Estimados representantes de los Partidos Comunistas y Obreros,

Les damos una calurosa bienvenida al encuentro de este año organizado conjuntamente, en base a la decisión del Grupo de Trabajo, por el Partido Comunista de Turquía (TKP) y el Partido Comunista de Grecia (KKE), en las costas de Asia Menor, en las costas del mar Egeo que debe ser un mar de paz y de cooperación y no de agresividad, de provocaciones o de cuestionamiento de los derechos soberanos en el contexto de los antagonismos de las clases burguesas de la región.

La clase obrera, nuestros pueblos, aún más los pueblos vecinos, el pueblo griego, el pueblo turco, no tienen nada que dividir entre sí. Todos compartimos la preocupación y la voluntad de paz, amistad, progreso, socialismo.

El KKE se opone al acuerdo de mantenimiento y expansión de las bases de EEUU-OTAN en Grecia. Luchamos contra la implicación en los planes imperialistas a expensas de otros pueblos. Luchamos por la salida del país de las organizaciones imperialistas de la OTAN y de la Unión Europea (UE).

El KKE condena la nueva invasión de las tropas turcas a Siria y expresa su solidaridad con el pueblo sirio, que está sufriendo las duras consecuencias de la larga guerra imperialista.

Tenemos que enfatizar que especialmente este año nuestro encuentro se celebra en un período crítico, de agudización de los antagonismos y las oposiciones imperialistas, de continuación de guerras y conflictos imperialistas locales y regionales, de intensificación de la explotación de la clase obrera, de las capas populares, de crisis económicas capitalistas, de intensificación de la preocupación por un nuevo peligro internacional, posiblemente de una crisis sincronizada más profunda en los próximos años, de agudización de los problemas medioambientales y del cambio climático, de los refugiados e inmigrantes, de limitación de los derechos y las libertades populares, de intensificación del anticomunismo, del racismo, del nacionalismo etc.

Además, es un año fuertemente simbólico para nuestra lucha y solidaridad internacionalistas ya que este año se cumplen 100 años de la fundación de la Internacional Comunista.

El Comité Central del KKE conmemora el centenario de la fundación de la Internacional Comunista (2 al 6 de marzo de 1919).

Nuestro Partido ha desarrollado una actividad significativa en el movimiento internacional. Esto, de todos modos, expresa una necesidad importante en nuestros días, después del derrocamiento contrarrevolucionario del socialismo en 1991 así como hoy, a causa de la crisis económica del capitalismo, que requiere aún mayor coordinación y organización de la actividad conjunta, para que el Movimiento Comunista Internacional pueda avanzar más rápido en la dirección de elaboración de una estrategia única contra la agresividad imperialista, contra la guerra imperialista, por la paz entre los pueblos, por el socialismo.

El movimiento obrero desde su nacimiento, con la aparición y la difusión de la cosmovisión marxista y la fundación de los primeros partidos políticos de la clase obrera, abrazó el internacionalismo.

El análisis leninista del imperialismo, la teoría del desarrollo desigual y el “eslabón” débil en un país o en un grupo de países y las tareas que surgen para cada Partido Comunista a partir de esta teoría, la propia experiencia histórica del siglo pasado, llevan inequívocamente a la conclusión de que el campo de lucha nacional sigue siendo dominante sin que esto sea interpretado en última instancia como renuncia de la necesidad de coordinación y de elaboración de una estrategia y actividad conjuntas de los comunistas en lo largo y ancho de la tierra. Se trata de una necesidad que está adquiriendo actualmente aún mayor importancia, ya que la internacionalización capitalista ha tomado formas superiores, no sólo en el campo de la economía sino además a nivel político también mediante la formación de organizaciones interestatales internacionales y regionales, de la OTAN, de la UE, del FMI, etc.

