Ayer la reunión del gobierno alemán se celebró en Berlín en la sede del Ministerio de Defensa. Lo mismo que en Estados Unidos, las instituciones civiles acabarán siendo meros auxiliares de los ejércitos.
El gobierno aprobó por primera vez un proyecto de ley para aumentar el atractivo del servicio militar. Prevé un censo completo de jóvenes, un procedimiento que fue abandonado en 2011 con la suspensión del servicio militar obligatorio.
A partir del próximo año, se enviará un cuestionario en línea a todos los hombres y mujeres jóvenes el día de su 18 cumpleaños. Los hombres tendrán que llenarlo, las mujeres son libres de hacerlo. A continuación, se invitará a los seleccionados por el Bundeswehr a solicitar la contratación. Este servicio, que debería durar al menos seis meses, debería lograr la contratación de 100.000 reservistas.
El fracaso de los objetivos de contratación podría conducir al reclutamiento obligatorio, es decir, hay que aumentar el número de soldados, por las buenas o por las malas. También se espera que la remuneración de los soldados aumente a 2.300 euros netos, sin incluir los costes del seguro de vivienda y de salud.
“El Bundeswehr debe subir en el poder”, dijo el ministro de Defensa, Boris Pistorius, en una rueda de prensa. Es la gran coartada en la tradición militarista: “Si vis pacem, para bellum” (Si quieres la paz, prepárate para la guerra).
Alemania quiere aumentar el número de soldados en filas de 180.000 a 260.000 para principios de la próxima década. El objetivo es llegar a un total de 460.000 soldados con los reservistas. Se trata de una cifra demasiado ambiciosa.
Al mismo tiempo, el Consejo de Ministros ha aprobado un segundo proyecto para establecer un Consejo de Seguridad Nacional a fin de reorganizar el Estado para una situación de guerra permanente, aunque luego se califica como tal a las crisis, las emergencias, las alarmas y las amenazas de todo tipo, tanto si son reales como paranoicas. A este gazpacho en el que cabe cualquier cosa es a lo que llaman “seguridad”.
“La seguridad es una prioridad en la agenda política de este gobierno”, apunó el canciller Friedrich Merz. “Las estructuras que datan de la década de 1960 ya no son lo suficientemente efectivas para satisfacer las complejas demandas de nuestro tiempo”, dijo el canciller durante la campaña electoral.
El Consejo de Seguridad Nacional se reunirá periódicamente y, a pesar del Estado federal, tendrá un estructura centralizada. Reunirá a los Ministerios de Asuntos Exteriores, Interior, Defensa, Finanzas, Economía, Justicia, Desarrollo y Asuntos Digitales.