«Nacidos de la tempestad», una insurrección roja en la Ucrania occidental. La otra novela de Nikolái Ostrovski, autor de «Así se templó el acero»

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Edición, octubre de 2022.

 

Publicada originalmente, en la U.R.S.S., en diciembre de 1936. Obra que no se edita en castellano desde 1958.

Nikolái Ostrovski.Nacido en 1904 en la actual Ucrania, en Viliya, era hijo de un obrero fabril y una cocinera. Fue expulsado de la escuela en 1915, antes de cumplir siquiera los 11 años. A partir de los 12, trabajó como friegaplatos, mozo de almacén, ayudante de fogonero y electricista. Leía en sus ratos libres. Con apenas 15 años, en 1919, ingresó en las Juventudes Comunistas del Partido bolchevique y marchó voluntario al frente en defensa del poder soviético.

Las heridas sufridas en la guerra terminaron por minar su salud; pasó años postrado en la cama, ciego y sin poder mover nada más que su rostro y sus manos. Cambió el frente militar por el literario, donde cosechó su merecida fama universal.

*NACIDOS DE LA TEMPESTAD es su segunda y última novela; proyectada como una trilogía, sólo pudo a escribir su primera parte, que hoy publicamos. Su mala salud y su postrera muerte le impidieron concluir su trabajo, y a nosotros saber el destino de los héroes de su novela.

PRÓLOGO

NIKOLÁI OSTROVSKI,
ESCRITOR Y HOMBRE DE LUCHA

Nikolái Ostrovski, el popular autor de la novela Así se templó el acero, escribió otra, titulada Nacidos de la tempestad, que, desgraciadamente, no pudo terminar.

La acción de esta segunda y última novela de Ostrovski se desarrolla a finales de 1918, en tierras de la Ucrania Occidental, oprimida durante siglos por el invasor. La lucha, dura, implacable, une a todos los obreros: rusos, ucranianos, polacos, judíos y checos. Al lado de los padres luchan los hijos: Raimundo, hijo de Rayewski; Sara, hija de un zapatero; Alejandra, hija de un ferroviario; Andrés Ptaja, rebelde muchacho al que disciplina y educa la lucha clandestina; el checo Pshenichek y otros.

Ostrovski concibió su novela en 1933. Europa se hallaba entonces en vísperas de Múnich. La idea de que el peligro del fascismo era cada día mayor para los pueblos y el deseo de luchar contra él no abandonaban un solo segundo al escritor, condenado a la inmovilidad: en 1919, cuando tenía quince años, Nikolái Ostrovski se incorporó voluntario al Ejército Rojo y, en la guerra civil, sufrió una grave herida que le produjo una dolencia incurable. Lo mismo que su nuevo personaje Andrés Ptaja, al que se puede considerar el «doble» del Pavel Korchaguin de Así se templó el acero, Ostrovski quería asir el anillo de la sirena para recordar a los hombres, con el frenético aullido de alarma, el peligro que se cernía sobre ellos, despertar su vigilancia y ponerlos en pie, dispuestos al combate.

La lucha que Ostrovski pinta en la novela se libra contra las tempranas manifestaciones del fascismo. Cuando observamos hoy los tipos del mayor Sonnenburg, del teniente Schmuldtke, del coronel de la guardia Eduardo Mogielnicki y del tahúr Dziobek con el uniforme de gendarme, nos asombra su parecido con los «camisas pardas» del régimen hitleriano.

Ostrovski escribió su obra a lo largo de tres años y medio. El 15 de noviembre de 1936 se celebró en su casa de Moscú una reunión ampliada del Presídium de la Unión de Escritores, en la que se discutió el manuscrito de la primera parte de Nacidos de la tempestad. Ostrovski prometió tomar en consideración todas las valiosas observaciones críticas hechas a la novela y dar el libro a la imprenta al cabo de un mes, plazo muy breve incluso para un hombre sano.

Pero el joven novelista se apresuraba: su estado de salud no le permitía tomarse más tiempo…

—Padezco de insomnio; pero eso me viene ahora como anillo al dedo —bromeaba—. Unos se curan descansando, y otros, trabajando.

En efecto, el trabajo era el mejor «tratamiento» para Ostrovski.

Enfrascado en él, se olvidaba del torturante dolor que lo acometía y del terrible agotamiento de su organismo.

—¡Adelante, amigos, adelante! —repetía, tesonero, mientras revisaba y redactaba la novela.

Cuatro días antes del plazo fijado, el 11 de diciembre de 1936, a las doce de la noche, terminó de redactar la última página. Y el 15 de diciembre sufrió el último ataque de su enfermedad: con él acabó su vida.

Por aquellos días, Madrid se hallaba asediado. Pese a su estado de salud, sobreponiéndose al dolor, Ostrovski se interesaba por la suerte de la heroica ciudad y de sus bravos defensores.

Un día telefoneó a la redacción del periódico Komsomólskaya Pravda y preguntó:

—¿Qué se sabe de Madrid? ¿Resiste?

Le dijeron que Madrid resistía.

—¡Son unos valientes! Yo también debo resistir —dijo, y añadió con tristeza—: aunque parece que el enemigo me va venciendo…

La enfermedad iba llegando a un punto crítico. Se vencía ya bajo ella el organismo de Ostrovski, que seguía viviendo gracias a los balones de oxígeno. Todos los esfuerzos de los médicos por salvarle resultaron vanos.

Murió tan valerosamente como había vivido.

—¡Tengo una deuda tan grande con la juventud! Quiero vivir… Debo vivir —dijo ya agonizante.

Éstas fueron sus últimas palabras.

La primera parte de Nacidos de la tempestad apareció el mismo día de la muerte de Ostrovski. El viril escritor murió en su puesto de combate, sin abandonar las armas hasta el último instante de su vida.

Descarga, 256 páginas.

https://drive.google.com/file/d/1NhDlm9t9jOllOFUusxSyGoSfZR-yFOY1/view

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