Los autos eléctricos no son como los pintan: el medioambiente también sufre con ellos

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Los automóviles eléctricos están cada vez más en boga, pero hay un punto que gran parte de las personas que desea adquirirlos no ha tomado en cuenta: la contaminación que producen y la falta de información al respecto, comenta el director general de Letskalk Creative Advertising Solutions, Cristian Trejo, en entrevista para 'Sputnik'.

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Angélica Ferrer.— Contrario a lo que se imagina, estos vehículos no son tan amigables con el medioambiente. Prueba de ello es el estudio del Manhattan Institute, que comparó las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de los vehículos eléctricos de batería (BEV, por sus siglas en inglés) con las de los coches con motor de combustión interna (ICE, por sus siglas en inglés), teniendo en cuenta decenas de parámetros y datos.

 

En él, arrojó que el potencial de emisión de gases de efecto invernadero de los BEV es significativamente superior al de los ICE, debido principalmente a la fuerte diferencia de contaminantes en la fase de fabricación (extracción y producción) de los vehículos eléctricos.

“Pareciera que ese es el esfuerzo que estamos haciendo para ayudar al planeta, pero considero que más bien se trata de un tema de falta de información y moda”, dice Cristian Trejo.

El ‘boom’ de los vehículos eléctricos

De acuerdo con Trejo, al inicio del siglo XXI comenzó el auge de los autos híbridos, aquellos que cuentan con dos motores —eléctrico y de combustión interna—. Su mayor impacto pudo observarse en San Francisco, California, en Estados Unidos.

Además, el peso de los Gobiernos ha sido vital para que, con la llegada al mercado de los vehículos eléctricos, estos tengan cada vez más peso en el negocio.as supuestas energías limpias. Está en el inconsciente colectivo el pensar o asociar la idea de electricidad con una energía limpia, o que un auto eléctrico no contamina y, además de todo, que es cero emisiones. Pero, [su éxito] se debe al escaso conocimiento en la materia, a la falta de pruebas y a que esto se dé en situaciones reales”, agrega.

Además, el peso de los gobiernos ha sido vital para que, con la llegada al mercado de los vehículos eléctricos, estos tengan cada vez más peso en el negocio.

“Desafortunadamente, dentro de este [panorama], juegan los Gobiernos, el cabildeo y la parte de, a veces, tomar decisiones sin evaluar el impacto real, ya que tiene sus propias afectaciones. Por ejemplo, en Europa hay una meta que, para 2035, ya no se produzcan autos de combustión interna”, ahonda el empresario especializado en mercados financieros y tecnología.

Razones por las que no apoyan al medioambiente

Además de los hallazgos del Manhattan Institute y la Universidad de Michigan, hay otros rubros que también demuestran que los autos eléctricos no ayudan en su totalidad al medioambiente.

“Según varios estudios que se han realizado, la producción de un vehículo de este tipo implica una mayor huella de carbono, de al menos 35%. El coche debe recorrer 60.000 kilómetros para que, a partir de ellos, podamos decir que ya se niveló con uno de combustión interna”, precisa el director general de Letskalk Creative Advertising Solutions.

Otro rubro que hay que tomar en cuenta son los diversos materiales que se emplean para elaborar estos coches.

“Estamos atravesando una crisis de metales como el cadmio, que son vitales para generar componentes electrónicos. En el pasado ya atravesamos el boom de las criptomonedas y la escasez de tarjetas gráficas porque todo el mundo las quería para empezar a minar las divisas digitales. Se están explotando los recursos y [esto impacta] en los autos, que están operados centralmente por una computadora que requiere componentes electrónicos”, explica.

Un tema más a considerar es que la mayor parte de los componentes son derivados del petróleo.

“El 80% del auto está construido con materiales que son derivados del petróleo (…). También está el tema de las llantas porque todo el mundo cree que vienen del petróleo, pero surgen del caucho y también tenemos un serio problema con la explotación de los árboles de caucho”, explica.

Respecto a la generación de diversos tipos de energía, Trejo hace énfasis en que varias de ellas aún están basadas en la quema del carbón. “Se llevará muchísimo tiempo que un auto eléctrico se vuelva ecológico”, augura.

¿Qué pasa con el litio?

Una de las opciones que la industria automotriz dedicada a los vehículos eléctricos emplea son las baterías de litio.

No obstante, pese a su uso en vehículos como los de la marca Tesla, de Elon Musk, es qué pasará con ellas cuando concluyan su ciclo de vida útil, ya que aún no hay soluciones adecuadas para desecharlas sin perjudicar al planeta.

“El litio es finito, al igual que el petróleo, pero existe mucho menos [que ese hidrocarburo] en la Tierra. Sumado a eso, las baterías de litio tienen una duración muy corta. Hoy en día tenemos un gravísimo problema relacionado con el tema del desperdicio tecnológico. La obsolescencia programada está generando un conflicto enorme”, pondera Trejo.

“En 5 o 10 años vamos a tener un serio problema sobre qué vamos a hacer con las baterías de litio porque, al final del camino, tampoco hay un plan real de reciclaje [para ellas] porque es carísimo. Se requiere separar sus componentes que, previamente, ya están mezclados; no se dan en estado puro. Para reutilizarlos, el procedimiento genera más contaminación y es un círculo vicioso que, a largo plazo, puede acarrear más secuelas”, agrega.

Riesgos a futuro

El especialista asegura que lo primordial es tener una planificación sobre su uso y cómo se puede balancear con los vehículos existentes.

“El problema, por ejemplo, en México, es el exceso de autos que hay porque si vas a tener [la avenida] Periférico llena, no importa si son autos de combustión o eléctricos. El problema tiene que ver con que no hay una planificación en torno a la sobreexposición de los coches y la dependencia que hemos creado a ellos”, menciona, y agrega que otro rubro que se debe considerar es el mantenimiento, ya que suele ser de gran costo.

En este punto también menciona la llegada de Tesla al territorio mexicano, movimiento que considera más relacionado por las facilidades fiscales que da el país latinoamericano a las empresas de otras naciones.

“El bolsillo mexicano no está preparado y, como siempre, lo barato sale caro, sobre todo si empiezan a mandar los autos [eléctricos] de Estados Unidos hacia México. Tienen cinco años de vida y son Teslas a los que ya se les tendrá que cambiar la batería. Pero, ¿en dónde se tirarán si no tenemos una planta de reciclaje?”, expone.

Lo mejor que se puede hacer, según Trejo, es contar con un equipo multidisciplinario que evalúe todas las condiciones para producir un vehículo eléctrico.

“Y no estoy hablando solamente de factores tecnológicos, sino del ámbito social. ¿Cuál es la necesidad que tiene o que impulsa la gente a tener un auto eléctrico o cualquier coche? En México, por ejemplo, lo tiene porque el transporte público es deficiente”, concluye.

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