Nuestro Partido, desde su fundación, ha estado comprometido con los principios del internacionalismo proletario. Durante 100 años ha luchado consecuentemente y no ha abandonado estos principios. Como sección de la Internacional Comunista recibió gran ayuda en su formación como Partido de Nuevo Tipo. Al mismo tiempo, sufrió las consecuencias negativas de los problemas de inmadurez teórica y también del oportunismo que surgieron en el Movimiento Comunista Internacional, pero nunca negó la necesidad de existencia de una estrategia única en el movimiento comunista contra el imperialismo, por el socialismo.

No “teorizó” en dirección errónea las experiencias negativas. Nunca hemos cometido el error de justificar nuestros errores o deficiencia, pasar las responsabilidades a otros, fuera de nosotros, incluso si opciones y decisiones internacionales nos afectaron negativamente.

En particular, ciertos asuntos que tienen que ver con aspectos de la estrategia del Movimiento Comunista, en las décadas anteriores, nos proporcionan lecciones valiosas para el presente y deben ser discutidas en el movimiento comunista, porque de varios lados vienen opiniones y fabricaciones ideológicas equivocadas que muchas veces se habían puesto en práctica y fallaron, llevando al movimiento revolucionario a la derrota y al retroceso, llegando finalmente a su expresión extrema contrarrevolucionaria.

Quisiera abordar este tema un poco más específicamente, en breve, sin dar, por supuesto, cierta prioridad a alguno.

Una PRIMERA CUESTIÓN, que existe también como una conclusión fundamental en las elaboraciones del KKE y en que cabe ahondar aún más, es la debilidad del Movimiento Comunista Internacional de elaborar una estrategia revolucionaria única, especialmente durante y justo después del fin de la Segunda Guerra Mundial y en las décadas posteriores.

Había Partidos Comunistas, sobre todo de los países capitalistas fuertes, que mientras declaraban la necesidad del socialismo, en la elaboración de su política planteaban objetivos que –independientemente de sus intenciones– no estaban al servicio de una estrategia de concentración y organización de fuerzas con el fin de prepararse para el conflicto y la plena ruptura con el poder burgués. Por lo tanto, la política del momento no funcionaba como un componente de la estrategia para el socialismo.

Es verdad que se expresó una debilidad en la elaboración de una estrategia revolucionaria durante y justo después de la Segunda Guerra Mundial, puesto que la Internacional Comunista en su conjunto y la mayoría de los Partidos Comunistas en el occidente capitalista no lograron elaborar una estrategia de transformación de la guerra imperialista o de la lucha por la liberación de la ocupación extranjera y el fascismo, en lucha por la conquista del poder obrero en condiciones de gran agudización de las contradicciones entre las clases sociales en el país donde actuaban. Al mismo tiempo, la clase dominante demostró a tiempo la capacidad de formar alianzas en defensa de su poder, así como a reordenar sus alianzas internacionales y nacionales.

Una SEGUNDA CUESTIÓN es el hecho de que varios partidos han establecido y puesto en su estrategia como objetivo político la formación de algunos “gobiernos democráticos”, en forma de reforma parlamentaria o como una etapa intermedia en el proceso revolucionario. Insistimos en que vale la pena señalar y reflexionar sobre cómo nuestro propio partido y casi todos los Partidos Comunistas, por ejemplo, plantearon la cuestión de la dependencia de su país en sus programas y cómo vinculamos esto con la posición de crear alianzas y propuestas de “gobiernos democráticos”.

La experiencia histórica práctica, las elaboraciones y los estudios teóricos nos demuestran aún más que las dependencias multifacéticas (económicas, políticas, culturales, etc.) existen de todos modos dentro del sistema imperialista internacional, entre los diversos países capitalistas y se forman precisamente por el desarrollo desigual y, por supuesto, son dependencias que no pueden resolverse bajo el capitalismo, sólo con la revolución socialista, con la transición al socialismo.

