Por arriba, por abajo y en el medio

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El fin de la hegemonía occidental es incuestionable. Antes del verano, Ángela Merkel se enorgullecía de que Alemania había vencido la pandemia con medidas “democráticas” y “alejadas del autoritarismo chino”. Ahora no solo Alemania, sino todo Occidente, está sumida en una ola de COVID-19 más extensa y letal que entonces y la pequeña reina del Liliput europeo llora amargamente. Macron está aislado, Gran Bretaña cierra todo lo cerrable… y así el resto.

Si lo anterior es incuestionable, también lo es que el sol sale por el este y que Occidente es hoy lo más parecido a las tierras sombrías de cualquier videojuego, a las historias oscuras de Tolkien y sus orcos o a las historias sombrías de Lovecraft.

Porque este año se despide no solo con el hecho incuestionable del triunfo de China sobre la pandemia, sino con tres elementos que certifican dónde está Occidente hoy día: en la más absoluta miseria. Estos tres elementos tienen que ver, también, con China y certifican su supremacía por arriba, por abajo y en el medio. Ya apenas hay espacio para Occidente en nada, a pesar de todas las estupideces habituales y los delirios de grandeza de unos (Biden) y otros (UE y OTAN, buenos vasallos de su señor).

Supongo que habréis oído hablar del éxito chino en la luna, donde su sonda ha logrado traer a la Tierra casi dos kilos de rocas lunares. Supongo que no sabéis que su otra expedición exitosa a la luna aún sigue allí y realizando trabajos desde hace casi dos años. Y que en este tiempo ha recorrido casi medio kilómetro recopilando información científica valiosísima porque nunca nadie había recorrido tanto trecho en la luna (hay que tener en cuenta que un día lunar equivale a 14 de la Tierra, y la noche otro tanto).

Pues bien, al hilo de este indudable éxito chino hay movida que tiene que ver con la envidia y el desprecio occidental. China se ha convertido en el tercer país que logra traer rocas lunares después de la Unión Soviética y EEUU. La diferencia es que nunca se había traído roca del subsuelo, y eso es lo que han hecho los chinos. Rápidamente, desde EEUU, la UE, Japón y Rusia se ha pedido a China que sea tan amable de hacerles llegar alguna muestra de eso para que ellos también lo puedan estudiar. Y aquí está el problema.

China es paciente, su sentido del tiempo no tiene nada que ver con el nuestro (y su filosofía y sistema, tampoco). Como consecuencia, sabe esperar y reaccionar en consecuencia. Y China recuerda cómo en 1978 la NASA estadounidense regaló un gramo, sí, habéis leído bien, un gramo de polvo lunar a China de las muestras traídas por una misión del Apolo para que pudiesen ser estudiadas. Esto es exactamente lo que recibió China.

Ni qué decir tiene que los científicos chinos consideraron humillante este “regalo” que, por otra parte, ponía de relieve de carácter nada subliminal la superioridad tecnológica de EEUU. Pese a ello, los científicos chinos se pusieron a estudiar cada grano lunar y han llegado donde están ahora y logrando dar un vuelco a la situación. Son ellos ahora quienes exhiben su superioridad técnica y tecnológica. Y en China, en los ámbitos científicos, hay una acalorada discusión sobre si hay que corresponder a EEUU con la misma moneda, un gramo, o demostrar magnanimidad. Pero hay un pero: las sanciones introducidas por EEUU impiden “cualquier programa de cooperación o intercambio” con China en estos ámbitos. Si China “regala” uno o diez gramos, lo que sea, será ahora una humillación evidente para EEUU, tanto si EEUU acepta como si lo rechaza por las sanciones. Bonito asunto para Biden.

Como dato, la mitad de las rocas traídas de la luna se almacenarán en la ciudad natal de Mao.

Si la superioridad por arriba es incuestionable, lo mismo se puede decir de la de por abajo. Ayer regresó a su base el buque oceánico que ha logrado la mayor inmersión marítima con humanos en la Fosa de las Marianas, llegando hasta los 10.909 metros en el Abismo Challenger, la parte más profunda. También de aquí se han traído innumerables muestras de lo desconocido. Y también de aquí se están reclamando datos por parte de otros países.

Y queda la superioridad por el medio: China ha superado a EEUU en supercomputadoras cuánticas.O sea, cuando se demuestra que con 200 segundos se hace un cálculo que llevaría 2.000 millones de años en hacer utilizando la supercomputadora más rápida existente en la actualidad está todo dicho. La patología occidental por dominar el mundo tiene la misma estabilidad que un castillo de naipes.

China no solo adelanta a Occidente, sino a sí misma. El año que viene será el año del buey en China, un buen año para la mecánica y la ingeniería. Así que si este 2020 hemos visto todo esto en medio de una pandemia, podemos prepararnos para lo que nos deparará el 2021 cuando unos suben y otros caen. Irremediablemente.

El Lince

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