Sopa de Wuhan es como la sopa de letras mexicana: hay de todo. Literalmente con los textos ahí publicados puedes armar o reforzar las ideas o el argumento que mejor te parezca para explicarte desde la izquierda (posmoderna) lo que está generando el Covid 19 en el mundo. Sin embargo, el eclecticismo que muestra la  Sopa de Wuhan es un buen pretexto (a modo de sparring) para continuar el debate, retomar algunas ideas (otras no) que nos ayudan a nutrir el análisis de la realidad con la marcada intención de transformarla.

A las y los intelectuales que escriben en la Sopa de Wuhan les sobran doctorados y reconocimientos, pero a la mayoría les falta lucha de clases, mucha lucha de clases.

Unas y unos piensan que con el covid-19 muere también el neoliberalismo, otros más optimistas, creen que muere el capitalismo, incluso nos hablan de una tercera etapa del comunismo. El sujeto revolucionario (o sujetos para no salirnos de lo posmoderno) ahora es un virus,  no un conjunto de personas, no una clase, un sector o la sociedad en general. ¡Ahora resulta que un virus vino a resolver lo que la conciencia y organización del pueblo no ha podido hacer durante tantos años!: Derrotar al neoliberalismo y al capitalismo.

Otros y otras piensan que si bien el virus no va a derrotar de manera mecánica al neoliberalismo y mucho menos al capitalismo, si es una oportunidad para que la sociedad cobre conciencia de que es necesario un cambio o una adecuación del sistema actual.

Por ejemplo; Zizek plantea ante la pandemia y la respuesta de los Estados lo siguiente:

“Pero quizás otro virus ideológico, y mucho más beneficioso, se propagará y con suerte nos infectará: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global”.

Zizek piensa, con cierto grado de optimismo (quizá) y más de esperanza (con suerte), que aparezca (como el otro virus) ese virus ideológico que haga pensar a la humanidad en una sociedad distinta como si los procesos históricos se dieran por generación espontánea, sin sujetos históricos, sin organización, sin lucha. Y así como él hay muchos que en resumidas cuentas piensan que algo bueno tiene que salir de todo esto, pero no dicen el cómo sucederá eso en términos programáticos y organizativos (salvo eso de un golpe a lo Kill Bill al capitalismo).  Tal vez porque efectivamente están muy lejos de esos mismos procesos de lucha.

En la misma línea optimista, algunos y algunas piensan que con el covid-19 se acaba el neoliberalismo y los Estados regresarán a una especie de Estado benefactor (lo cual contribuye a sostener al capitalismo, dirán los más críticos). En México, a eso se refiere Obrador, con eso de que la pandemia le vino como anillo al dedo, pues, a su juicio, le permite avanzar más rápido en ese ideal de poder lograr que México tenga lo que nunca ha tenido: el Estado de bienestar.

Por un lado la pequeña burguesía radicalizada piensa y sueña con que el virus derrumbe el neoliberalismo o al menos contribuya a derrumbarlo. La pequeña burguesía moderada, socialdemócrata, piensa que el virus puede hacer posible el regreso a una especie de Estado benefactor, aun “capitalismo más humano”.

“Es impresionante el capital desplegado en estos días, prueba de que cuando hay voluntad se pueden hacer las cosas de maneras bien diferentes”, nos dice Patricia Manrique demostrando que cambiar o no el modelo neoliberal es una cuestión también de voluntad política y que si no lo han hecho es porque los Estados no han querido hacerlo.

Sin embargo, del lado de los menos optimistas, más que ver en el virus derrumbes u oportunidades de construir un capitalismo menos salvaje, nos comparten una preocupación:

“Y se deduce que la metáfora de [Emmanuel] Macron, “estamos en guerra”, es correcta: Guerra o epidemia, el Estado es obligado, incluso yendo más allá el juego normal de su naturaleza de clase, a aplicar prácticas tanto más autoritarias como más globales para evitar una catástrofe estratégica.” Dice Alain Badiu

En este sentido, la existencia del covid-19 más que una oportunidad para el cambio desde los sujetos sociales es una oportunidad de cambio para la Burguesía para afianzar el modelo capitalista en su versión más autoritaria y fascista. Incluso algunos piensan que el virus, creado o no por un laboratorio capitalista, servirá a las potencias mundiales para recomponer geopolíticamente el sistema capitalista e imponer a la sociedad mayor explotación y opresión. Unos incluso ya dan por vencedor a China y dan por hecho el derrumbe de la hegemonía norteamericana.

Ahora bien, es justo rescatar a quienes no dejan en la existencia de un virus la suerte para bien o para mal de la humanidad. En este sentido, el más lúcido, a mi juicio, es Atilio Borón, Siguiendo a Lenin (y éste a su vez a Marx), nos dice, que el capitalismo no puede derrumbarse o caerse por sí sólo, menos si no existe la fuerza social que lo haga caer o que lo entierre.

La pandemia puede ser una oportunidad más para seguir luchando contra el neoliberalismo y el capitalismo si existen las fuerzas sociales (con sentido histórico de clase), que asuman como con tal esa tarea y la materialicen programáticamente. De lo contrario efectivamente el capitalismo se reconfigurará y como sistema seguirá existiendo. Y si estas fuerzas sociales están menguadas, debilitadas o dispersas, la tarea es concientizar, organizar y luchar; luchar hasta el fin, como quería Fidel, nos dice Atilio Borón.

Las tareas para las fuerzas sociales será ardua y la lección histórica es que no podemos esperar a que la alternativa o el cambio venga de fuera, ni siquiera de un virus. Tampoco podemos dejar a la suerte el que cambie el mundo para bien, ni debemos aferrarnos a una esperanza sin sustento material.

No podemos dejar la revolución en manos del virus, termina diciéndonos, Byung-Chul Han, ni en manos de los que sólo interpretan el mundo pero no lo transforman real y materialmente, diría yo.

Héctor Cerezo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.