Estos días están ocurriendo cosas premonitorias, similares a la muerte de los dinosaurios. Veréis.

Se dice que la desaparición de los dinosaurios fue consecuencia de la caída a la tierra de un meteorito. Eso habría sido el golpe de gracia para una raza que ya estaba muy golpeada por erupciones volcánicas masivas cuyas cenizas fueron matando selvas y todo tipo de hábitat impidiendo, al mismo tiempo, la llegada de luz solar. El meteorito fue el determinante, la gota de agua que hizo que el vaso se desbordase y terminase la era de los dinosaurios. Eso está pasando ahora mismo en el mundo, estamos asistiendo a erupciones volcánicas masivas que están reduciendo el hábitat de los dinosaurios y debilitándolos. Al dinosaurio por excelencia, para ser exacto. Y dejando a un lado la explicación y la metáfora, ese dinosaurio es EEUU.

Las erupciones volcánicas que se vienen produciendo en el mundo han debilitado sobremanera a EEUU en el único factor donde tiene poder: el económico. Se habla del poder militar, pero hoy por hoy está claramente superado en cuanto a calidad armamentística por Rusia, sobre todo, y por China que antes del verano va a poner en funcionamiento su tercer portaaviones. Tres en cinco años es un récord que ni EEUU puede igualar, aunque aún esté muy por encima con 11 portaaviones. Pero el nivel de crecimiento del poderío naval de China va tan rápido como la luz (que ya anunciado que para 2025 tendrá seis portaviones) mientras que EEUU está estancado. Una muestra del crecimiento tecnológico chino la vimos con la espectacular sonda lunar Chang’E y lo que hay detrás, que China sobrepasa con mucho a EEUU (y a Rusia) en lanzamientos espaciales.

El FMI se vio obligado a incorporar el yuan en su canasta de monedas de reserva en diciembre de 2015, después de años negando la realidad de que China se ha convertido ya en la primera economía del mundo. Fue a regañadientes y con muchas cautelas, incluso por la propia China que -en esto, como en otras cosas, demuestra que Confucio está muy vivo: su concepto del tiempo no es el mismo que para Occidente y siempre mira a largo plazo- decidió tomárselo con calma e ir acompañando ese paso con otros no tan notorios pero si cabe más espectaculares: la puesta en marcha de su propia bolsa del oro (abril 2016), la creación de su propio sistema de transferencias bancarias internacionales (septiembre 2016)  y el petro-yuan (marzo 2018).

Con todo el organigrama ya en marcha, y habiendo sido arropado por otras iniciativas de calado como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (2016) y la Nueva Ruta de la Seda, sólo quedaba dar el paso definitivo: abrir todo ello al resto de países. Y así se observa que hoy son cada vez más los países que incorporan al yuan en sus monedas de reserva y que esta moneda ya supone el 1’9% como moneda de reserva del mundo. ¿Poco? Echad un vistazo porque su auge ha ocurrido en solo un año.

Veréis que es el euro la principal moneda que sube en detrimento del dólar, que no hace más que bajar. Esta es una consecuencia de las erupciones volcánicas en marcha que están afectando al dinosaurio. Pero eso no significa que la moribunda Europa sea el sustituto, no estamos hablando de la muerte del Spinosaurio (el considerado más peligroso y grande)  y sustituyéndolo por el Gigantosaurio, puesto que el euro se está convirtiendo en una moneda refugio temporal mientras los grandes tenedores de monedas de reserva hacen los trámites para la moneda de reserva del futuro: el yuan.

Porque esta subida del yuan ha provocado que el meteorito que va a terminar con la vida del dinosaurio se haya acercado aún más: el dólar ha bajado oficialmente como moneda de reserva global situándose en un peligroso -para EEUU- 61’7%. En el año 2000 superaba el 72% y ha ido bajando progresivamente y EEUU ha incentivado y provocado guerras (Libia 2011) y conflictos (Ucrania 2014) cuando ha visto seriamente amenazada su hegemonía monetaria. Pero es una tendencia que no puede parar.

