Curso intensivo para tontos.

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La OTAN ha terminado su reunión. Nada de celebración por todo lo alto, nada de «reunión histórica». Las discrepancias son de tal calibre que quedó en una simple «reunión de líderes», por lo que nada de comunicados ni declaraciones. Y eso es lo que pretendía EEUU porque si no hay declaración final ni comunicado al uso, todo queda como estaba predispuesto: Rusia vuelve a ser mala malísima, China es una amenaza cada vez más amenazante, el ciberespacio es una nueva frontera a violar y la ciberseguridad y las tecnologías de quinta generación (5G), en donde China es mala malísima, tienen que ser «seguras y fiables».

Todos los medios de propaganda de la burguesía, la antigua y la nueva «progre» ya instalada en los cómodos sillones, han estado dos días divirtiéndose a costa de Trump, que si se ríen de él, que si patatín, que si patatán. ¡Menudos tontos! EEUU se ha salido con la suya sin esfuerzo. No es que sea mucho más relevante de lo que era, pero sólo os lo muestro para que veáis el grado de estupidez, ya cóngénita, de casi todo el mundo.

Al no haber declaración final ni comunicado, hay que centrarse en lo que dijo el secretario general, un socialdemócrata, por cierto, en la rueda de prensa -y las preguntas, ¡madre mía, qué nivel «periodístico»!- y lo que dijo fue, en síntesis:

– Compromiso de la OTAN para formar una fuerza de intervención de 30 batallones, 30 escuadrones aéreos y 30 naves de combate para que estén disponibles en 30 días. Es decir, para invadir países, derrocar gobiernos y lo que haga falta para los intereses de EEUU.
– Nuevo «plan de acción» contra el terrorismo. Es decir, más de lo mismo para justificar lo de antes.
– Aumento de la inversión en defensa hasta los 400.000 millones en los próximos cinco años que deberán incluirse en los presupuestos de defensa de cada país. Es decir, la pretensión de EEUU de que los miembros de la OTAN aporten un 2% de su presupuesto total a los gastos de armamento… estadounidense.

Así que hala, a reírse de Trump. Hay un refrán castellano que dice «échame pan y llámame tonto», es decir, yo recibo beneficios sin importarme las críticas si la recompensa merece la pena. A ver, listillos, listillas: ¿dónde está la «rebelión» europea? En ninguna parte.

Dicho esto, voy de nuevo al charco. Ya sabéis que esta es mi especialidad, meterme en charcos. Y es que soy como un niño: cuando veo un charco no puedo evitar la tentación de saltar dentro.

La OTAN puede gastar y gastar, pero está por detrás en calidad armamentística respecto a Rusia y comienza a estarlo respecto a China. El último desfile militar chino destapó el tarro de las esencias y, al mismo tiempo, aceleró el miedo occidental por la sofisticación de las armas exhibidas. EEUU ni siquiera puede recuperar el terreno perdido al menos durante 10 años, por lo que confía en la OTAN para que Rusia y China estén entretenidas por otro flanco.

Pero las cosas son como son. Y hay un hecho también cierto: la OTAN está en crisis porque cada vez es mayor la crítica a su papel. Es decir, dentro de los propios países que la integran. El tema del armamentismo ya no vende, y así se constató en un informe crucial del Instituto Internacional de Estudios de Seguridad que se reunió, como hace siempre, una semana antes de cualquier cumbre de la OTAN. Es el «Think Tank», el cerebrito de esa cosa (la OTAN) que según Macron está en «muerte cerebral». Y el cerebrito sabe que hay problemas entre la OTAN y Turquía, que hay diferencias entre Francia y EEUU, que «la OTAN sufre estrés» (sic) porque «las amenazas» ya llegan desde todas partes como el Ártico y, sorprendeos, el Brexit británico. Estos días estamos a vueltas con el cambio climático y yo, que soy viejo como los elefantes y tengo casi una memoria como ellos, recuerdo que en los últimos tres años la OTAN ha venido incluyendo este tema en todas sus justificaciones de existencia. Pues resulta que ahora ¡ha desaparecido! ¡puf!, así, de golpe. Debe ser porque ahora ya tenemos a una heroína que nos salvará del desastre climático y no es necesaria la OTAN para ello.

Ironías a parte, este cerebrito se dedicó a otra cosa mucho más importante que todo lo anterior: estudiar cómo la OTAN puede obtener apoyo político. Si eso preocupa sólo puede ser por una razón: porque es muy escaso. Y se recuerda que la OTAN es una organización político-militar. Por lo tanto, todos los «desafíos» (Rusia, China, etc.) tienen que abordarse, también, desde un punto de vista político. Y para ello hay que buscar apoyos. ¿Dónde, os preguntaréis? Pues muy fácil: en las ONGs y en los medios de propaganda (mal llamados de comunicación). Como suena. Mirad esto.

Desde hace un par de decenios las ONGs no son otra cosa que Organizaciones ParaGubernamentales, son otro brazo de la política exterior de los gobiernos occidentales, dispuestas a lo que sea para defender cualquier cosa, sin importar lo falsa o ridícula que sea, con tal de asegurar su fuente de financiación y mantener con soltura cualquier tipo de tontería. Como que la OTAN es válida y necesaria y que Rusia y China no solo son malas, sino de lo peor.

El Lince

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