El go de Sun Tzu

81

Ya os hablé de lo que es el juego del go y de quién lo inventó. El go o weiqi (en China tiene los dos nombres, en Japón solo el primero con una ligera variante) vuelve a estar en el centro de la geopolítica.

El go se puede jugar de muchas maneras. Ya entre los años 600-700 antes de nuestra era (no se sabe a ciencia cierta la fecha exacta), o sea, hace la friolera de 2.600 años como mínimo, hubo un autor, Wang Chi Shin, que escribió los “Diez principios fundamentales del go” que estuvieron vigentes hasta que entre el año 1049 y 1054 de nuestra era otro autor, Quing Shisanpian, lo aumentó un poco escribiendo “El weiqi en 13 capítulos”. Y así hasta que en 1995 Ma Xiaochun culminó (por ahora) los tratados sobre este juego con su “36 estratagemas aplicadas al go”. Y aquí me quiero detener.

Xiaochun hace un juego de palabras con el título en chino, “Sanshiliu ji yu weiqi”, que en la traducción pierden todo su significado porque si bien es cierto que habla de las 36 estratagemas para el go o weiqi tiene una mención implícita a Sun Tzu y su clásico arte de la guerra. Y esa sutileza, claro está, se pierde en la traducción. Porque lo que hace Xiaochun en su libro es coger las estrategias del Ejército Popular de Liberación y aplicarlas al go o weiqi.

Por ir al grano, hay que entender que solo se puede ser superior al adversario cuando se poseen todos los recursos para asediar al contrario (o sea, lo que ha venido haciendo hasta ahora EEUU con el resto de países); que si los dos tienen recursos similares el juego adquiere una mayor complejidad y se requiere de estrategias de astucia y ataques por sorpresa (como lo que hizo inicialmente EEUU con los aranceles contra China o la guerra contra Huawei, o como ha hecho China con la digitalización del yuan, por ejemplo o el giro interno, hacia adentro, de su economía en vez de continuar favoreciendo exclusivamente las exportaciones), y que hay que ganar territorio aunque sin aniquilar del todo al otro (la Nueva Ruta de la Seda china, dejando abierta la puerta a quien quiera participar, incluido EEUU; o la denominada “fase 1” del acuerdo de aranceles que está permitiendo a EEUU sobrevivir en la pandemia, como acaba de reconocer Bloomberg).

Y todo esto para hablar del reciente pleno del Comité Central del Partido Comunista de China, que se celebró entre el lunes y el jueves de esta semana, donde se han tomado decisiones que van a reconfigurar el mundo según lo conocemos.

Lo primero, a nivel interno -pero con repercusiones en lo externo- es la aprobación del XIV Plan Quinquenal (2021-2025) que será aprobado formalmente por la Asamblea Popular Nacional en marzo de 2021.

Si hay algo obvio en el mundo en que vivimos es que el estado de la economía mundial depende, especialmente, de qué camino va a tomar China y a qué ritmo va a ir su economía. De ahí la importancia del XIV Plan Quinquenal.

Aquí hay que hacer una breve reflexión porque los planes quinquenales chinos parten, pero no siguen milimétricamente, de los planes quinquenales soviéticos. Porque los chinos han aprendido mucho tras la desaparición de la URSS, han estudiado mucho las causas de esta desaparición y han emprendido muchas variables que han permitido al país llegar a donde está llegando. Es decir, son menos rígidos que los soviéticos. Por ejemplo, en este XIV Plan Quinquenal hay una “combinación flexible” de capital público y privado, aunque destacando que “es el Estado el sujeto principal de la economía y quien establece las condiciones económicas”. O sea, el interés de las empresas privadas está subordinado al Estado, como ha quedado palmariamente comprobado con la pandemia y cómo la enfrentó China.

Estando las cosas como están, con una guerra económica abierta por EEUU, con una tendencia cada vez mayor hacia la desglobalización y con una recesión económica occidental sin parangón China ha puesto encima de la mesa sus cartas (aunque aún no se conozcan todas). Queda claro tras este plan que China opta de forma abierta por convertirse en la economía más grande del mundo (que ya lo es) y, sobre todo, en “una sociedad de altos ingresos” en los próximos cinco años. Pero es también relevante que al optar por la estrategia de “doble circulación” apuesta de forma clara por el consumo interno frente a las exportaciones. Esto va a permitir a China impulsar el desarrollo socioeconómico de su población tanto a medio como, sobre todo, a largo plazo y -lo más importante- libre de presiones externas.

Este Plan Quinquenal establece que la prioridad absoluta para China es la economía nacional y el logro de objetivos tecnológicos que mejoren su desarrollo. Dicho en otras palabras, la inteligencia artificial se convierte en clave para lo anterior. Porque lo que implica es, ni más ni menos, que “reemplazar las tecnologías estadounidenses en áreas centrales”. Fin de la historia. EEUU tal vez había previsto este movimiento y lo ha estado intentando impedir con todas sus fuerzas, pero ha llegado tarde, muy tarde. Porque este XIV Plan Quinquenal establece que lo anterior es la antesala del gran objetivo: 2035 con China como líder tecnológico mundial (China da a EEUU este tiempo para llegar a acuerdos y dejar la agresión o se enfrentará a la aniquilación, como en el go o weiqi).

Para entonces, China dice que será “una nación socialista completamente modernizada”.

Aquí volvemos a lo de siempre, al eterno debate sobre si China es socialista o capitalista. Pero si nos atenemos a lo que se conoce del XIV Plan Quinquenal, vemos que hay algo que no es ni una cosa ni otra porque estamos ante la fusión de la economía monetaria, del keynesianisno en sentido estricto y de la planificación inicialmente soviética aunque remozada. Tal vez algo parecido a la Nueva Polìtica Económica de Lenin. Tal vez. La diferencia, o el debate, está en que Lenin concebía le NPE como un sistema transitorio, un “obligado paso atrás”, y China lo considera un gran paso hacia adelante y nada transitorio. La semejanza es que, en los dos casos, la economía permanece bajo la dirección y planificación del Estado aunque secundada por el capital privado. ¿Es esto el “socialismo de mercado” o “el socialismo con características chinas”? Quizá.

El Lince

DEJA UN COMENTARIO (si eres fascista, oportunista, revisionista, liberal, maleducado, trol o extraterrestre, no pierdas tiempo; tu mensaje no se publicará)

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.