Tres décadas de capitalismo convierten a Rumania en el paraiso europeo del tráfico de mujeres

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Rumania se ha convertido, tras tres décadas de salvaje capitalismo, el principal exportador de carne humana de Europa, uno de los grandes «éxitos» de la terapía de choque liberal junto a que más de 5 millones de habitantes hayan tenido de huir del país por motivos económicos desde 1990 o que se haya destruído la mitad de los puestos de trabajo existentes en el momento del golpe de estado que acabó con el periodo socialista. De hecho, y por las mismas razones, es también el primer exportador de mano de obra barata para bien de las empresas de los paises más ricos de Europa se lucren.

Así se puede leer en la reciente investigación titulado How Romanian Becan Europe´s Sex Trafficking Factory que estudia cómo ha evolucionado el tráfico de mujeres en Rumania desde el ingreso del país en la Unión Europea.

Así, veinte años después del golpe de estado de diciembre de 1989, en 2010, la O.N.U. estimaba que el número de mujeres traficadas y explotadas sexualmente anualmente en el continente había aumentado a 140.000. El aumento se debió a la llegada de prostitutas de otras partes del mundo: América del Sur, África, Asia Oriental. Si bien el fenómeno del tráfico sexual en el espacio postsoviético experimentó cierta reducción, los Balcanes siguieron liderando el ranking, proporcionando el 32% de todas las prostitutas que trabajan en Europa occidental, con Rumania en primera posición seguida de Bulgaria.A principios del año 2000, unas 120.000 mujeres fueron objeto de trata con fines de prostitución y explotación sexual en Europa. Muchas de ellas procedían del espacio postsoviético, principalmente de Ucrania (7-11%) y Rusia (3-5%), pero la gran mayoría era de Rumania y Moldavia (45%). En aquel momento, las mujeres a menudo eran secuestradas o convencidas por la fuerza. El 60% declaró que la propia familia estaba detrás del «trato», y solo una pequeña minoría afirmó haber sido engañada con métodos como un matrimonio falso o el amante convertido en proxeneta.

Según un informe de 2013 de la Comisión Europea de la Comisión Europea, Rumanía y Bulgaria juntas proporcionaron el 61% de todas las mujeres víctimas de trata sexual anual dentro de la UE, por ese orden. De hecho, cuatro de cada cinco víctimas eran rumanas. Cinco años más tarde, en 2008 la U.E. publicó un nuevo informe sobre el asunto, señalando de nuevo a Rumanía como líder indiscutiblemente de la clasificación desde 2010, siendo la trata de mujeres rumanas el origen del 44% de todos los juicios celebrados al respecto en toda la Europa comunitaria.

El estudio estudio más reciente sobre el tema, realizado conjuntamente por Europol y Eurojust y publicado el año pasado, concluyó que 7 de cada 10 de las prostitutas europeas son de Rumanía, remarcándose un cambio de paradigma: la violencia ya no es el principal medio utilizado por la trata sexual -con redes mafiosas involucradas-, ya que se ha producido un aumento en los casos de mujeres que afirman haberse prostituido voluntariamente por dinero. Algo que, sin embargo, los periódicos rumanos han cuestionado, recopilando el testimonio de algunas ex prostitutas que denunciaron violencia, abusos, engaños, secuestros forzosos y ventas forzadas.

La demografía de la prostitución ha cambiado un poco en los últimos años, pero en el sentido de que Rumanía ha aumentado considerablemente su porcentaje de mujeres prostituidas en el panorama continental, separándose claramente como líder de los demás países y convirtiéndose en el primer exportador europeo de prostitutas.

En cualquier caso, las prostitutas rumanas representan la primera nacionalidad en la mayoría de los países de Europa occidental. En Alemania, según los más recientes datos, procedentes directamente de los prostíbulos que operan legalmente, en 2018 unas 32.800 mujeres trabajaban en la industria de la prostitución, de ellas 26.800 eran extranjeras y 11.400 eran rumanas. Significa que las rumanas representan el 35% de todas las trabajadoras sexuales activas en Alemania.

Por supuesto, no todas las prostitutas optan por registrarse y, según las proyecciones realizadas. en Alemania podría haber hasta 400.000 trabajadoras sexuales. No todas ellas, claro está, trabajan en casas de sexo legalmente registradas, pues muchas todavía trabajan en las calles, mientras que otras son escort independientes. Podría ser interesante investigar esta realidad clandestina para comprender el número real de trabajadoras sexuales rumanas. La rumanización de la industria del sexo en Alemania es tal que algunos burdeles se promocionan anunciando a los clientes potenciales que son «100% rumanos», utilizando anuncios como «No te preocupes, nuestras chicas son muy hermosas, ¡de hecho son rumanas!»

