Estado de arte.

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Que siento un profundo desprecio por los medios de propaganda (mal llamados de comunicación) es notorio para quienes seguís esta página. Incluso por quienes trabajan en ellos y que asumen e interiorizan todo lo que representan y a quién representan. El caso de la epidemia del coronavirus es otro más de los tantos. Por eso el otro día os hablaba de los miles de héroes y heroínas que han acudido voluntariamente a combatir el coronavirus. Lo que no dije es que en su inmensa mayoría son militantes del Partido Comunista. Y lo que no dije tampoco es que la Organización Mundial de la Salud ha dicho públicamente que está “impresionada” por la respuesta china al coronavirus.

Pero basta que la OMS haya dicho eso para que los medios de propaganda hayan arremetido, en tromba, con la historia de que China oculta datos, que no da información fiable, que hay muchos más muertos y afectados, que no hay camas, que no hay equipos, que no hay medicinas, que no hay….

Con una epidemia de estas características es lógico que haya algún tipo de escasez, por eso hay peticiones públicas, repito, públicas para que todo el mundo que pueda done suministros: ropa protectora, máscaras, lo que se pueda utilizar. También se dice públicamente que algunas de las cosas que llegan no cumplen con los requisitos para uso médico. y se dice en todas partes, desde arriba hasta abajo.

China es el gran enemigo (como Rusia o como Irán o Corea del Norte o, incluso Siria o Venezuela y la siempre maltratada Cuba, en otro nivel) y contra ellos vale todo. Y ahí están los buitres haciendo alarde de todas sus estupideces, otra vez. Y otra vez los drogadictos consumen y se enganchan a esas estupideces.

El día 29, en Ginebra, María Van Der Kerkhove, investigadora del Instituto Pasteur (Francia) una de las principales epidemiólogas de la Organización Mundial de la Salud y Directora Ejecutiva del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS ha decidido que ya basta de tantas estupideces y tonterías que se dicen en los medios de propaganda occidentales. Y lo ha hecho en el marco de la reunión que mantuvo la OMS para abordar el brote de coronavirus en el que declaró la emergencia sanitaria internacional. Y lo que ha dicho no tiene desperdicio. En síntesis:

– Una de las razones por las que el crecimiento en los diagnósticos de coronavirus ha sido tan rápido es porque el gobierno chino había publicado un mapeo completo del genoma de la nueva variante pocos días después del brote incial, lo que hizo el diagnóstico mucho más fácil.

– China y los científicos chinos han realizado probablemente la caracterización más rápida de un nuevo patógeno en la historia, y eso se compartió de inmediato.

Históricamente no tiene precedentes que toda la secuencia del genoma de un nuevo virus se publique pocos días después de la primera aparición del virus.

– China está haciendo lo correcto, y está respondiendo de forma masiva. Tenemos la certeza de la determinación absoluta, implacable y centrada del gobierno de China para poner la salud de las personas en China por encima de cualquier otra cosa.

No suelo hablar de toda esta plaga de imbéciles de los medios de propaganda, pero ahora lo haré de forma expresa. Varias de las preguntas que se le hicieron fue sobre la “transparencia” del gobierno chino y si daba información fiable. La respuesta fue antológica: “Ha sido de un estado de arte, desde muy temprano, en una cantidad extremadamente impresionante y con actualizaciones constantes desde el 31 de diciembre”.

Y para que no quedasen dudas Tedros Adhanom, Director General de la OMS dijo: “El conocimiento tan detallado del presidente Xi Jinping y de los ministros de Salud y de Exteriores me han dejado muy animado e impresionado. Esto es para mí un tipo de liderazgo muy raro. El nivel de compromiso [de la dirigencia] en China es increíble. Voy a elogiar a China una y otra vez porque sus acciones de hecho han ayudado a reducir la propagación del nuevo coronavirus a otros países. Diremos la verdad y esa es la verdad”.

Pero nada, historias que caen en saco roto. Sólo falta decir que la OMS está plegándose a las presiones de China o que tanto Adhanom como Van Der Kerkhove son filocomunistas. Porque toda esta histeria de los medios de propaganda se reproduce justamente cuando el psicópata Mike Pompeo -recordad, ese que no tuvo reparos en decir que “mentimos, engañamos, asesinamos” recordando su paso como director de la CIA- acaba de decir que “el Partido Comunista chino representa la amenaza central de nuestro tiempo”.

Frente a ello hay que salir y decir que China tiene una nueva generación de expertos en biología molecular, microbiología y bioquímica superior a la de cualquier otro país en estos momentos. Son quienes están ahora en la vanguardia de la lucha contra el coronavirus.

Se habla de “enfermeras anónimas por miedo a la represión” que denuncian tal cosa, tal otra. Difícil de creer cuando el grueso del contingente que está tratando a los afectados es voluntario, es decir, se juegan su propio pellejo para combatir el brote del virus. Por eso sigo con el “Diario de Enfermeras“, que recoge los testimonios de las voluntarias que han ido a Wuhan a combatir el coronavirus. Hoy es el turno de Zha Quiongfang, 29 años.

“Hoy es 29 de enero, quinto día de nuestra estancia en Wuhan. Finalmente salió el sol, pero hay niebla o neblina aunque no sé si es por la calidad del aire. Ver el sol me hace sentir bien. Hoy puedo controlar mi propio horario por la mañana, así que ayudaré a recibir nuevos lotes de suministros médicos que nos han llegado desde el hospital de Renji. Los colegas y camaradas de Renji sabían que el clima en Wuhan es relativamente frío, por lo que nos han comprado ropa interior térmica. Estos días me han estado llamando colegas, amigos e, incluso, pacientes que han sabido que estaba aquí de voluntaria y todos me han preguntado cómo pueden ayudar. Eso me ha conmovido y les he mandado una foto que me hice en el consultorio, al lado del cartel que dice ¡Wuhan, vamos!” como una muestra de mi determinación de perseverar aquí para combatir la epidemia.

El amor del pueblo chino ante la epidemia es desinteresado. Aunque estamos en primera línea, tenemos un fuerte respaldo de toda la sociedad tras nosotros. Creo que con los esfuerzos concertados de todos, definitivamente superaremos las dificultades y ganaremos esta batalla. Mi turno de trabajo son 12 horas, de 8 de la noche a 8 de la mañana, por lo que no puedo evitar sentirme un poco estresada, pero también lo están los integrantes de mi grupo, donde hay incluso quien es diabético. Pero todos nos sobreponemos porque, como dice el cartel donde me hice la foto ¡Wuhan, vamos!”.

En estos momentos el personal sanitario que está combatiendo el coronavirus, en su inmensa mayoría voluntario, es de 6.129 personas provenientes de 29 regiones provinciales de China.

El Lince

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