En estos días aciagos que vivimos en las últimas semanas se ha puesto más de manifiesto que nunca de qué manera afronta cada país, y por tanto cada modelo socioeconómico, la pandemia del coronavirus Covid-19.

Con todos los matices posibles, el mundo del siglo XXI sigue dividido en dos bloques socioeconómicos diferenciados, no valen las teorías alternativas por mucho que algunos se empeñen en inventarlas, solo existe el bloque capitalista-imperialista y el bloque que transita hacia el modelo socialista-comunista, no hay tercera vía socialdemócrata ni capitalismo con rostro humano.

Es cierto que se pueden matizar muchos aspectos sociales y económicos de quienes optan por el segundo camino, el del socialismo, y que hay países más y menos avanzados en este sentido, pero los acontecimientos actuales han puesto demasiadas cosas en su sitio y hay un aspecto que ha hecho la brecha entre ambos bloques más evidente que nunca es éstos últimos años, la solidaridad, con los «propios» y con los «ajenos».

En estos días de terrible emergencia sanitaria y humana se ha destapado más que nunca el carácter asesino y anti-humano del capitalismo, viendo cómo decenas de dirigentes del mundo capitalista hacían llamamientos para dejar morir a las personas y así salvar a las empresas o la banca, también vimos como en los primeros días de la crisis permanecían inalterados los envíos de tropas estadounidenses a otros países para maniobras militares o su participación en guerras contra los pueblos del mundo.

De hecho, ni una sola de las guerras desatadas por el imperialismo en el mundo ha sido detenida, ni siquiera tras el llamado de Naciones Unidas en este sentido, de hecho, algunas guerras se han recrudecido aprovechando que los medios de comunicación están «distraídos» cubriendo las noticias sobre la pandemia.

También las sanciones ilegales y unilaterales impuestas por los países capitalistas siguen en pié. Países socialistas y otros que no siendo socialistas, luchan por conservar su independencia y su soberanía, llevan décadas sufriendo estas sanciones. En esta línea incluso, el pasado día 26 de marzo, ocho países sobre los que pesan sanciones, bloqueos y otras medidas ilegales, la República Popular China, la Federación de Rusia, la República de Cuba, la República Bolivariana de Venezuela, la República Islámica de Irán, la República Popular Democrática de Corea, la República de Nicaragua y la República Árabe Siria, redactaron y enviaron un extenso y acertado comunicado conjunto al Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, para que la ONU ejerza su responsabilidad y estas sanciones sean levantadas de inmediato, máxime en medio tan devastadora pandemia a nivel mundial.

Podemos decir por tanto, que el capitalismo en plena pandemia, exporta miseria, guerra, rapiña, saqueos y muerte y sigue protegiendo, cómo no podía ser de otra manera, a las empresas y al capital, por encima de las personas, esta es su naturaleza y esa seguirá siendo.

En el estado español, tenemos el más claro y cercano ejemplo para dar claridad a esto, un estado que en los últimos 10 años de crisis, ha reducido en 1.000 millones anuales las partidas presupuestarias para sanidad y ha recortado plantillas, mientras los gastos militares ascendían a más de 18.000 millones anuales y las subidas presupuestarias de «defensa» ascendían a un ritmo de más de 2.000 millones de euros por año.

Mientras el personal sanitario español se veía obligado a emigrar para ser explotado en el extranjero u obligado a engrosar las filas del paro, la participación de las Fuerzas Armadas españolas en misiones imperialistas en el extranjero al servicio de la OTAN, de la UE y de EEUU, en más de 20 países, aumentaban sin cesar, sumando casi 3.000 militares (contando las rotaciones de personal, más de 10.000) y sumando un coste anual oficial (el real será obviamente mucho mayor), de más de 1.100 millones de euros.

Podemos decir sin vacilar por tanto, que el capitalismo solo exporta explotación, miseria y muerte, incluso en medio de esta pandemia, mientras el socialismo ha vuelto a dar una lección al mundo y ha vuelto a poner de manifiesto la superioridad y la necesidad de la sociedad socialista, y lo ha hecho con el ejemplo de la solidaridad internacionalista.

La isla socialista de Cuba ha enviado personal médico y de enfermería a más de 30 países, incluyendo países europeos como Andorra e Italia (tercera economía de la Zona Euro), para colaborar en la lucha contra el coronavirus, mientras la Unión Europea o Estados Unidos se lavaban las manos. Además el medicamento cubano Interferón Alfa 2B ha sido solicitado también por un gran número de países para paliar los efectos de la pandemia. Esto sin embargo no es ninguna novedad, puesto que Cuba mantiene presencia médica en más de 60 países desde hace décadas. En 2019, el personal sanitario cubano en el extranjero superaba la cifra de 28.000 profesionales y pudiendo afirmar así que la solidaridad está en el ADN de la Revolución Cubana.

La República Popular China, epicentro de la epidemia en semanas pasadas y ahora máximo exponente de éxito el el combate de la enfermedad, envía ahora ingentes cantidades de material sanitario y personal médico a decenas de países del mundo.

La República Socialista de Vietnam por su parte enviará 400 kits de detección del coronavirus a Italia, equivalentes a 2.000 hisopos. Vietnam ha logrado desarrollar una prueba muy efectiva para detectar la presencia del Covid-19, ya que los kits vietnamitas utilizan técnicas de biología molecular, incluida la reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa, y además se han producido en un tiempo récord gracias a la rápida financiación gobierno comunista de Hanoi.

Por su parte, el líder de la República Popular Democrática de Corea, Kim Jong Un, envío una misiva a su contraparte surcoreana Moon Jae In hace unas semanas, afirmando que cualquier apoyo o ayuda que necesitaran para combatir el Covid-19 sería brindada por su país.

La RPDC además ha demostrado una gran capacidad de prevención contra el Covid-19, cuyos resultados saltan a la vista, 0 casos de contagiados en el país.

La contención de la enfermedad en estos paísesi, con una transmisión prácticamente ya detenida en China (81.620 casos), controlada en Cuba (233), Vietnam (233) y Laos (10), e inexistente en Corea (0), la protección de las personas por encima de las empresas y el capital, la rápida respuesta para la creación de protocolos de seguridad y contención, la construcción de infraestructuras y la movilización de recursos económicos y humanos y sobretodo, las muestras de solidaridad con el resto del mundo, han dejado en más evidencia si cabe al decrépito e inhumano sistema capitalista y han resaltado las bondades del socialismo.

El Socialismo-Comunismo no es una alternativa, es una necesidad, es la única garantía de salvar a la humanidad y al planeta de la debacle capitalista y por alcanzarlo debemos hacer cuantos esfuerzos sean necesarios. Ahora si podemos concluir con más sentido que nunca, con una frase que nos ha acompañado siempre a los y las revolucionarias:

Socialismo o barbarie.

Yuri Pérez

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