En Italia, de acuerdo con las cifras proporcionadas por la Asociación Giovanni XXIII, hay entre 100.000 y 120.000 prostitutas callejeras. Rumanía es la segunda nacionalidad más representada (22%) después de Nigeria (36%). Lo que es verdaderamente impactante es que de las supuestas 20,000-30,000 prostitutas rumanas con base en Italia, la abrumadora mayoría está compuesta por menores: 15.000.

En España, según un informe Ministerio de Interior, se cree que las mujeres rumanas representan el 35% -50% de todas las prostitutas que trabajan en el país y la mayoría de ellas son víctimas probadas de abusos violentos y torturas, secuestradas por bandas criminales en sus ciudades de origen.

En resumen, Rumania ocupa el puesto 11 en el mundo en términos de trabajadoras sexuales per capita: 80 por cada 10.000 habitantes, es decir, alrededor de 158.000. Según un informe de 2010 realizado por Tampep, con sede en Ámsterdam, el 50% de todas las prostitutas callejeras en Rumanía son de origen romaní (gitanas). Esto no es más que una muestra de la segregación flagrante de la población rromi en este país, encerrada en ghetos y excluida de la educación o el trabajo con la complacencia de las autoridades.

Esta complacencia también se puede encontrar en el propio tráfico sexual de mujeres rumanas, siendo cada vez más los casos en los que las denuncias o investigaciones en otros países o en la propia Rumania muestran que las mafias dedicadas a la prostitución de mujeres tienen contactos estrechos con las autoridades.

Sin embargo, más allá de la corrupción política y generalizada entre los propios ciudadanos, hay causas más importantes para explicar la situación: los rumanos han sido condenados a la pobreza y a la falta de oportunidades durante estos 30 años de saqueo y degradación social , económica y cultural, mientras por otro lado la propaganda institucional y la publicidad corporativa muestran un mundo de riqueza y posibilidades que solamente son posibles escapando del país o en el mundo sórdido del crimen.

Según los informes y estudios más recientes sobre el fenómeno de la prostitución en Rumania, las familias, los amigos cercanos y los novios deben considerarse responsables de la mayoría de los casos de trata de personas en el país. Un estudio de 2019 ha descubierto que el 49% de las mujeres víctimas de trata son «vendidas» por la familia y el 9% son vendidas por la pareja, y no es inusual que los padres vendan a sus propias niñas a los traficantes cuando aún son niñas: la Open Door Foundation ( Fundaţiei Uşa Deschisă ) afirmó haber encontrado incluso casos de venta de niños de 9 años.

A veces, las prostitutas se venden voluntariamente o aceptan irse al extranjero por amor. Esto es lo que la Policia rumana constató recientemente en una operación que disolvió una banda criminal con base en Brăila. La operación abarcó un período de 4 años, durante el cual la policía monitoreó los movimientos de prostitutas y proxenetas entre 2013 y 2017. Se encontró que algunas prostitutas estaban realmente enamoradas de sus proxenetas, a quienes consideraban novios, y que las enviaban a ganar dinero a España, Italia o Alemania a cambio de la posibilicad de casarse con ellos en el futuro.

Algunas ciudades parecen estar plagadas de tráfico sexual más que otras, como en el caso de Galaţi, Craiova y Bacău. En Galaţi, entre 2012 y 2017, 70 personas fueron condenadas a prisión por delitos relacionados con la trata sexual y en 40 casos la trata involucró a niñas menores de edad. Como es lógico, las zonas más afectadas por esta lacra son las más pobres, convertidas tras tres décadas de capitalismo en lugares desolados con muy pocas o ninguna posibilidad para vivir dignamente.

En definitiva, no se trata solamente un fracaso de Rumania y sus autoridades, incapaces de proteger a sus propios ciudadanos, ofrecerles un trabajo digno o evitar que se tengan que vender para poder dar de comer a sus hijos ( no solamente incapaces, sino muchas veces interesados en no hacerlo para llenarse los bolsillos), sino de la propia Unión Europea que condena a sus países-colonias a exportar materias primas, mano de obra barata o carne femenina en vez de ofrecerle ayuda para desarrollar su propia industria y aprovechar su gran riqueza natural y humana.

El nuevo amo de los rumanos, ese «imperio» europeo, mira indolente como se saquea la riqueza de sus países de tercera, sus nuevas colonias, eso sí, muy «democráticas», como sus trabajadores se venden al mejor postor y como las mafias de distinto nivel envian a sus mujeres o niñas, pues el dinero no tiene escrúpulos, para surtir la oferta de sus negocios sexuales.

Fuente: pulsando en los links incluídos en la entrada se podrán verificar los datos aportados.

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