Descubren un nuevo grupo de cazadores-recolectores siberianos posteriores a la última Edad de Hielo

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La zona del asentamiento de este grupo se ubica cerca de las actuales fronteras que separan Rusia, China, Mongolia y Kazajistán.

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Un estudio genético realizado por un equipo internacional, dirigido por investigadores de la Universidad de Tübingen, Alemania, ha identificado un grupo humano, previamente no descrito, de cazadores-recolectores siberianos que vivió durante el Holoceno temprano en la región de Altái-Sayán. Los datos muestran que eran descendientes de personas paleo-siberianas y de la antigua Eurasia del Nortecomunicaron este jueves.

 

La investigación genética del genoma de diez individuos que vivieron hace 7.500 años en tres regiones del norte de Asia (Altái-Sayán, el Lejano Oriente ruso y la península de Kamchatka) reveló que el este de Eurasia alberga grupos de genes altamente conectados desde hace unos 10.000 años. “Tal conexión a través de largas distancias geográficas es notable. Esto sugiere que las migraciones humanas y las mezclas eran la norma y no la excepción también para las antiguas sociedades de cazadores-recolectores”, comentó el profesor Cosimo Posth, quien dirigió el estudio.

Una encrucijada geográfica

Altái es también la región donde se descubrió por primera vez los denisovanos, un grupo de homínidos arcaicos. La zona se ubica cerca de las fronteras que separan Rusia, China, Mongolia y Kazajistán. “Su ubicación geográfica, hace que Altái haya sido una encrucijada importante para los movimientos de población entre el norte de Siberia, Asia Central y Asia Oriental durante milenios”, dice Posth. El estudio mostró que los antiguos asiáticos del norte con esa ascendencia se propagaron a unos 1.500 km más al oeste de lo observado anteriormente.

Conexión siberiana

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que un individuo enterrado en la región en el mismo período que los otros cazadores-recolectores de Altái tenía un perfil genético completamente diferente, más afín genéticamente con poblaciones ubicadas en el Lejano Oriente ruso. Este hombre, conocido como el individuo Nizhnetytkesken, fue encontrado en una cueva que contenía ricos ajuares funerarios, llevaba unas vestimentas y tenía objetos posiblemente relacionados con el chamanismo.

“Esto muestra que en el área vivían personas con perfiles genéticos muy diferentes”, dice el Dr. Ke Wang, de la Universidad de Fudan, en China, y primer autor del estudio. No está claro si el individuo de Nizhnetytkesken vino de tierras lejanas o si la población de la que era originario vivía cerca. “Sin embargo, su ajuar funerario parece diferente de otros sitios arqueológicos, lo que implica movimientos de individuos cultural y genéticamente diversos hacia la región de Altái”, dice Wang.

Flujo a la inversa

Este estudio también deja constancia de un individuo, de 7.000 años de antigüedad, del Lejano Oriente ruso que muestra vínculos genéticos con grupos de cazadores-recolectores del periodo Jomon del archipiélago japonés. Además, los genomas antiguos de la península de Kamchatka también revelaron el flujo de genes de los nativos de América del Norte hacia el noreste de Asia, durante los últimos 5.000 años, a través del mar de Bering.

El estudio ha sido publicado este jueves en Current Biology.

 

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