
A medida que el Sol se acerca al pico de su ciclo solar de aproximadamente 11 años, con la máxima actividad de manchas solares proyectada para 2025, este último evento sirve como recordatorio de la naturaleza dinámica y, a veces, disruptiva de nuestra estrella.
La intensa actividad solar provocó una perturbación de dos horas en las comunicaciones por radio en varias regiones del mundo iluminadas por el sol, incluidas partes de Estados Unidos.
Los profesionales de la aviación estuvieron entre los primeros en informar del impacto, ya que los pilotos experimentaron notables interrupciones en la comunicación. El Centro de Predicción del Clima Espacial, un organismo gubernamental clave que monitorea el clima espacial, confirmó los efectos generalizados de la llamarada en todo el país.
El estallido solar emanó de una región de manchas solares que ahora está siendo examinada de cerca por los científicos, que están particularmente atentos a cualquier signo de eyección de masa coronal (CME), una explosión masiva de plasma del Sol que, si se dirige hacia la Tierra, podría tener implicaciones significativas.
El Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, una nave espacial en órbita alta alrededor de la Tierra desde 2010, jugó un papel decisivo en la detección de este evento.
El observatorio, especializado en capturar fenómenos solares en luz ultravioleta extrema, mostró la llamarada como un destello brillante e intenso, que indica un aumento de energía de nuestra estrella central.