Existe, por supuesto, la cuestión específica de la dependencia de la ocupación político-militar de un país por otro, que también puede resolverse dentro del capitalismo, es decir, tener éxito en desechar, por ejemplo, el ocupante de su país, pero el sistema sigue siendo la democracia burguesa, el capitalismo. Pero este problema también puede resolverse de manera diferente mediante el establecimiento del poder obrero, derrocando el capitalismo y construyendo el poder y la economía popular, una tarea que el movimiento comunista revolucionario debe establecer.

TERCERA NOTA IMPORTANTE, en nuestra opinión, la experiencia histórica ha demostrado cuán utópica fue y es la percepción de la transición al socialismo a través de la llamada “expansión gradual de la democracia burguesa”. Las tasas electorales más altas de los Partidos Comunistas en el pasado, incluso en condiciones de una correlación de fuerzas más favorable, no justificaron las expectativas de un paso parlamentario gradual al socialismo, como muchos se apresuraron a propagandizar. Al contrario, las grandes ilusiones y las desviaciones oportunistas han alimentado y conducido a la disolución.

Por lo tanto, no se establecieron condiciones para la emancipación de clase de los movimientos obreros y populares, un proceso que madura y amplía la iniciativa revolucionaria, los vínculos con las masas populares hasta el surgimiento de nuevas condiciones cuando las crisis económicas y políticas generalizadas objetivamente impulsarían la acción masiva y revolucionaria de los pueblos.

En Europa occidental, principalmente bajo la gran influencia del eurocomunismo en los años sesenta, setenta y ochenta, las tácticas de formar gobiernos en alianza con la socialdemocracia, es decir, con los partidos burgueses, y la participación de los Partidos Comunistas en los gobiernos que gestionan efectivamente el desarrollo capitalista, integrada en la lógica de las etapas, con la primera etapa para resolver las demandas burguesa-democráticas y la cuestión de la dependencia, en casi todos los países de Europa occidental, llevo sólo al fortalecimiento del poder capitalista, en el apoyo de nuevos mecanismos de represión y la manipulación.

Una CUARTA CUESTIÓN, el renacimiento del revisionismo y el oportunismo en las líneas del movimiento comunista se produjo a través del retiro hacia las posiciones reformistas de la socialdemocracia, y en muchos casos en el Occidente capitalista, condujo a un programa de gestión de cooperación con las fuerzas de las democracias burguesas, mientras muchos Partidos Comunistas se han transformado o se están transformando en socialdemócratas. Es obvio que la experiencia de la Revolución de Octubre fue completamente ignorada en este tema.

Entonces, la política de la alianza de la socialdemocracia con la burguesía fue vista por los bolcheviques como una traición a la clase obrera. En ese momento, la mayoría de los partidos socialdemócratas estaban en contra con la posición de convertir la guerra imperialista en una lucha por el poder obrero en cada país. Lenin abrió un frente contra la socialdemocracia a nivel internacional. Este frente se expresó en primer lugar en Rusia, con el resultado de que las fuerzas revolucionarias no fueron atrapadas en los objetivos y maniobras de la burguesía doméstica, en las presiones pequeñoburguesas y oportunistas.

Después, predominó la idea que los Partidos Comunistas no serían capaces de desatar las fuerzas obreras que seguían a la socialdemocracia, que estarían aislados si no seguían una política de alianza con los partidos socialdemócratas, la separación de la socialdemocracia entre “derecha” y “izquierda” se convirtió en un “dogma”, para atraer supuestamente a la parte de “izquierda” al movimiento comunista. Algo que nunca fue confirmado. La gran parte de la base popular de los otros partidos, como la práctica ha demostrado durante décadas, se ha ganado a través de la agudización de la lucha de clases, con un fuerte frente ideológico contra todas las variaciones de la política burguesa y en momentos de culminación de conflictos sociopolíticos.

Camaradas,

Después de la disolución de la Internacional Comunista y, a pesar de los problemas estratégicos que fueron acumulados en los Partidos Comunistas, no fue posible lograr la creación de una nueva organización internacional de los Partidos Comunistas.

