La revista estadounidense Newsweek publicó un artículo de Tom O’Connor con motivo de la celebración de una reunión interparlamentaria en Bagdad que reunió a los vecinos de Iraq en la región.

El autor recuerda que el Parlamento iraquí organizó un encuentro en Bagdad el sábado, al que asistieron los presidentes y delegaciones de los seis parlamentos de los vecinos de Iraq, entre ellos Irán, Jordania, Kuwait, Arabia Saudí, Siria y Turquía. Según él, esta reunión sería una manifestación de una rara unidad regional en un momento en que los conflictos de intereses y las influencias extrarregionales han dividido profundamente la región.

Tom O’Connor escribe:

“La invasión de Iraq por los EEUU en 2003 fue un punto de inflexión para cambiar el equilibrio de poder en Oriente Medio. Saddam Hussein fue derrocado tras ser acusado de almacenar de de destrucción masiva, lo que resultó ser falso, y fue reemplazado por un nuevo sistema político dominado principalmente por los shiíes, que son la mayoría en Iraq. Este nuevo gobierno naturalmente ha tratado de restablecer vínculos sólidos con sus vecinos, incluida la República Islámica de Irán y Siria. Cuando organizaciones terroristas como el Daesh pasaron a primer plano después de la intervención de EEUU en Iraq, Bagdad apoyó las campañas de Irán y Siria contra el grupo terrorista.

Según el autor del artículo, después del final del autoproclamado Califato del Daesh en gran parte de Iraq, Arabia Saudí e Irán están tratando de desarrollar sus respectivas esferas de influencia no solo en Iraq sino en toda la región. En este contexto, EEUU e Israel han tratado de unir al mundo árabe contra Irán, pero Tom O’Connor cree que las iniciativas de Washington y Tel Aviv han sido rechazadas por la opinión pública y los círculos políticos de la mayoría de los países en Oriente Medio.

La decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, de reconocer a la ciudad ocupada de Al Quds como la capital de Israel, rechazando las demandas de los palestinos, y su decisión de reconocer la anexión israelí de los Altos del Golán sirios han unido, de hecho, la región y a una gran mayoría de la comunidad internacional en contra de la Casa Blanca. Al mismo tiempo, Irán ha continuado fortaleciendo sus lazos con sus aliados regionales, incluidos Iraq y Siria, a pesar de las crecientes sanciones de EEUU bajo el pretexto del programa de misiles balísticos iraníes, pero también de la creciente influencia regional de Teherán.

El autor continúa señalando que Teherán ha firmado recientemente importantes acuerdos económicos con Bagdad y Damasco, y que los líderes de los tres países han intercambiado visitas de alto nivel recientemente con la esperanza de coordinar estrechamente su cooperación bilateral o trilateral en varias esferas, incluida la seguridad.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Yavad Zarif, completó recientemente una gira por Siria y Turquía, mientras que el presidente del Parlamento sirio, Hammuda al Sabbagh, se unió a su homólogo iraquí Mohammad al Halbusi en Bagdad.

Según una declaración de la Oficina del Presidente del Parlamento iraquí, “Halbusi dio la bienvenida a la delegación siria visitante y le agradeció su participación en Bagdad en la Cumbre de los parlamentos de los países vecinos de Iraq, destacando la profunda relación histórica entre los dos pueblos hermanos”. Las dos partes también discutieron las relaciones bilaterales entre Iraq y Siria y las formas de desarrollar la cooperación en todas las áreas.

Tom O’Connor también señaló que el primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, visitó recientemente Irán y Arabia Saudí y también apoyó el regreso de Siria a la Liga Árabe.

El autor recuerda que, a pesar de toda la presión ejercida por organizaciones terroristas y potencias extranjeras, el apoyo de Irán y Rusia a Damasco permitió que el presidente sirio Bashar al Assad ganara la guerra y volviera a controlar la gran mayoría del territorio sirio.

Tom O’Connor escribe:

“Mientras el Pentágono ha operado en Iraq con la autorización de Bagdad, Damasco nunca dio tal autorización a los estadounidenses y considera que la presencia militar estadounidense (y turca) en su territorio es totalmente ilegal. Aunque la cumbre de la Liga Árabe en Túnez se celebró sin Siria, algunos países árabes han comenzado a reconstruir sus relaciones diplomáticas con Damasco, y Turquía, un gran partidario del derrocamiento del gobierno del presidente Assad, reveló en febrero de 2019 que ya ha mantenido contactos con el gobierno de Assad”.

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