Cerrar y abrir.

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Lección de Barrio Sésamo. La huelga general en Italia convocada hoy para exigir el cierre de las empresas no esenciales – y un parón simbólico en las empresas esenciales- ha tenido un seguimiento desigual. En Lombardía y Lazio ha sido prácticamente total, mientras que en el resto del país ha ido por partes: en Nápoles, por ejemplo, en la planta de la empresa Avio (que fabrica motores de aviones) han ido a trabajar 400 de sus 1.500 empleados. Más o menos esa ha sido la tónica en las principales empresas, un seguimiento aproximado del 70% tanto en una modalidad, el paro total, como en el paro simbólico.

El gobierno, una coalición entre el Partido Democrático (ex-ex comunistas -lo de ex repetido es porque son ex comunistas y ex socialistas y ahora serán ex socialdemócratas-) y el Movimiento 5 Estrellas ha tenido que ceder algo ante la presión de la huelga. Huelga, recuerdo, no convocada por los grandes sindicatos sino por uno pequeño, la Unión Sindical de Base. Pero que ha hecho daño y ha demostrado que cuando se pelea, se gana. Incluso en condiciones casi imposibles.

Ayer por la mañana hubo una reunión de urgencia entre el gobierno y los sindicatos para intentar parar la huelga, pero no fue la única. A última hora de la tarde, 21’15 horas exactamente, los sindicatos volvieron a reunirse con el gobierno por videoconferencia y hoy, a las 12 de la mañana, lo han vuelto a hacer. Todo ello como consecuencia de la huelga.

En conclusión: el gobierno reconoce ahora que se pueden reducir, “algunos drásticamente”, los sectores que están trabajando porque en los permitidos hasta ahora hay “algunas inconsistencias”. Hay que mencionar que el ministro de Economía es un ex-ex comunista, para más recochineo.

Aunque los sindicatos se mostraron de acuerdo, no arrancaron al gobierno un compromiso claro de cuándo se producirá ese decreto para cerrar empresas no esenciales, ni de qué sectores, aunque confían que sea el próximo lunes.

La CGIL, el sindicato mayoritario, volvió a dar una muestra de lo que es: “hemos venido con una actitud constructiva, queremos examinar qué hay que eliminar y qué mantener, ninguno de nosotros quiere una medida de cierre por tiempo indefinido, pero necesitamos restringir la actividad y la exposición de las personas porque el objetivo es detener el coronavirus, no el país”. Ahora, lo dicen ahora cuando ha tenido que ser un pequeño sindicato quien iniciase la rebelión.

La USB les puede ayudar: según sus estimaciones, solo en Brescia se podrían cerrar 600 empresas no esenciales, mil en Milán. Y así hasta reducir drásticamente el número de las 800.000 empresas no esenciales que están abiertas en estos momentos. Y ¿cuáles son? Si ayer os mencionaba las de armas o los almacenes de distribución de Amazon, ahora se puede añadir que también están abiertas las que fabrican cosméticos, motores para secadores de pelo, aspiradoras, cremalleras, gomas de borrar…

Y mientras tanto, el número de afectados está en 69.176 (3.612 más que ayer) y el de muertos en 6.820 (743 más que ayer).

El Lince

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