El Movimiento Comunista Internacional tenía que superar fuertes factores negativos, como la numerosa pequeña burguesía y las fuertes tradiciones del parlamentarismo burgués. Ambos factores se convirtieron en un pretexto para que muchos Partidos Comunistas propongan “particularidades nacionales” contra las leyes de la revolución socialista.

Los años que han pasado desde la contrarrevolución 1989-1991 son lo suficientemente largos. Ofrecen nueva experiencia, positiva y negativa. En varios países, los Partidos Comunistas se han reconstruido o se crearon de nuevo. Se han sistematizado los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas, se celebran encuentros regionales y temáticos, y se están desarrollando otras iniciativas que han tenido más o menos éxito en una cierta unidad de acción en algunos temas. Son pasos que deben consolidarse y multiplicarse. Sin embargo, todo esto va muy por detrás del papel que el movimiento comunista debe jugar en los desarrollos mundiales.

Al mismo tiempo, varios problemas continuaron o incluso empeoraron. Los esfuerzos de reconstrucción han traído a la superficie los problemas más antiguos junto con las dificultades creadas por la contrarrevolución y la derrota temporal del socialismo. Paralelamente, la represión estatal, la criminalización de la ideología y práctica comunistas, de la lucha de clases, se están intensificando. Las señales que han surgido en los últimos años, especialmente en la UE, son advertencias más generales.

Todos los componentes del espectro político burgués –que incluye a liberales, socialdemócratas, “neoizquierdistas”, ecologistas, verdes, de extrema derecha, nacionalistas, centroizquierdistas–, votaron a favor de la reciente decisión de la UE. Ellos distorsionan la verdad histórica, proceden a una “cacería de brujas”, equiparando fascismo con comunismo, hitlerismo con estalinismo. Lo mismo sucede en otros continentes.

Nuestro partido cree que los Encuentros Internacionales de los Partidos Comunistas y Obreros son útiles y ciertamente deben continuar, en el contexto del intercambio y fermentación de puntos de vista y experiencias dentro del movimiento comunista y antiimperialista, del esfuerzo de coordinación. Pero para una reconstrucción esencial, una contraofensiva mucho más exitosa por parte del Movimiento Comunista Internacional, se necesita algo más. Es un esfuerzo conjunto de los Partidos Comunistas cuyas opiniones ideológicas y políticas se basan en el marxismo-leninismo, reconociendo el proyecto histórico de la construcción socialista en el siglo XX y su contribución –indistintamente de su final–, y la necesidad de la lucha por el socialismo.

El KKE ahora está más maduro que nunca para contribuir en esta dirección.

Camaradas,

El KKE es consciente de que el proceso de la reconstrucción revolucionaria será lento, difícil, vulnerable y se basará en la capacidad de los Partidos Comunistas para fortalecerse ideológica y organizativamente en sus países.

Superando las posiciones erróneas que dominaron el Movimiento Comunista Internacional en las últimas décadas y que se reproducen en diversas formas hoy en día, combina la acción revolucionaria con la teoría revolucionaria.

Construyendo bases sólidas en la clase obrera, en sectores estratégicos de la economía, reforzando su participación en el movimiento obrero y popular, fortalecerá cada Partido Comunista.

Este centenario de la fundación de la Internacional Comunista, debería ser un nuevo punto de partida para la reconstrucción revolucionaria del movimiento obrero y comunista internacional contra la acción contrarrevolucionaria de las hoy dominantes fuerzas del capitalismo y el atraso.

El lema del Manifiesto del Partido Comunista sigue siendo oportuno: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”

 

Opening speech of Dimitris Kutsumbas (KKE): ENGLISH, RUSSIAN and ARABIC VERSION

Discurso de Dimitris Kutsumbas (KKE): VERSÃO em LÍNGUA PORTUGUESA (cortesia do PCB)

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