La universidad al servicio del imperialismo y la guerra: el caso de Suiza

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Varias universidades suizas participan en proyectos financiados por el ejército estadounidense, desde cámaras de vigilancia aérea hasta aviones teledirigidos de reconocimiento autónomos.

Suiza es así: quiere el dinero pero también quiere seguridad porque cuando una universidad se pone al servicio de la guerra, se convierte en un objetivo militar, algo que quizá no sean conscientes de que va incluido en el precio.

A su primer proyecto de videovigilancia de mil millones de píxeles Darpa, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono, lo llamó ARGUS-IS (Autonomous Real Time Ground Ubiquitous Surveillance Imaging System). En la mitología griega Argus Panoptes es un gigante de cien ojos. La diosa Hera le confió la tarea de proteger a su sacerdotisa Lo de la seducción de Zeus. Argus está equipado para perseguir a Lo.

Las cámaras se diseñaron para ser montadas en drones y son capaces de rastrear vehículos en movimiento y personas en un área del tamaño de Manhattan. El sistema fue probado por primera vez en 2010 y está operativo desde 2014.

Casi al mismo tiempo, la Escuela Politécnica de Lausana trabajaba en un proyecto, también financiado por Darpa, llamado Keep (Knowledge Enhanced Exapixel Imaging) con el objetivo de proponer nuevas técnicas para la compresión de imágenes de alta resolución. En aquel momento (2010-2011), la compresión de imágenes de gran tamaño requería una enorme capacidad de cálculo. El proyecto Keep se centró en el uso de las matemáticas y el aprendizaje de máquinas autónomas para encontrar nuevos métodos de compresión de imágenes que requieren menos potencia de cálculo.

La investigación realizada en la Escuela de Lausana no tenía una aplicación directa en un campo de acción específico, porque se trataba de un trabajo muy básico. La misión del equipo de investigación trataba de demostrar teóricamente que con imágenes de gigapíxeles ses podía lograr un índice de compresión de 100x.

Las cámaras gigapíxel ARGUS-IS fueron diseñadas para drones y se cree que se han integrado en la nueva versión de las Gorgon Stars observadas en los drones MQ9 Reaper. Se trata de los primeros drones “asesinos de cazas” desplegados por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Están equipados con bombas de 500 libras y misiles Hellfire.

No es el único proyecto financiado por el Pentágono en la Escuela de Lausana. Los investigadores del Laboratorio de Fotónica Aplicada han desarrollado un prototipo de lente de contacto que proporciona una visión ampliada al usuario. Se presenta como una ayuda prometedora para las personas con pérdida de la visión relacionada con la edad. Sin embargo, no está claro por qué Darpa está interesada en financiar un proyecto de este tipo.

El instituto de investigación Idiap de Martigny, asociado a la Escuela de Lausana, también ha trabajado en un proyecto militar estadounidense llamado “Media Forensics” para la detección de manipulaciones de fuentes de audio y vídeo. Tuvo que dejar de colaborar con Darpa por miedo a las polémicas pero puso encima de la mesa que quien está detrás de la detección automática de las “noticias falsas” es el imperialismo estadounidense, ya que es una manera de conquistar el monopolio de la desinformación.

El laboratorio de Fotónica y Mediciones Cuánticas de la EPFL (K-lab) también ha trabajado en un proyecto del Pentágono para desarrollar un procesador microfónico en miniatura de muy alta eficiencia energética, que puede ser utilizado en centros de datos especializados en el campo de las telecomunicaciones.

La Escuela Politécnica de Lausana no es el único socio del Pentágono en Suiza. El Grupo Quantum Optoelectrics de la Escuela Politécnica de Zurich (ETH Zurich) trabaja para el programa Scout de Darpa estudiando técnicas para identificar rápidamente agentes químicos y biológicos en condiciones reales.

Otro proyecto financiado por Darpa es el Instituto de Neuroinformática de la Universidad de Zurich. La financiación llegó a través del programa FLA (Fast Lightweight Autonomy) de Darpa para ayudar a fabricar drones pequeños destinados al rescate, pero también a posibles operaciones militares, como “la exploración rápida y segura de las amenazas dentro de un edificio antes de que entren los equipos militares”.

La relación entre las universidades suizas y el Darpa no se limita a proyectos aislados en áreas sensibles. También animan a los investigadores a participar en concursos financiados por el Pentágono e invitan a los capataces de Darpa a dar conferencias en las universidades y, en ocasiones, a participar en talleres para ayudar a promover los intereses del imperialismo en todo el mundo.

En 2014, por ejemplo, invitaron a los capataces de Darpa a impartir un taller de cuatro días organizado por la Escuela Politécnica de Lausana en Ascona, cerca de Locarno. En el acto participaron tanto dirigentes de Darpa como de la ESA, la Agencia Espacial Europea. El evento fue una oportunidad para presentar la investigación en este campo a los directores de los programas científicos.

La colaboración con Darpa ha dado alas a la idea de militarizar la universidad suiza. Uno de los tres talleres interactivos organizados como parte del Día Suizo de la Ciberseguridad en 2017 se tituló “Hacia una Darpa suiza”.

Los participantes en aquel acto, entre los que se encontraba Curtis Dukes, antiguo miembro de la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, debatieron la necesidad de canalizar “la superpotencia académica suiza” con un sector privado fuerte y el ejército miliciano dentro de una estrategia de seguridad cibernética.

La legislación suiza exige a los investigadores que trabajan en este tipo de proyectos que obtengan la autorización de la Secretaría de Estado de Economía. La Ley Federal sobre el Control de las bienes utilizables para fines civiles y militares y bienes militares y estratégicos abarca también la exportación de tecnologías, programas informáticos e información que puede ser usado potencialmente para propósitos militares.

Sin embargo, existe una laguna que permite a las universidades suizas burlar la exigencia de autorización para colaborar con el Pentágono: los controles no se aplican a la “investigación científica básica”, un término que se aplica a casi todos los proyectos financiados por Darpa, lo que permite a los investigadores saltarse las regulaciones sobre de exportación de tecnología.

https://www.swissinfo.ch/fre/recherche-militaire_l-arm%C3%A9e-us-et-les-universit%C3%A9s-suisses-main-dans-la-main/44600260

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