Los espías detenidos el pasado julio por Irán buscaban obtener información sobre la venta del petróleo del país persa, revela un diario estadounidense.

Un informe publicado este jueves por el periódico estadounidense The New York Times (NYT) da a conocer cómo Estados Unidos desesperadamente buscaba enterarse de la manera cómo la República Islámica de Irán vendía su petróleo en el mercado internacional, estando bajo un régimen severo de sanciones.

Para conseguir su objetivo, según informa el diario neoyorquino, la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, ha empleado a un grupo de espías, que fueron equipados con tecnología avanzada para comunicarse entre sí, y conocer las vías que está utilizando Irán para burlar las sanciones y vender su crudo a clientes extranjeros sin ser rastreado.

El pasado 22 de julio, Irán anunció haber desarticulado una gran red de espionaje y arrestado a 17 espías de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. que operaba en suelo iraní. Algunos de los detenidos fueron sentenciados a muerte.

Trump negó que los espías detenidos trabajaran para la CIA, una declaración muy inusual de un Gobierno que casi nunca confirma o niega tales acusaciones. Un portavoz de la CIA rechazó hacer comentarios al respecto.

No obstante, otros funcionarios estadounidenses reconocieron que el sector petrolero de Irán es de gran interés para Estados Unidos y sus agencias de inteligencia.

Desde que el presidente Trump impuso sanciones contra la venta de petróleo iraní, la información sobre este sector se ha convertido en un arma geopolítica preciada, codiciada por las agencias de inteligencia occidentales y de alto secreto para Irán.

El periódico estadounidense ha asegurado que fuese quien fuese el espía, hay dudas sobre si las “tácticas de a capa y espada” han afectado realmente el comercio de petróleo iraní. En este contexto, los comerciantes persas dicen que se les ha ofrecido todo tipo de incentivos a cambio de información.

Hasan Soleimani, editor en jefe del periódico iraní Mashregh, ha confirmado que los espías estaban involucrados en actividades en busca de información sobre la venta del crudo persa. Esta versión también fue verificada tanto por un político iraní y dos comerciantes de petróleo, todos bajo condición de anonimato.

“Cómo evadimos las sanciones para vender nuestro petróleo y cómo movemos el dinero es ahora la información más vital y sensible del país. Nada es más importante”, ha subrayado Soleimani.

A pesar de que la Casa Blanca dijo que el objetivo de sus sanciones, que endureció a partir del pasado mayo, era “llevar las exportaciones de petróleo de Irán a cero”, ese objetivo no se ha cumplido.

Por eso, la información sobre la producción de petróleo, los precios, las ventas y las exportaciones de Irán constituyen una herramienta crucial para que Washington pueda medir el efecto de las sanciones y llevar a cabo nuevos movimientos en su campaña de “máxima presión” contra Irán.

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