Soliman el magnífico y Erdogan el idiota

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Darío Herchhoren.— Hace pocas fechas, en una entrada de nuestro puño y letra caracterizamos a Turquía como un pollo sin cabeza, y especialmente a su presidente Recep Tayik Erdogan, como alguien sin rumbo y con una política exterior incomprensible, pasando de cero problemas con los paises vecinos a broncas con todos los vecinos.

Erdogan, un político de ideología fascista, llegó al gobierno de Turquía en elecciones «democráticas», luego de desplazar a su amigo del alma Gull, que le había acompañado en toda su peripecia política. Erdogan es un hombre proveniente del gran bazar de Estambul, es un comerciante y falsificador conocido de marcas de ropa como Levis, Lacoste, Ralph Laurent, Fred Perry y otras, y de relojes Rolex, Omega, Girard Perregaux, Ulises Nardin entre muchas otras cosas falsas como bolsos de mujer Prada, que vienen hasta con un certificado de autenticidad, y se venden en todos los mercadillos de Europa.

Para eso se asoció con su ministro de exteriores Mevlut Cavusoglu, que es en realidad el dueño de estas fábricas de falsificaciones, empleando a miles de refugiados sirios huidos de la guerra contra los yihadistas, pagándoles salarios de hambre.

Erdogan era amigo personal de Haffez El Assad, padre de Bachar el Assad, al punto de veranear juntos con sus familias. De buenas a primeras Erdogan se convirtió en enemigo de Siria, y la explicación hay que buscarla no en una acción política de Erdogan, sino en su enome y desmedido deseo de ganar dinero a costa de lo que sea.

En efecto, el hijo mayor de Erdogan encontró un lucrativo negocio, comprando el petróleo sirio robado por los yihadistas en los territorios que ocupaban, para lo cual dispuso de una enorme flota de camiones cisterna, que llevaban lo robado a Turquía.

Este negocio se acabó cuando el gobierno sirio llamó a las puertas de Rusia, solicitando su ayuda para repeler el artero ataque de los milicianos yihadistas.

La intervención de Rusia en la guerra de Siria ha dado un giro copernicano y Siria al día de hoy prácticamente ha ganado la guerra.

Hace unos pocos años, el gobierno ruso alertó a Erdogan sobre un golpe de estado que se estaba gestando en su contra, y esa información preciosa, permitió que Erdogan salvara su gobierno y quizá también su vida.

El derribo de un caza ruso por aviones turcos llevó las relaciones entre ambos países a un punto de congelamiento y Rusia inició un boicot a las verduras y frutas turcas que llenaban los mercados rusos, con lo cual los granjeros turcos se arruinaban. Eso llevó a Erdogan a pedir disculpas a Rusia, y lamentar el incidente, ya que Erdogan dijo que «lamento la muerte de un piloto ruso como si fuera turco».

Poco después, Turquía mandó una delegación militar a Rusia para comprar los sistemas rusos antiaéreos S 300 y S 400, lo cual irritó a la OTAN, y Erdogan entonces ordenó cerrar la base de Incirlik de la OTAN en su territorio.

Pero ahora Erdogan vuelve a las andadas, y apoya a los terroristas en Siria mandando fuerzas militares al norte de Siria, y vuelve a la vieja amistad con los EEUU. Se ha convertido en el «enfant terrible» de los yanquis en medio oriente. Rusia mientras tanto sigue con su política en Siria y parece que va a tener bases también en Egipto, ante los planes de la OTAN de atacar a Rusia desde diversos puntos cercanos a ella. Rusia tiene experiencia en estas lides y Erdogan no es capaz de torcerle la mano.

Desde hace algún tiempo, se viene comparando a Erdogan con Solimán el magnífico y para esa comparación veamos quien era Solimán.

En el siglo XV, gobernó Turquía como sultán, y se destacó por su prudencia, y por llevar las fronteras de su reino hasta donde nunca habían llegado antes, haciendo de Turquía una gran potencia militar y económica. Turquía ocupó toda Asia Menor hasta el golfo de Aden, el norte de África incluyendo Egipto, Libia y Túnez, y en Europa llevó sus armas hasta Viena y la ciudad húngara de Pest (luego Budapest), gobernó casi medio siglo, y era un poeta y músico notable. Su imperio se desmoronó en el siglo XX, con el fin de la primera guerra mundial, y ello llevó a que se creara la nueva Turquía con Mustafá Kemal Ataturk, el «padre de los turcos».

¿Podemos comparar a Erdogan con Solimán? Evidentemente no. Soliman era un hombre brillante, y Erdogan es un idiota que va a hundir a su país. Pero cuidado con él. Puede ser muy peligroso por su imprevisibilidad.

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