En una entrevista ofrecida este sábado al cadena HispanTV con ocasión del 10º aniversario del golpe de Estado que lo sacó del poder, el expresidente hondureño José Manuel Zelaya Rosales ha recordado que el golpe fue “el único” condenado “por unanimidad” por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluido EE.UU.

Sin embargo, el exmandatario critica que el pronunciamiento del Gobierno estadounidense respecto a Honduras. “EE.UU. condenó el golpe. Parece que es una política. Siempre lo que hacen primero es condenar el golpe y después apoyar a los que dieron el golpe, a los golpistas”, ha denunciado Zelaya.

Ha explicado que “la tragedia” golpista tuvo como autor a un sector poderoso de la sociedad hondureña, asociado con los llamados halcones de Washington”, que planificaron “las acciones para proteger sus negocios, sus concesiones sus (compañías) transnacionales”.

Las empresas privadas, de acuerdo con Zelaya, también desempeñaron un papel importante en los hechos de junio de 2009. “Ellos creyeron que con el golpe se iban a beneficiar, porque supuestamente estaban sacando al Chavismo de Honduras. Una ridiculez solo porque el presidente Hugo Chávez Frías nos tendió una mano con el petróleo entonces se sintieron celosas las petroleras europeas y norteamericanas y empezaron a planificar el golpe de Estado”, ha asegurado el expresidente.

“El fondo de todo el problema es el capitalismo, aunque sepan que genera pobreza, violencia, desigualdad”, ha sentenciado el exmandatario, antes de mencionar que ha presentado “suficientes evidencias y pruebas racionales que indican que esta conspiración fue transnacional no fue solo hondureña”.

Las fuerzas armadas de EE.UU. y Honduras, de hecho, fueron utilizadas “para romper el orden constitucional y establecer Gobiernos títeres que les sirvan para cuidar sus capitales”, ha puntualizado el entrevistado.

Honduras, un laboratorio de EEUU en la región

A río revuelto, “ganancia de pescador”, así ha definido Zelaya la situación tras el golpe que favoreció a EE.UU. para convertir a Honduras en “un laboratorio”.  

Washington, según el expresidente, aprovechó de “la debilidad” de los golpistas, que habían usurpado el poder “bajo un proceso ilegítimo” y “cometer crímenes” y de la situación que desde la Casa Blanca se había planificado para convertir a Honduras en “un laboratorio” en la región centroamericana y latinoamericana.

EE.UU. tiene la base militar más grande en América Latina en Honduras, y por cierto, no le cuesta un centavo porque solo tiene un convenio con el país para usar los aeropuertos, ha denunciado.

El golpe rompió con la democracia y destruyó Honduras

Zelaya ha lamentado que el golpe, auspiciado por EE.UU., además de romper un proceso democrático iniciado 30 años antes, desde el fin de la Guerra Fría, puso “en ruina a Honduras”, lo cual ha desembocado en la reciente salida de las caravanas de migrantes rumbo hacia EE.UU.

En alusión a precaria situación económica del pequeño país centroamericano y la huida de los ciudadanos hacia EE.UU. por la pobreza extrema, el entrevistado ha resaltado que “10 años han sido suficientes para que las empresas privadas y el propio EE.UU. se den cuenta de que cometieron un gran error al destruir este país”.

La situación de los migrantes centroamericanos se ha convertido en una crisis en EE.UU., que se hace cada vez más problemática a raíz de las políticas racistas del presidente de EE.UU., Donald Trump, —nacido en un país fundado por migrantes y cuya esposa, Melania, también es una migrante de origen esloveno— .

En tal sentido, el politólogo Noam Chomsky ha opinado que las caravanas de migrantes centroamericanos que se dirigen hacia Estados Unidos huyen de la miseria y de los horrores de los que Washington es responsable. Los inmigrantes, según el también lingüista, de hecho, huyen de la opresión severa, la violencia y el terror de los países en los que viven, ya que todos ellos han estado bajo dura dominación estadounidense desde la década de los años 1980.

Zelaya dice, en otro momento de sus declaraciones que este 28 de junio no se conmemoró solo diez años del golpe, sino de la lucha para denunciar “la difícil situación que atraviesa no solo Honduras sino Centroamérica y México” como consecuencia de las políticas que dicta la Casa Blanca para esta región.

El 28 de junio del 2009, la clase política de la derecha y los militares para frenar el proceso revolucionario del pueblo hondureño, derrocaron a Zelaya, luego de que este promoviera una consulta popular sobre la posibilidad de convocar a una asamblea constituyente.

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