miércoles, octubre 21, 2020
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¿Por qué Cuba puede registrar Soberana 01 contra la Covid-19?

Es el primer ensayo clínico que desarrolla país en un esquema de dos dosis, como parte del enfrentamiento a la pandemia.

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Cuba presentó oficialmente este miércoles su ensayo clínico, Soberana 01, cuyo candidato vacunal profiláctico, Finlay-FR-1, el primero de cuatro que se desarrollan, registrado el pasado 13 de agosto, será empleado en un esquema de dos dosis para evaluar su seguridad, reactogenicidad e inmunogenicidad contra la Covid-19.

Un grupo de científicos del Instituto Finlay de Vacunas, perteneciente al Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmaucética de Cuba (BioCubaFarma), trabajaron para alcanzar una cura definitiva al virus que ha provocado una emergencia mundial.

Asimismo, el sistema biotecnológico cubano desarrolla 15 proyectos para enfrentar la Covid-19 que abarcan desde el diagnóstico de la enfermedad, así como el tratamiento de la misma, donde la isla ha dispuesto de todas sus capacidades para suministrar 23 medicamentos al sistema nacional de salud.

Potencial científico del país

Más de 20.000 trabajadores de diversos centros de investigación formados en el sistema de educación superior cubano impulsan el desarrollo científico y tecnológico de la nación caribeña, una industria muy costosa que podría pensarse solo para países desarrollados.

Sin embargo, la dirección de la Revolución desde 1960 potenció la formación profesional e investigativa desde las universidades, y creó un Polo Científico cuyos relevantes resultados han trascendido al contexto internacional.

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el Centro de Inmunología Molecular (CIM), el Centro de Inmunoensayo (CIE), el Centro de Neurociencias (Cneuro), entre otros, forman parte de un entramado científico y productivo fundamental para la salud del pueblo cubano y el despunte de su economía.

La innovación como derrotero

Durante más de 30 años, BioCubaFarma ha logrado conformar 34 empresas, 61 facilidades productivas por todo el país, exportar sus productos a 53 países y colocar más de 2.500 patentes en el mundo.

En 2019, “de 101 productos biofarmacéuticos en desarrollo, 76 son productos innovadores, es decir, fueron creados totalmente por los científicos nuestros, de los cuales 20 son productos potencialmente primeros en su clase, pues no existe otro en el mundo que actúe de esa manera para esa enfermedad”, afirmó el director de Ciencia e Innovación de BioCubaFarma, Rolando Pérez.

Según el funcionario de BioCubaFarma, “15 de los 20 productos innovadores de la biotecnología cubana se concentran en cáncer y enfermedades del sistema nervioso central, y en este resultado resalta el trabajo del CIM”.

Es el primer ensayo clínico que desarrolla país en un esquema de dos dosis, como parte del enfrentamiento a la pandemia.

Cuba presentó oficialmente este miércoles su ensayo clínico, Soberana 01, cuyo candidato vacunal profiláctico, Finlay-FR-1, el primero de cuatro que se desarrollan, registrado el pasado 13 de agosto, será empleado en un esquema de dos dosis para evaluar su seguridad, reactogenicidad e inmunogenicidad contra la Covid-19.

Un grupo de científicos del Instituto Finlay de Vacunas, perteneciente al Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmaucética de Cuba (BioCubaFarma), trabajaron para alcanzar una cura definitiva al virus que ha provocado una emergencia mundial.

Asimismo, el sistema biotecnológico cubano desarrolla 15 proyectos para enfrentar la Covid-19 que abarcan desde el diagnóstico de la enfermedad, así como el tratamiento de la misma, donde la isla ha dispuesto de todas sus capacidades para suministrar 23 medicamentos al sistema nacional de salud.

Potencial científico del país

Más de 20.000 trabajadores de diversos centros de investigación formados en el sistema de educación superior cubano impulsan el desarrollo científico y tecnológico de la nación caribeña, una industria muy costosa que podría pensarse solo para países desarrollados.

Sin embargo, la dirección de la Revolución desde 1960 potenció la formación profesional e investigativa desde las universidades, y creó un Polo Científico cuyos relevantes resultados han trascendido al contexto internacional.

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el Centro de Inmunología Molecular (CIM), el Centro de Inmunoensayo (CIE), el Centro de Neurociencias (Cneuro), entre otros, forman parte de un entramado científico y productivo fundamental para la salud del pueblo cubano y el despunte de su economía.

La innovación como derrotero

Durante más de 30 años, BioCubaFarma ha logrado conformar 34 empresas, 61 facilidades productivas por todo el país, exportar sus productos a 53 países y colocar más de 2.500 patentes en el mundo.

En 2019, “de 101 productos biofarmacéuticos en desarrollo, 76 son productos innovadores, es decir, fueron creados totalmente por los científicos nuestros, de los cuales 20 son productos potencialmente primeros en su clase, pues no existe otro en el mundo que actúe de esa manera para esa enfermedad”, afirmó el director de Ciencia e Innovación de BioCubaFarma, Rolando Pérez.

