En entrevista ofrecida al periodista Felipe Yapur, enviado especial del diario argentino Página12, el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, advirtió que para el Gobierno estadounidense no será tan sencillo apropiarse de la empresa Citgo. Además ratificó que desde Washington se envían señales confusas y erráticas sobre su política hacia el país.

A continuación presentamos un resumen de la entrevista al canciller venezolano.

–Hace unos días usted dijo que el Gobierno de los Estados Unidos desarrolla una diplomacia esquizofrénica. Que hay una real y una virtual que se hace a través de Twitter, pero con el anuncio de las sanciones da la sensación de que esas dos caras se están volviendo una.

–Sí, esa es la impresión que da pero efectivamente están dando señales confusas. Están dando pasos en direcciones opuestas. El propio anuncio sobre las acciones de empresas petroleras en los Estados Unidos, desde el punto de vista jurídico, es difícil que se concrete. No es una confiscación porque no es una empresa norteamericana (se refiere a Citgo) y es un holding donde el mayor accionista es Pdvsa, pero no es tan sencillo como cambiar la junta directiva o tomar el control de la empresa porque esa tiene una serie de pasos jurídicos, incluso en Venezuela, para que luego se active el holding. Para hacerlo tendrían que violar toda esa legislación financiera y comercial y dejar a los EE.UU. sin seguridad jurídica para la inversión. Tendrían que violentar toda su normativa interna financiera y de inversiones. No digo que no tenga efecto negativo porque lo tiene. Tenga en cuenta que bloquean las cuentas y por lo tanto para qué vamos a enviar petróleo venezolano a esas empresas. En ese sentido, habrá que definir en los próximos días qué vamos a hacer pero esa medida unilateral e ilegítima tiene más un efecto psicológico-mediático que consecuencias concretas. Nosotros defenderemos las propiedades que son del Estado venezolano, pero le advierto algo, no podemos repatriar los recursos de Citgo desde 2017, por lo que no hay un nuevo impacto gigantesco y el petróleo venezolano se puede dirigir a otros mercados. Esto es parte de su estrategia psicológica para su público y también para el mundo, pero los deja en evidencia, que lo que realmente quieren es tomar el control de la riqueza venezolana.

–El doble juego no se detiene.

–Así es. Ellos continúan con ese doble tablero porque tal vez lo necesitan ante la correlación de fuerza interna en Venezuela. Habrá que ver qué pasa en el futuro porque al final de cuentas cuando esto se comienza a desequilibrar a favor de la Constitución, de la fuerza legal y formal de nuestros país, cuando se comience a desgastar este intento de golpe de Estado, veremos qué van a hacer ellos.

–Usted planteó que esta disputa es con los Estados Unidos y no con los gobiernos del Grupo de Lima porque responden a la administración de Donald Trump. ¿No hace ninguna diferencia con los países latinoamericanos?

–En general es así. Cuando nos referimos a los países latinoamericanos nos referimos a los gobiernos de derecha que están subordinados a los EEUU. En estos últimos años esta restauración conservadora, como lo dijo el presidente Rafael Correa, ha venido ocurriendo. Han llegado al gobierno presidentes que son empresarios o que responden a las corporaciones. En ese contexto, estamos frente a una empresa hemisférica donde el CEO es Trump y luego tiene a los directivos que compiten para conseguirse un ascenso y que son los presidentes de estos gobiernos. Entonces, desgastarnos con ellos no tiene sentido.

–¿Pero Colombia no es diferente?

–Colombia tiene una historia diferente que viene del proyecto bolivariano de la Gran Colombia, que feneció gracias a la oligarquía neogranadina y desde entonces hay una disputa histórica. Mientras había gobiernos de las élites entre nuestros dos países no había problemas, pero cuando llegó un gobierno popular con el proyecto de Bolívar de nuevo, comenzó una confrontación bilateral. Sin embargo, lo que hizo Colombia fue ponerse al servicio de Estados Unidos con una característica que es la frontera amplia y activa que tiene con Venezuela.

–¿La foto de Bolton con el escrito de cinco mil tropas en Colombia es un aviso para Venezuela? 

–Mire, hasta los propios medios colombianos y gobiernos del mundo creen que pueda ocurrir eso y que Colombia lo permita. Si hubiese sido al revés y Bolton tenía escrito Venezuela nadie se lo hubiera creído porque nuestro país jamás lo hubiese permitido, pero no solo nuestro Gobierno sino tampoco los anteriores previos a la Revolución. Esa foto generó una polémica mundial que obligó al Gobierno colombiano a aclarar que eso no es real. Mire, si lo desmienten es porque se saben capaces de hacerlo.

–¿Esa foto forma parte de la guerra psicológica?

–Sí. Ellos dieron varios mensajes. Recuerde que el señor Bolton luego de anunciar estas medidas ilegales también hace un llamado a los militares venezolanos para que se rebelen contra el régimen de Maduro. Efectivamente, desde el 10 de enero hay un constante llamado a los militares. Hay pruebas de reuniones en el exterior entre militares y funcionarios norteamericanos para montar un plan golpista en Venezuela. De ahí surgió el magnicidio frustrado contra el presidente Maduro. Ellos actúan muy fuerte, pero los tiene muy frustrados el hecho de encontrarse con una unidad monolítica muy fuerte de las FANB. No tenemos dependencia financiera y económica con los Estados Unidos y tenemos una FANB donde ni ellos ni Europa la convencen de traicionar. Esto fortalecerá al chavismo pero también al pueblo en general porque es una agresión internacional contra Venezuela, donde hay venezolanos que pueden no estar con el Gobierno ni con la oposición, pero ante una eventualidad estoy seguro de que no solo estará la FANB y las milicias sino también el pueblo.

–¿Qué características tienen las derechas venezolanas para que la conducción del conflicto esté directamente en manos de los EE.UU.?

–Quizá lo más doloroso es que tenemos una oposición antinacional o antipatria que para llegar al poder y recuperar la riqueza petrolera, pero no para distribuirla en el pueblo sino para apoderársela como sucedió entre 1915 y 1998. En esa obsesión contra el socialismo son capaces de entregarse a quien sea. Es doloroso. Chávez pedía a gritos una oposición seria y nacionalista que quiera al país así sea capitalista. Y el presidente Maduro dice desde el primer día que dentro de la Constitución y entre venezolanos podemos entendernos y llegar a cualquier acuerdo, pero es difícil hacerlo con aquellos que reciben órdenes desde los EE.UU. Guaidó, por ejemplo, repite las mismas palabras que usa Bolton. Esa es la oposición venezolana con la que no se puede negociar en buenos términos. De todas formas hay matices y no todos son iguales, hay algunos dirigentes que no comparten la estrategia del señor diputado.

–El año pasado le dije que un niño me había dicho que prefería las sanciones antes que un bombardeo. ¿Hoy está más cerca el bombardeo?

–Lo recuerdo. Hoy estaba viendo una viñeta donde un niño le decía a su madre que habían llegado los gringos a ayudarlos y le pedía que se levante, pero la mamá estaba muerta debajo de unos escombros producto de un bombardeo. Es muy fuerte eso. Esa es la historia de América Latina y de buena parte del mundo que estas élites gobernantes en los EE.UU. han arrasado y han producido genocidios, entonces el pueblo venezolano está claro que eso es lo último que queremos, por eso haremos todos los esfuerzos por buscar espacios de diálogo.

T/ Página12-Redacción CO
F/ Archivo CO
Caracas

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