Bajo los efectos de una guerra que empeora por momentos, las tropas imperialistas en el Sahel se enfrentan a un rechazo creciente entre los habitantes de Burkina Faso, Malí y Níger, como en los peores tiempos coloniales.

En Bamako, la capital de Mali, emite “Radio Patriota”, una cadena antimperialista instalada en una modesta vivienda particular donde todos los martes por la tarde, Ibrahima Kebé, de la asociación Faso Kanu, tiene su programa de debate. A mediados de octubre, trataron sobre la presencia de las tropas imperialistas en Mali.

“En nombre del pueblo francés, las multinacionales están saqueando nuestros recursos”, dijo Kébé al principio de la emisión. “El pueblo francés debe comprender que la política de los dirigentes franceses es sembrar la pobreza en nuestros países y empujar a nuestras poblaciones a emigrar hacia ustedes”.

Los dirigentes de la región son “lacayos locales a las órdenes de París”, añadió.

Cada vez son más los que piden la salida de los 4.500 soldados de la Operación Barjan desplegados en el Sahel, de los 13.000 efectivos de mantenimiento de la paz Minusma en Malí y de otros ejércitos imperialistas presentes en la región, desplegados en nombre de la lucha contra el terrorismo y la protección de los civiles.

El 12 de octubre unos 50 contenedores de Minusma fueron saqueados en el centro de Malí, mientras que 1.000 personas se concentraban en Uagadugu, la capital de la vecina Burkina Faso, contra las “fuerzas de ocupación”.

Desde principios de año en Níger se han convocado varias manifestaciones contra la presencia de tropas imperialistas, un movimiento que no parece estar coordinado pero que pone la manifiesto una resistencia incipiente.

“¿Cómo es posible que 20.000 soldados extranjeros no sean capaces de derrotar a 3.000 terroristas?”, pregunta Kebé por la radio. El despliegue de tropas imperialstas no para de crecer pero el terrorismo yihadista tampoco. ¿A qué han ido allá?, se preguntan los africanos.

“Su único objetivo es proteger sus intereses estratégicos y consolidar sus posiciones de dominio en la zona del Sahel”, asegura Gabin Korbeogo, de la Organización de la Juventud Democrática de Burkina Faso.

Los africanos vuelven sus ojos hacia la presidencia de Thomas Sankara (1983-1987), padre de la revolución burkinabé, anticolonialista y nacionalista, y cuya memoria sigue siendo venerada en Burkina Faso y en los países vecinos del Sahel.

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