Lo que podría ser un caso más de brutalidad policial con tintes racistas contra los negros estadounidenses, que las estadísticas oficiales corroboran, se ha transformado en una ola global de rechazo. Según publicaba la web de BBC News, la población negra tiene el doble de posibilidades de morir en un enfrentamiento con la policía que un blanco, el porcentaje de muertes en manos de la policía de negros respecto el total es del 24% cuando representan el 13% de la población total. La proporción de población reclusa negra es de 2.272 por cada 100.000 adultos afrodescendientes, por 392 de cada 100.000 entre los blancos, lo que supone 6 veces más. El 33% de los reclusos son negros por el 30% de blancos, aunque estos representan el 60% de la población adulta en EEUU, por el 12% de negros. Por último, 1 de cada 3 jóvenes negros entre 18 y 30 años están en la cárcel o en libertad condicional.
La discriminación contra las minorías y el racismo siguen siendo una lacra social no solo en los Estados Unidos, sino también en demasiadas partes del mundo. Por fin se está levantando la voz por todos aquellos y aquellas que hasta ahora no se han atrevido a hacerlo por miedo a las consecuencias, y no solo lo están haciendo quienes sufren en sus propias carnes la vulneración de sus derechos fundamentales, sino que también lo están haciendo masivamente los blancos.

En la declaración que ha publicado el Consejo Económico y Social europeo “El grito #Icantbreathe es una lección para todos nosotros para exigir justicia contra el racismo”, que firman su presidente Luca Jahier y el representante de CCOO en el Grupo II de los trabajadores y Presidente del Grupo de Derecho Fundamental y Estado de Derecho, José Antonio Moreno, se afirma, y desde CCOO compartimos plenamente, que “el principio del Estado de Derecho se basa en la idea de que todos somos iguales ante la ley y debemos ser tratados de manera justa e imparcial. No puede haber justicia si no se confía en las instituciones cuya función es proteger y hacer justicia. No puede haber Estado de derecho si «la ley y el orden» son selectivos y no protegen a la totalidad de la población de manera equitativa e imparcial… debemos enfrentar y cambiar un problema estructural profundamente arraigado. Esto requiere una vigilancia continua. El racismo institucional está viciosamente arraigado en nuestras sociedades y se ha infiltrado tanto en nuestros pensamientos que no basta con declarar la solidaridad y la indignación. Debemos detectar y actuar con decisión contra los patrones de pensamiento y acciones discriminatorias en todos los ámbitos de la vida”

Pero lo que también se está poniendo de manifiesto con las protestas ciudadanas que exigen justicia para George Floyd y recuerdan que “Las Vidas Negras Importan” (“Black Lives Matter”), es que no solo se trata de una cuestión de racismo, sino también de lucha de clases sociales que se entremezclan. De nuevo, las cifras hablan por sí solas: el doble de negros que de blancos son pobres y están desempleados. Los hogares pobres negros son 10 veces más que los blancos, ya que la renta neta mediana de los primeros es de 17.600$ anuales por 171.000$ de los blancos (los hogares latinos tienen una renta de 20.700$). Esta desigualdad social y económica lleva a elevar la tasa de mortalidad infantil hasta el 11,4 por mil habitantes en el caso de los negros por un 4,9 por mil entre los blancos.

La pandemia del COVID19 ha aumentado las diferencias, puesto que el virus afecta más y con peores consecuencias a los más vulnerables socialmente; así, en la ciudad de Nueva York el 8 de abril, el 28% de las personas muertas por coronavirus eran negras y el 34% latinas. Las causas de esta mayor afectación son socioeconómicas, como las peores condiciones de salud como consecuencia de que, por ejemplo el 19% de los afrodescendientes no tienen un seguro social, un menor acceso a los servicios de salud, no disponen de ingresos ni ahorros, ocupan puestos de trabajos esenciales con mayor exposición y precariedad, y se han visto obligados a seguir trabajando pese al riesgo puesto que su subsistencia depende de su trabajo. En el caso de las personas de origen latino, se suma que en muchos casos no disponen de documentación por lo que no tienen acceso a los servicios de salud y deben trabajar de manera informal.

CCOO como sindicato pluriétnico y multicultural que lucha contra el racismo y la xenofobia, que promueve los valores del respeto, la tolerancia y la convivencia entre los miembros de las distintas etnias y pueblos compartimos la lucha porque se haga justicia ante el brutal abuso policial que supuso la muerte de George Floyd; porque se ponga fin a toda violación de derechos humanos que se producen, no solo en los EEUU, por parte de las fuerzas de seguridad; porque las autoridades competentes pongan medios para acabar con el racismo y la discriminación, pero especialmente para eliminar el odio, la incomprensión y el rechazo que permanece en algunas actitudes personales y colectivas y porque se reduzcan las desigualdades sociales que generan discriminación e injusticia social. Son necesarios responsables políticos que en lugar de azuzar la confrontación y la violencia, promuevan los valores de libertad, democracia, igualdad y justicia y derechos para todos y todas sin excepciones.

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