Novedosa molécula muestra promisorios resultados frente a la COVID-19

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) puso a disposición del sistema nacional de Salud no solo su capacidad para producir el Interferón Alfa 2B Humano Recombinante, sino también analizó y sometió a la consideración de los especialistas médicos cubanos las investigaciones vinculadas con el desarrollo de nuevas moléculas

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Orfilio Peláez.— Comprometido en la lucha contra la COVID-19 desde el inicio de la pandemia, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) puso a disposición del sistema nacional de Salud no solo su capacidad para producir el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, sino también analizó y sometió a la consideración de los especialistas médicos cubanos las investigaciones vinculadas con el desarrollo de nuevas moléculas, que tenían lugar en esa institución científica perteneciente al grupo empresarial BioCubaFarma.

Uno de los ejemplos más difundidos en los medios de prensa durante las últimas semanas es el caso de la denominada CIGB-258, cuyo mecanismo de acción verificado en los ensayos clínicos apuntaba a que podría tener un impacto positivo en el tratamiento de determinado estadio de la peligrosa enfermedad.

Sobre la  experiencia acumulada hasta el momento en Cuba con el empleo de ese producto y las propiedades que validan su incorporación en el combate al contagioso nuevo coronavirus, la doctora Gillian Martínez Donato, investigadora del CIGB y gerente de ese proyecto científico, respondió el siguiente cuestionario a Granma.

–¿Qué es el CIGB-258?

–Es un péptido inmunomodulador, derivado de la proteína celular de respuesta al estrés, conocida como HSP60 por el término en inglés heat shock protein 60. La referida molécula fue diseñada por herramientas bioinformáticas y se obtiene por síntesis química.

«Tiene funciones asociadas con la regulación del sistema inmunológico. Esta proteína aumenta su concentración durante las infecciones virales y procesos inflamatorios. Los péptidos (fragmentos proteicos de bajo peso molecular) derivados de la HSP60 pueden constituir una señal de peligro para el sistema inmunológico y hacer que este produzca una respuesta para eliminar los patógenos.

«Otros péptidos de la hsp60 tienen función inmunoreguladora y, una vez que se eliminan los patógenos, dichos péptidos contribuyen a regular la magnitud de la respuesta inflamatoria. El CIGB-258 fue diseñado para activar esencialmente los mecanismos que controlan y disminuyen los procesos inflamatorios.

«Este péptido ha demostrado ser seguro con evidencias de eficacia en un estudio clínico fase I en pacientes con artritis reumatoide, al lograr reducir la actividad clínica asociada a esa dolencia, incluyendo la sinovitis y el edema en las manos de los pacientes.

«Esas evidencias  se asocian a la disminución del proceso de inflamación, que causa el sistema inmunológico en este tipo de enfermedad. Se corroboró, además, que en estos pacientes disminuyeron las concentraciones de citocinas inflamatorias (moléculas producidas por el sistema inmunológico). Actualmente está en curso un estudio clínico fase II en 187 pacientes con artritis reumatoide, cuyos resultados estarán listos a finales de 2020».

–¿Por qué se pensó en el uso del CIGB-258  para la COVID-19?

–La infección con SARS-COV-2 se ha extendido rápidamente por el mundo. Mientras el 80 % de los contagiados experimentan síntomas leves similares a los de una gripe común o no presentan síntomas, el 20 % pudiera evolucionar a un estado grave o crítico de la enfermedad.

«Datos estadísticos reflejan que, como promedio, el 80 % de los pacientes críticos tienen un desenlace fatal y la causa fundamental se relaciona con el distrés respiratorio agudo. Este distrés respiratorio lo provoca una reacción inflamatoria exagerada del sistema inmunológico ante la infección con el virus. La literatura científica le llama a este tipo de reacción «tormenta de citosinas», ya que se incrementan abruptamente estas moléculas, secretadas por células del sistema inmunológico.

«Tal cuadro de hiperinflamación puede desencadenar un colapso cardiovascular, fallo de múltiples órganos y la muerte en los pacientes con la COVID-19.

«Tomando en cuenta el mecanismo de acción del CIGB-258, vinculado a la regulación de la inflamación, y los resultados en estudios clínicos, que demostraron la seguridad y evidencias de reducción de los procesos de inflamación articulares y sistémicos, el cigb presentó al Centro Estatal para el Control de los Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), la solicitud de su uso en pacientes confirmados de la COVID-19 en los estadios graves y críticos.

«Dicha petición fue aprobada, y de ese modo comenzó su uso en nuestro país».

–¿Qué resultados muestra el uso de este medicamento?

–Hasta el 5 de mayo habían recibido la terapia con este péptido un total de 31 pacientes, 12 comenzaron la terapia en estado grave y 19 en estado crítico. En los pacientes graves la sobrevida fue del 92 %, y en el caso de los críticos  fue del 73 %, después del tratamiento con CIGB-258. Visto en su conjunto, la sobrevida para todos los enfermos, incluyendo los graves y críticos, fue de un 81 %.

«Estos resultados realmente son muy alentadores, sobre todo porque se ha descrito en reportes internacionales que la tasa de sobrevida de los pacientes en la COVID-19 en estado crítico no sobrepasa el 30 %. «Continuamos acumulando evidencias para llegar a conclusiones sobre la efectividad del CIGB-258 en la COVID-19», afirmó.

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