Oriente Medio es una creación típica del imperialismo, especialmente materializada en la creación del Estado de Israel en 1948, su punto de apoyo más importante.

Estados Unidos entra en la región en 1956 tras la salida de los británicos y franceses, que fracasaron en Suez.

El imperialismo es la guerra, el militarismo y el rearme, que es la situación que ha imperado hasta la fecha en aquella región.

No obstante, la guerra y la política imperialista aparecen adornadas por invocaciones a la paz y, sobre todo, a la “pacificación”, es decir a los intentos de sostener la política imperialista por medio de la fuerza y la violencia.

Casi todos los gobiernos de Estados Unidos han implementado intentos de “pacificación”, acompañados de otras tantas guerras, especialmente en 1948, en 1967 y en 1973 que consolidan y expansionan a Israel a costa de la población palestina.

En 1978 el Presidente Carter inicia el primer plan de paz, firmado al año siguiente en la Casa Blanca por el presidente egipcio Anwar Al-Sadat y el primer ministro israelí Menahem Begin.

Aquellas firmas no sirvieron para nada porque los palestinos no habían formado parte de las negociaciones, porque uno de los firmantes, Sadat, fue asesinado poco después y porque al sucesor de Carter, Ronald Reagan, le preocupaba mucho más la URSS que Oriente Medio.

En diciembre de 1987 los palestinos comenzaron la primera intifada contra la ocupación sionista.

En noviembre del año siguiente la OLP (Organización de Liberación de Palestina) decreta en Argel el nacimiento del Estado de Palestina. En Gaza nace Hamas, un movimiento palestino de resistencia llamado a desempeñar un papel fundmental en el futuro.

En 1991 el Presidente Bush comienza el bloqueo de Irak y al año siguiente organiza la Cumbre de Madrid. Reúne a Israel, Siria, Líbano, Jordania, una representación palestina, Egipto, el Secretario General del Consejo de Cooperación del Golfo, la ONU, la Presidencia de la Comunidad Europea, la URSS y Estados Unidos.

Pero la operación propagandística más espectacular, verdaderos fuegos de artificio, ocurrió en 1993, en tiempos de Clinton, con los Acuerdos de Oslo firmados -esta vez- entre Israel y los palestinos.

El dirigente de la OLP Yasser Arafat y el Primer Ministro israelí Yitzhak Rabin aprobaron una declaración de principios sobre el reconocimiento mutuo y la autonomía de Palestina.

Al año siguiente, por primera vez en 27 años, Arafat podía regresar a Gaza.

Al mismo tiempo, Jordania e Israel firmaron un tratado de paz en presencia de Clinton.

Pero la autonomía palestina es pura ficción y la vía diplomática no está sirviendo para nada, ante lo cual en septiembre de 2000 comienza la segunda intifada que inaugura un ciclo infernal de cinco años de guerras, ataques, represalias, asesinatos, detenciones y demoliciones. Durante , israelíes y palestinos se matan y destruyen mutuamente a pesar de la asimetría de fuerzas y pérdidas.

El presidente palestino Yasser Arafat es asesinado en noviembre de 2004 y el sueño de un Estado palestino independiente se esfuma.

En marzo de 2003 Bush hijo invade Irak con el pretexto de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, produciéndose un salto cualitativo en las guerras de Oriente Medio que involucran a numerosos países ajenos a la región.

Se forma el “cuarteto” (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y la ONU) con un plan tan ambicioso como vacío: una solución “definitiva” y general del conflicto israelo-palestino en base a la coexistencia de dos Estados. El plan se debía alcanzar por etapas a lo largo de tres años.

Al mismo tiempo, el 28 de marzo de 2002 los 22 países de la Liga Árabe aprueban en Beirut otro plan a propuesta del príncipe heredero saudí Abdallah Ben Abdel Aziz: normalización de las relaciones entre Israel y todos los países árabes a cambio de la creación de un Estado palestino.

Todas los planes son un fiasco. En noviembre de 2007 la propuesta de Bush en Anápolis (Maryland) con el Primer Ministro israelí Ehud Olmert y el Presidente palestino Mahmoud Abbas acaba en un nuevo enfrentamiento armado.

Las cumbres entre Bush, el egipcio Hosni Mubarak, el príncipe heredero Abdullah de Arabia saudí, Amir Al-Jalifa de Bahrein y el rey Abdullah II de Jordania también fracasaron.

En 2008 Obama multiplica la palabrería sobre Oriente Medio para ganarse el Premio Nobel y en sus discursos promete un Estado palestino junto a Israel.

Un año después de asumir el cargo, el Presidente de Estados Unidos recibió el Premio Nobel de la Paz 2009.

En 2011 Palestina se adhiere a la UNESCO, lo que lleva a la salida de Estados Unidos e Israel. Al año siguinte logra la condición de observador no miembro de la ONU.

En tres ocasiones, 2012, 2014 y 2016, intenta lograr un acuerdo entre israelíes y palestinos, pero las negociaciones fracasan y la guerra salta al primer plano, empezando por las “primaveras árabes“ y, en especial, Siria, con 350.000 muertos y millones de refugiados.

En Palestina el balance también es aterrador: 2.251 palestinos muertos.

Netanyahu no esconde sus verdaderas intenciones: “mientras yo sea Primer Ministro no habrá un Estado palestino”.

Las guerra de Irak y Siria eran al aperitivo para el gran bocado de Oriente Medio: Irán.

En 2006 habían comenzado las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán. Participaron Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Gran Bretaña y Alemania, además de Irán, y concluyeron el 24 de noviembre de 2013, cuando se firmó un acuerdo de principio en Ginebra. Finalmente, el tratado se concluyó el 14 de julio de 2015 en Viena.

Más papel mojado. Un año después de firmarlo, Estados Unidos retira su firma del tratado, impone un estricto bloqueo económico, traslada su furza naval a las costas del Golfo Pérsico y junto con Israel inicia una cadena de provocaciones.

El 12 de mayo se produce un sabotaje contra tres petroleros y otro mercante más en el Golfo Pérsico de los que Estados Unidos acusa a Irán.

El 13 de junio se produce nuevo ataque contra dos petroleros y nuevas imputaciones sin pruebas.

El 17 de junio Irán reanuda la producción de uranio enriquecido.

El 20 de junio Irán derriba un dron estadunidense cuando surcaba su espacio aéreo.

El 21 de junio Trump anuncia que ha interrumpido un ataque de represalia contra Irán “en el último minuto”.

Netanyahu felicita a Trump por la escalada contra Irán. En diciembre de 2018 declara que “Israel está listo para atacar a Irán dentro de la República Islámica”.

Estados Unidos se retira del Consejo de Derechos Humanos de la ONU acusando a la organización de parcialidad contra Israel.

En mayo del año pasado, en contra de las resoluciones de la ONU, Estados Unidos acepta a Jerusalén como la capital de Israel y traslada su embajada allí. El 25 de marzo de 2019 también reconoce la anexión de los Altos del Golán por Israel.

Trump cierra la representación palestina en Washington, deja de pagar subsidios a la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos. También suspendió las contribuciones a la Autoridad Palestina, por una pérdida total de 550 millones de dólares para los palestinos.

El 25 de junio Estados Unidos no logra sobornar a los países para que aprueben el Acuerdo del Siglo, una venta de los derechos del pueblo palestino a cambio de 50.000 millones de dólares.

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