El Gobierno bolivariano se propone implicar a cada venezolano en el proceso que busca mejorar el país. Foto: Tomada de Telesur

Elson Concepción Pérez.— Creo firmemente que en todo análisis del contexto internacional nunca pueden obviarse los componentes que forman parte de un hecho y –por supuesto– saber «de dónde vienen los tiros», o lo que es igual, quién está detrás de cada acontecimiento.

En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, cuyo presidente Nicolás Maduro Moros, elegido democráticamente por su pueblo, tomó posesión este 10 de enero, se ha formado un show mediático externo, que hasta el propio mandatario ha calificado como si se tratase de una guerra mundial.

¿De dónde procede tanta bulla injerencista? Busquemos la respuesta a esta interrogante y tendremos elementos que pueden determinar qué hay detrás de ello, qué se pretende con el no reconocimiento al mandatario y por qué se involucran en tal política algunos gobiernos serviles de América Latina.

Voy a citar solo dos titulares de prensa. El primero: «Pompeo elogia el compromiso de Duque (el presidente colombiano) para restablecer la democracia en Venezuela». El otro: «Brasil y Estados Unidos pactan impulsar la democracia en Venezuela».

En ambos casos «los tiros» vienen del mismo polígono de fuego: Estados Unidos. Y las presas, en uno y otro ejemplos, dos mandatarios pegados como la «hiedra a la pared» a lo que dictan desde Washington.

Ante tanta injerencia, Maduro ha dicho que «la Revolución Bolivariana no es un hombre, es un pueblo que eligió ser libre y está decidido a defender su libertad, cueste lo que cueste, nada ni nadie lo va a impedir».

Y no está de más que comentemos sobre cada uno de los gobiernos que cuestionan el proceso democrático en Venezuela y «exigen» que Maduro no asuma el cargo para el cual fue electo. Que nuestros pueblos sepan, o al menos recuerden, cómo han sido los procesos para los comicios en cada uno de esos países, empezando por Estados Unidos. Cuántas personas votan. Con qué por ciento de votos salen electos los presidentes. Cuánto dinero se gasta en ridículas campañas electorales.

La juventud acompaña a su Presidente. Foto: Twitter

El más opaco de los espejos refleja con claridad que mientras algunos de los gobernantes del autoproclamado Grupo de Lima amasan una fortuna, no muchas veces justificada, los pueblos de sus naciones sufren en altos porcientos, de miseria, insalubridad y hasta desprecio, como ocurre en el Brasil actual.

En vez de organizar festinadas componendas, los trasnochados personajes de ese apéndice de la OEA debieran pensar en sus conciudadanos. En la solidaridad que a esas mayorías abandonadas han brindado países como Venezuela y Cuba, dignos, valientes y con gobiernos verdaderamente democráticos, aunque sus «democracias» no tengan nada que ver con los patrones de Donald Trump, Jair Bolsonaro, Sebastián Piñera, Iván Duque y otros de los que llaman a arruinar esa esperanza para la humanidad de la que somos artífices.

El pueblo bolivariano no se deja engañar. Foto: Twitter

Concierne una vez más a nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños, romper la patraña, apoyar a la Venezuela Bolivariana que resiste estoicamente los embates del imperio y sus lacayos.

Nos corresponde también unirnos y que sea la unión y no la división, el estandarte mayor de nuestros países y pueblos, tanto para los que ya alcanzamos la libertad, independencia y dignidad como para los que todavía son sojuzgados por gobiernos oligárquicos proestadounidenses.

Aplaudamos al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y apoyemos a su gobierno, sus fuerzas armadas y su pueblo, en el desmontaje de los coros injerencistas patrocinados por Washington, la OEA y el Grupo de Lima con la colaboración de un poder mediático movido por resortes económicos.

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