De la alta sociedad a la más baja política

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La red pedófila de Jeffrey Epstein corría en paralelo con una red de espionaje, según denunció Alexander Acosta, el fiscal de Florida encargado de asegurar la impunidad. Acosta lo soltó para autodefenderse: no me quedó otro remedio que llegar a un chanchullo con el pedófilo porque tenía muy bueos padrinos, reconoció.

La historia la ha reconstruido la periodista Vicky Ward para el Daily Beast (1). En 2007 Acosta concluyó un pacto para liberar a Epstein de la cadena perpetua y, a cambio, le recompensaron con un cargo en el gobierno de Trump: la cartera de Trabajo.

El asunto era conocido porque se lo preguntaron a bocajarro a Acosta en el Senado antes de confirmar su nombramiento. “Me dijeron que Epstein pertenecía a un servicio de inteligencia y que debía dejarlo tranquilo”. A los parlamentarios la explicación de Acosta les debió parecer más que suficiente.

Ahora bien, ¿a qué servicio de inteligencia se refería Acosta? Dado que Epstein es judío, parece obvio que se trataba del Mosad, pero trabajar para el Mosad entre la alta sociedad estadounidense ni siquiera es un trabajo.

Para entender el alcance del asunto hay que prestar atención a sujetos como Leslie Wexner, el magnate de la marca de ropa Victoria’s Secret y la hija de Robert Maxwell, Ghislaine, la alcahueta de la red, porque Maxwell trabajó como agente doble para el Mosad israelí y el MI6 británico, y posiblemente Wexner también (2).

Como todos los degenerados, Wexner tiene una fundación que financia iniciativas sionistas, como “Birthright Israel”, un programa que permite a jóvenes judíos estadounidenses viajar a Israel de forma gratuita. El proyecto es una iniciativa de capitalistas y asesores políticos.

Además Wexner dirige también un grupo de presión, Mega, que incluye a otros 20 grandes grupos que proporcionan cobertura al Mossad para influir sobre la política de guerra de Estados Unidos en Oriente Medio.

En 2003 se publicó “Wexner’s Analysis: The Priorities of Israeli Communication” (3), un documento recomendaba a los sionistas invocar repetidamente el nombre de Saddam Hussein durante la invasión de Irak aquel año como pretexto.

Un antiguo oficial de la CIA, Robert David Steele, también cree que Epstein está vinculado a las operaciones de chantaje del Mosad. Las instalaciones de Epstein en la isla estaban equipadas con cámaras de vídeo para comprometer a los pedófilos (4).

Esto explica la liviana sentencia dictada contra Epstein por delitos tan graves, como la violación de niñas. También explica el comentario del fiscal Acosta.

A partir de aquí comenzará la típica ola de especulaciones, más o menos sensacionalistas, más o menos conspiranoicas, para encubrir lo más obvio: que la pedofilia no es más que alta política internacional y un instrumento con el que los degenerados sea chantajean unos a otros.

(1) https://www.thedailybeast.com/jeffrey-epsteins-sick-story-played-out-for-years-in-plain-sight
(2) https://www.wrmea.org/003-september/book-review-robert-maxwell-israel-s-superspy.html
(3) http://wilsonweb.physics.harvard.edu/HUMANRIGHTS/PALESTINE/luntzwexneranalysis.pdf
(4) http://themillenniumreport.com/2017/02/former-cia-officer-robert-david-steele-lays-out-the-purple-revolution-plan/

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