Bashar Al-Assad no quiere convertir a Turquía en un enemigo de Siria.

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Ayer en una entrevista a la televisión siria, Bashar Al-Assad aseguró que no quería convertir a la vecina Turquía en un enemigo, a pesar del despliegue militar turco en el norte del país, que ha provocado un enfrentamiento entre ambos ejércitos.

«Debemos asegurarnos de no convertir a Turquía en un enemigo», dijo Assad en la entrevista. «Aquí es donde entra en juego el papel de los [países] amigos», dijo en referencia a Rusia e Irán. Sin embargo, el presidente sirio calificó a su homólogo turco Erdogan como «enemigo» por su política hostil contra el gobierno de Damasco.

A lo largo de la Guerra de Siria, con más de 370.000 muertos desde su estallido en 2011, Turquía ha apoyado a los grupos yihadistas contra el gobierno de Damasco. El ejército turco y las milicias asociadas a él también han llevado a cabo operaciones militares al otro lado de la frontera.

La ofensiva lanzada el 9 de octubre permitió que Turquía capturara una franja fronteriza de 120 kilómetros a expensas de la principal milicia kurda de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG).

La operación se suspendió en virtud de dos acuerdos separados con el gobierno turco.

Ankara quiere crear una zona de seguridad de unos 30 kilómetros de profundidad en territorio sirio, con el fin de evitar los movimientos kurdos a través de la frontera.

El objetivo es también repatriar a algunos de los 3,6 millones de refugiados sirios acogidos por Turquía desde 2011.

La ofensiva de Ankara dio a Damasco la oportunidad de desplegarse, por primera vez desde 2012, en varias zonas del norte de Siria como resultado de la petición de ayuda de los kurdos, que fueron abandonados por Washington a su suerte. El 7 de octubre Trump ordenó la retirada de sus tropas, lo que fue percibido como una traición por los kurdos.

«La entrada del ejército sirio [en el norte] significa la entrada del Estado», dijo Assad en la entrevista, añadiendo que la recuperación de la soberanía nacional en estas áreas y el desarme de las milicias kurdas será gradual.

En cuanto al acuerdo entre Ankara y Moscú, que prevé patrullas conjuntas turco-rusas a lo largo de la frontera, el Presidente sirio lo calificó de temporal. «Debemos distinguir entre objetivos estratégicos […] y enfoques tácticos», añadió.

Assad también se refirió a la situación en la región de Idleb, en el noroeste del país, que fue objeto de un acuerdo entre Rusia y Turquía en septiembre de 2018, que sigue siendo letra muerta. «Los turcos no han respetado ese acuerdo, pero gradualmente liberaremos Idlib […] mediante operaciones militares», dijo.

La región de Idleb es el último gran bastión yihadista en Siria.

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