El yuan ha sido determinante para la situación que se ve ahora porque ha obligado a otros países, hasta este momento temerosos y sumisos, a buscar nuevos lugares y acercarse a China, países que van desde Alemania a Arabia Saudita o Qatar, por mencionar sólo unos cuantos que ayuden a entender toda la historia. Supongo que no hace falta recordar cómo muchos países se están resistiendo a la histeria de EEUU con Huawei, por ejemplo. O cómo la gira de Xi Jinping por Europa ha sido todo un éxito.

Las amenazas de EEUU siguen, pero ya no tienen tanta fuerza ni son tan determinantes. En unos momentos en los que EEUU muestra su agresividad (aranceles, sanciones y amenazas) muchos países buscan no molestar en exceso y esperan el declive en un terreno intermedio como el euro.

Pero hay volcanes que siguen arrojando lava y cenizas que debilitan día a día al dinosaurio. Es el caso de Rusia. Cuanto más agredida es, más respondona sale. Rusia ya no está ni siquiera entre los 30 principales tenedores de deuda de EEUU y se está deshaciendo de ella con una velocidad que sorprende a casi todo el mundo, mientras que a esa misma velocidad está apostando por el yuan como moneda de reserva y eso es lo que está provocando la subida, a su vez, del yuan a nivel internacional. Rusia está aplicando a EEUU su propia medicina, y lo estamos viendo ahora mismo con Venezuela: a más amenazas yanquis, más acción rusa. Y donde más duele.

Nunca habrá que agradecer bastante a Obama su estupidez con Ucrania y a Trump el haberse dejado fagocitar por el estado profundo. Porque Rusia se está dando prisa en todo. Incluido el yuan. He dicho antes que el tiempo de China no es el nuestro, ni siquiera el ruso y que ellos no tienen excesiva prisa en que el yuan se convierta en la moneda de reserva mundial. Simplemente dejan hacer mientras van tejiendo su tela de araña en la que, inevitablemente, va a caer el dinosaurio. Por eso quienes tienen prisa, como es el caso de Rusia -porque en ello le va, también, su propia supervivencia-, vuelven con erupciones tanto o más violentas: comprar oro. Eso desdolariza aún más la economía mundial.

El Banco Central de Rusia acaba de anunciar que 2018 ha sido el más «ambicioso» en la compra de oro, situándose en el quinto tenedor de oro del mundo, muy cerca ya de Italia que, a este ritmo, será superada por Rusia en el 2020-21.

Y como colofón, China y Rusia, que ya anunciaron que han vinculado sus sistemas de pagos bilaterales, el China Unión y el Karta Mir, para eludir el dólar ahora dan un paso más, el definitivo: la incorporación de los principales bancos rusos al Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo (CIPS) establecido por China. Este es el meteorito final que va a causar la muerte del dinosaurio.

El paso es definitivo y determinante, porque siguiendo a Rusia van a ir Irán, Venezuela, Siria y otro montón de países que están siendo agredidos por Occidente a través del sistema interbancario de pagos transnacionales conocido como SWIFT (e Irán acaba de ser excluido del mismo por presión de EEUU). Aunque la propia Rusia tiene su sistema alternativo de pagos, el Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS), donde ya actúan las empresas rusas como la petrolera Rosneft, los rusos han decidido enviar una señal aún más fuerte vinculándose de forma oficial con China y sus alternativas financieras. Es decir, Rusia une su tela de araña a la china.

El dinosaurio estadounidense tiene cada vez menos posibilidad de supervivencia y por eso actúa ya a la desesperada, como el caso de Venezuela. Controlar el petróleo venezolano, y el gas, es ya la última posibilidad de supervivencia porque intentaría reflotar el dólar, el petrodólar como moneda de reserva mundial ya muy seriamente amenazado viendo cómo el meteorito se acerca deprisa, muy deprisa, a una tierra hasta ahora hegemonizada por el dinosaurio estadounidense porque este meteorito llega acompañado de otra luz con otras formas de vida.

El Lince

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