegarán unos 70 agentes este día para dar cobertura a la Plaza del Carmen y las zonas adyacentes, a la comitiva de autoridades civiles y militares y al entorno de la Capilla Real. En la reunión se ha acordado no permitir ningún “símbolo radical” que pueda incitar a la violencia, así como cualquier instrumento de megafonía o bocinas, que serán confiscados.

Por otro lado, todo lo que ocurra en la plaza del Carmen durante el trascurrir del acto oficial será además grabado por las cámaras de seguridad y la Policía Nacional, que  hará seguimiento de las imágenes, además de que sus servicios de información estarán viendo en todo momento la actividad de estos grupos radicales si actuaran este día.

Lo más increíble es que, según la propia junta de seguridad, no se tiene noticia de la posible presencia de grupos extremistas. Además declaran que durante los últimos años el Día de la Toma ha transcurrido de forma pacífica, y ello ha sido así sin la existencia de estas medidas contra estos grupos que pretenden “fastidiar la fiesta”. Estas mismas afirmaciones, junto a esta frase clave, “fastidiar la fiesta”, contradicen los supuestos  propósitos del dispositivo, poniendo al descubierto los auténticos objetivos.

Con medidas como las  incautaciones de simbologías, megafonías o bocinas, pretextando seguridad, lo que realmente se persigue es reprimir la protesta social que cada año se desarrolla en la Plaza del Carmen contra la celebración institucional de “La Toma”.  Invisibilizar y acallar al antifascismo, ese que pretende “fastidiar la fiesta” xenófoba y reaccionaria del 2 de Enero, puesto que los  grupos ultraderechistas que se concentran cada año no boicotean su “normal transcurrir”, ni piensan en “fastidiar la fiesta”, sino que por el contrario la aplauden entusiasmados, debido precisamente a su carácter racista y proimperialista con el que se identifican plenamente. Si no fuese así, si no poseyese ese intrínseco carácter fascista no acudirían a la misma ni la apoyarían con tanto ahínco.

Seguramente, para camuflar sus intenciones represivas con respecto al antifascismo y aparentar una equidistancia de la que carecen, ese día también requisarán alguna simbología fascista, pero sólo se tratará eso, de disimulo y cortina de humo. Si realmente pretendieran acabar con la simbología “radical” comenzarían por incautar a la comitiva oficial el pendón con la fascista águila de San Juan que tan orgullosamente enarbolan y pasean por las calles, pues desde que fue escudo de la Dictadura eso es lo que es y representa políticamente hoy, al igual que la esvástica o la fasces, un símbolo fascista, más allá de justificativos orígenes o significados anteriores. Pero es que en este caso, para más inri, ese pendón nunca ha representado nada diferente. Es la bandera de aquellos que llevaron a cabo esas actuaciones genocidas, de terror de Estado y latrocinio institucionalizado contra miles de granadinos, pues granadinos son todos lo que viven o han vivido en Granada, ahora o hace centenares de años.

Y es que los más peligrosos “grupos radicales” que cada 2 de Enero se dan cita en Granada no son desde luego los antifascistas, y ni tan siquiera los ultraderechistas que les vitorean enaltecido, son precisamente esas  “autoridades democráticas”   y “constitucionalistas” que “incitan al odio” defendiendo, promocionando y participando en una “fiesta” cargada de valores opuestos a los derechos humanos y los principios democráticos más elementales.

Unas “autoridades” que cuentan en su actuación represiva con la aquiescencia de los palmeros reformistas y regionalistas del régimen, que desde sus escondites menosprecian y censuran cínicamente la acción del antifascismo coherente que impide con su presencia en la calle el “normar transcurrir” de “La Toma”, arriesgando.

El que las medidas represivas y las campañas desinformativas y denigradoras contra la oposición frontal en la calle a “La Toma” vayan en aumento es la mayor y mejor prueba del daño que produce su continuidad y de lo acertado del planteamiento. Al régimen no le molesta la oposición verbal o escrita a “La Toma”. Tampoco la realización de actos “alternativos”. Lo único que persigue y pretende erradicar es la oposición activa en la calle  porque es lo que realmente les puede “fastidiar la fiesta”. También en este caso la lucha está en la calle.

Paco Campos para La Otra Andalucía

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