China ha respondido. Si cuando Trump impuso los primeros aranceles de este año a China (ya los impuso en 2019 durante su primera presidencia), allá por febrero, China respondió a la hora y media, ahora ha tardado un día, pero lo ha hecho. Sin florituras, sin alaracas, sin escenificaciones. Y lo ha hecho doblemente: por una parte, ha impuesto los mismos aranceles, el 34%, «a todos los productos de EEUU» (ya impuso el mismo porcentaje la otra vez, por lo que el total de «aranceles recíprocos» impuestos a EEUU es del 54%); por otra, ha restringido aún más la exportación de sus tierras raras, y esto tiene una doble vía porque afecta tanto a EEUU como a Europa.
Puede que os preguntéis el por qué al zombi conocido como Unión Europea. Pues por dos razones: la primera, porque el 12 de marzo el esperpento conocido como Parlamento Europeo presentó su «Libro blanco sobre el futuro de la defensa europea», del que os hablé, en el que se considera a China una amenaza. Entre otras lindezas dice ese «libro blanco» lo siguiente:
– F. Considerando que, movida por la ambición de convertirse en una superpotencia mundial, China está erosionando el orden internacional basado en normas mediante la aplicación de una política exterior y unas políticas económicas y de competencia cada vez más estrictas y hostiles, y la exportación de productos de doble uso desplegados por Rusia en el campo de batalla contra Ucrania, lo que pone en riesgo la seguridad y los intereses europeos; que China también está invirtiendo enormemente en sus fuerzas armadas, utilizando su poder económico para acallar las críticas en todo el mundo, y está haciendo todo lo posible por afirmarse como potencia dominante en la región indopacífica; que China, al intensificar sus acciones de confrontación, agresivas e intimidatorias contra algunos de sus vecinos, en particular en el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional, plantea un riesgo para la seguridad regional y mundial, así como para los intereses económicos de la Unión;
Y más referencias, pero en este sentido todas.
Este «libro blanco» fue definitivamente aprobado por la Comisión Europea el 19 de marzo, y la psicópata que ejerce de Alta Comisionada para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas, una conocida rusófoba -y eso es lo que encumbra hoy día a los psicópatas europeos- dijo el 31 de marzo que con los aranceles de Trump «quien gana es China». También dijo otras cosas, como que «en las guerras comerciales nadie sale ganando», como si el zombi europeo pudiese competir con EEUU, pero lo curioso del caso es que no tiene ningún empacho en ir a la guerra con Rusia aún sabiendo que las sanciones -ilegales, según el derecho internacional- están teniendo un efecto bumerán devastador para la economía europea. Y de ahí a no cuestionar el famoso rearme, una carrera armamentista costosa, inútil y muy peligrosa.
Pero aquí entra China respondiendo a estos psicópatas de una forma tranquila. La restricción de venta de tierras raras va a la cadena militar, sobre todo. Los nuevos elementos incorporados a esta restricción son el itrio (vital para los láser), el escandio (para las baterías de energía solar), el lutecio (para el cáncer de próstata, pero también para los catalizadores que modifican la velocidad de las reacciones químicas), el disprosio (para los láseres y el control de fusión nuclear), el terbio (para los campos magnéticos), el gadolinio (para las resonancias magnéticas, pero también para la refrigeración magnética), el samario (para los láseres y para absorbente de neutrones en reactores nucleares) .
La dependencia de Occidente de las tierras raras es total, y el principal proveedor es China. También os lo comenté hace tiempo, cuando nadie hablaba de ello.
Lo que no os dije es que la dependencia de Europa respecto a China es total.
Pero para estos psicópatas esto parece que son menudencias e insisten en las amenazas contra los gigantes sin tener en cuenta que China no es un molino de viento, precisamente. Es mucho más letal.
China no solo ha devuelto el 54% de aranceles a EEUU, sino que ha añadido a 11 empresas a la lista de «entidades no confiables», es decir, que tienen prohibido participar en actividades de importación y exportación relacionadas con China.
La guerra está lanzada, con algún frente más que se esperaba que se abriera y ya se ha hecho: Mongolia acaba de aprobar la ruta del gasoducto «Poder de Siberia 2» desde Rusia a China. Con dos gasoductos en marcha desde Rusia, China casi se garantiza el suministro ilimitado de gas sin que sea posible impedir o dificultar este comercio por el mar, como venía ocurriendo en el estrecho de Malaca.
Como es lógico, el beneficio también es para Mongolia, que recibirá gas barato, ese gas que rehusó el zombi europeo y que le ha llevado a la recesión, sobre todo a Alemania, y las cuatro principales ciudades del país, Ulán Bator, Darkhan, Chov y Sainshand van a recibir un suministro directo. Como dice el gobierno mongol, «esto ayudará a resolver el problema de la contaminación del aire porque todavía los edificios se calientan con madera o carbón, lo que genera smog y contaminación en grandes zonas pobladas». Sería de esperar que los ecologistas europeos, comenzando por los psicópatas Verdes alemanes, recibiesen con agrado esa noticia, pero no será el caso.
El Lince
Adenda.- Vietnam implora un acuerdo a EEUU por los aranceles. To Lam, secretario general del Partido Comunista de Vietnam, llama a Trump para «llegar a un acuerdo». Que se sepa, es el primero y no será el último en bajar la cabeza. Si llegan a un acuerdo, y llegarán en las condiciones de EEUU, los aranceles quedarán para Vietnam en el 4’9% (ahora son del 46%). Trump está de enhorabuena, los «comunistas buenos» vietnamitas lo hacen el mismo día en que los «comunistas malos» chinos responden a EEUU con aranceles del 34% (más el 20% con que devolvieron a los aranceles que EEUU impuso ya en febrero y marzo, total el 54% que devuelve a EEUU). Una parte de las preguntas de ayer, respondida. Queda la incógnita de si se incorporará a los BRICS o no, dado que ha sido invitado a la cumbre de este año por Brasil.
Siendo optimista, Vietnam puede, tal vez, acaso, que esté realizando el mismo camino que hizo China hace casi 50 años y esté ganando tiempo. Eso por darle un margen de confianza, pero cuesta.