Según el funcionario de BioCubaFarma, “15 de los 20 productos innovadores de la biotecnología cubana se concentran en cáncer y enfermedades del sistema nervioso central, y en este resultado resalta el trabajo del CIM”.

Enfoque de ciclo cerrado

La biotecnología cubana se distingue por la integración y cooperación entre los centros que integran el Polo Científico y el Ministerio de Salud Pública, con un enfoque de ciclo cerrado, que garantiza la investigación, el desarrollo y la comercialización de los productos.

Pérez asegura que “como son tecnologías costosas, lo natural es que estas empresas cierren el ciclo económico en el exterior y con los ingresos se sostenga el desarrollo de esa industria, así como su uso en el país. La exportación es la vía para que la industria se siga desarrollando y garantizar el uso de los productos en el sistema nacional de salud”.

Entre los productos líderes se destaca el Heberprot-P, un medicamento único de su tipo en el mundo, empleado en la terapia de la úlcera del pie diabético.

Este fármaco ha beneficiado a cerca de 290.000 pacientes en países de América Latina, Asia, África y Europa, y está registrado en más de 25 naciones.

Producción de vacunas

La producción de vacunas es uno de los logros más significativos de la biotecnología cubana, con una cobertura superior al 98 por ciento en todas las vacunas.

El esquema de inmunización cubano aplica anualmente un promedio de 4,8 millones de dosis de vacunas contra 13 enfermedades. Ocho de las once vacunas aplicadas, son producidas en la Isla.

En la década de 1980 Cuba fue vivió la epidemia de meningitis meningocócica B, causando numerosas muertes, entre ellos varios niños.

En respuesta a esta situación sanitaria, la doctora Concepción Campa Huergo conformó un equipo de trabajo en el Instituto Finlay de Vacunas que logró desarrollar la vacuna VA-MENGOC-BC que logró detener la epidemia.

«Este fue el primer producto con un gran impacto social en la salud del pueblo cubano y a la vez las exportaciones del sector», aseguró Pérez.

El director de Ciencia e Innovación de BioCubaFarma confirmó que la vacuna contra la meningitis fue “comercializada para similar problema en Brasil” y esto “permitió la entrada de más de 300 millones de dólares al país”.

En 1990 se logra la producción de una vacuna recombinante contra la Hepatitis B y con ella se “ha logrado prácticamente la desaparición de esta enfermedad en Cuba”, significó el asesor científico y comercial del presidente de BioCubaFarma, doctor Luis Herrera.

El actual director de Instituto Finlay de Vacunas, doctor Vicente Vérez Bencomo, dirigió el equipo que descubrió y desarrolló la vacuna cubana de Haemophilus influenzae tipo b, utilizando antígeno sintético, el primero de su tipo en el mundo.

Otra vacuna que ha impactado el sistema de salud pública en Cuba es la Pentavalente, que protege en una sola dosis contra enfermedades como la difteria, tétanos, tosferina, Hepatitis B y la Influenza tipo B.

Uno de los productos más exitosos es la vacuna CIMAvax-EGF, usada para el tratamiento de cáncer de pulmón, y uno de los líderes de la cooperación entre Cuba y Estados Unidos en el marco de la ciencia.

“Esta es la primera vacuna terapéutica de su tipo contra el cáncer avanzado de pulmón, que concluyó su ensayo clínico en 2011, pero de la que ya se extiende su aplicación en la atención primaria de salud con alentadores resultados al prolongar la supervivencia de los enfermos”, afirmó el vicedirector primero de Investigación y Desarrollo del CIM, doctor Kalet León.

Enfrentamiento a la Covid-19

Científicos cubanos laboran en 15 proyectos biotecnológicos para el enfrentamiento a la Covid-19 en un amplio espectro terapeutico que incluye desde el diagnóstico de la enfermedad hasta su tratamiento. Seis de estos proyectos están enfocados en el tratamiento e igual número son profilácticos.

Asimismo, Cuba tiene hoy en las plantas de producción del grupo empresarial Biocubafarma todas las capacidades para suministrar Interferón alfa 2B y otros 22 medicamentos al sistema nacional de salud en el enfrentamiento y tratamiento de la Covid-19

El antiviral Interferón alfa 2B recombinante es un producto líder de la biotecnología cubana que se elabora en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y en la planta mixta cubano-china ChangHeber, ubicada en el país asiático donde se administra a pacientes y personal vulnerable.

Desde el pasado mes de abril el anticuerpo monoclonal humanizado, Itolizumab, también forma parte del protocolo de atención médica a la Covid-19 en el país antillano.

Merecedor en 2014 de uno de los Premios Nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) y acreedor en 2015 de la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Itolizumab es capaz de bloquear la proliferación y activación de los linfocitos t, por lo que se comporta como un inmunomodulador.

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